15 Festival DerHumALC V: vivienda y diversidad

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Hora de abordar en nuestra cobertura del 15 Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos, dos temas que son ejes del evento: vivienda y diversidad. Hay una problemática que es universal, la de los sin techos a nivel global. Aquellos que no pueden acceder a una casa digna, con los mínimos servicios indispensables, se han multiplicado en todo el mundo.La falta de posibilidad de acceso, además, ha generado determinados movimientos como el ocupa, que con gran fuerza, en un país del primer mundo como Italia, ha generado cada vez más adeptos.

Crisis mediante, colapso de la burbuja inmobiliaria (con miles de edificios abandonados sin terminar) y movimientos migratorios (como el de Afganistan) han implosionado en una ciudad turística por excelencia como Roma en la que ver gente en situación de calle es cada día más común.

De esta situación particular habla “Where is my house” (Italia, 2012) de Matteo Di Calisto y Giulia Agostini, que dentro de la sección Panorama, muestra durante un tiempo a cuatro personas sin vivienda de Roma.

Por un lado tendremos a Manuela, una joven estudiante, que al verse apremiada por una situación económica complicada, decide ocupar un departamento en un edificio lleno de “squaters” (el movimiento ocupa lo define Manuela como un mecanismo de justicia social); por otro lado está Lucio, un inmigrante peruano que decidió vivir en una fábrica abandonada y levantar, ladrillo por ladrillo, junto a su hija y mujer, las corroídas paredes del lugar.

Además estará Hamid, un refugiado afgano, que dormirá en una estación de tren y soñará, como todos los jóvenes, con chicas, dinero y un automóvil, y el relato más crudo, será el de Mircea, que vive en la Vía Appia Nuova, en una carpa de € 15 junto a sus hijos (quienes, más adelante nos enteraremos, morirán en un incendio).

Los directores logran sumergirse en cada una de las historias sin tomar posición sobre cada uno. La mirada expectante posibilita profundizar, con primero planos y planos detalles, cada realidad que presentan. Y lo interesante además, es que al final, se acercarán a los protagonistas para ver si han encontrado, o no, una respuesta a su particular situación.

El no tomar partido, hace que las imágenes sean universales. Puede mostrarse Roma, pero bien puede ser París, Brasilia o Buenos Aires. Así un botellón de agua es mostrado como un millón de dólares y los lugares desde los que dialogan los “especialistas” en esta situación (planificadores urbanos, gobernantes, etc…) son mostrados como “no lugares” y con planos en ángulos de 45 grados.

Hay una realidad que duele y que no se la muestra naturalizada. Frente a un Estado que ya no quiere tomar partido por la gente (en un pasaje de la película alguien declama que el gobierno no ayuda más porque “los asusta encontrarse con la crisis”), y que sólo beneficia a corporaciones y empresarios, los mismos que han llevado a uno de los países más ricos del mundo, a esa situación, reflexionar sobre una problemática que se repite en todo el mundo hacen de “Where is my House?” una interesante propuesta de la muestra.

Cambiamos de temática y recordamos que el emblema de esta decimoquinta entrega del Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos es “TransformArte” y precisamente es la búsqueda de la transformación de la sociedad la que busca el mediometraje de 32 minutos documental institucional Buenos Aires de Diversidad. La temática son los derechos de lesbianas, gays y transexuales, la lucha por conseguirlos y el reconocimiento de los mismos por parte de la sociedad.

No se trata de un documental de autor, todo lo contrario, ni siquiera figura un director, todo está a cargo de la Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por lo cual resulta ante todo institucional, hasta educativo y aleccionador.

Se han conseguido leyes importantes en materia de reconocimiento de derechos, la ley de matrimonio igualitario y le identidad de género son expuestas con amplitud y explicativamente, y sobre todo se las celebra. Pero también se habla de que no es una guerra ganada, aún continúa la cuestión de la mirada de la sociedad frente a esas leyes y sobre la aceptación de aquello a lo que consideran diferente, aunque se entiende que se han dado pasos enormes sobre esta materia en los últimos años. Es tal vez uno de los mejores documentales que demuestra el emblema del festival; pero no hay que olvidar que hablamos de un trabajo que viene desde un organismo, y por lo tanto hay una cierta mirada parcial y condescendiente sobre determinados temas.}

Puede resultar muy interesante para un espectador que venga desde el afuera y se le quiera interiorizar sobre los logros conseguidos, como una especia de tour sobre derechos de minoría sexuales; quienes seguimos la cuestión (relativamente) de cerca, mostrará algo más de lo que ya deberíamos saber y conocer.

         

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