EWmsica1

“Algunos días sin música”: La muerte y los viajantes

Tiempo de lectura: 3 minutos

EWmsica1

En 1986, basándose libremente en un relato del prolífico Stephen King, Rob Reiner realizó Cuenta conmigo, un clásico que mezcla el drama, el suspenso, la aventura y el cine juvenil de un modo casi perfecto, no por nada si uno la ve ahora a casi 30 años de su estreno se mantiene tan fresca como entonces.

Este pequeño halago a Reiner viene a cuentas de que el nobel director Matías Rojo, sorprende la cartelera con un film que lejos de deberle a Stand By Me, posee algunos de sus elementos más importantes, a los cuales les adosa, un clima autóctono y particular que hacen de Algunos días sin música una película única.

Uno de los protagonistas es Sebastían (Jerónimo Escoriaza), que se muda a la Ciudad de Mendoza, más precisamente a los suburbios de aquella, y comienza un año escolar lleno de incógnitas en el que todo está por descubrirse. Inmediatamente, a los minutos nomás, ya hace buenas migas con Guzmán (Emilio Lacerna) y Email (Tomás Araya) dos compañeritos con los que comienza a intercambiar una amigable charla que redunda sobre una cuestión ¿Qué cambiaría si una de las maestras se muriese? Probablemente nada. Dicho esto, la maestra de música cae muerta.

Ahora con las clases suspendidas indeterminadamente, con el mundo de los adultos convulsionado, y el tiempo en sus manos, los tres chicos se sugestionan y se convencen que en parte, son responsables de la muerte de la Señorita, por el sólo hecho del deseo cumplido; por eso, quieren llegar hasta la casa de la mujer y pedirle disculpas.

EWmsica2

Esta unión que arman entre ellos es algo que sólo ellos comprenden, del que todo el mundo queda afuera, una idea que los puede unir para siempre.

Piensen en los films, sobre todo ochentosos, de cofradías de amigos infantiles viviendo una aventura, ya marcamos Cuenta conmigo (con la que también comparte la muerte y la pena), Los Goonies, o Los exploradores por nombrar sólo tres casos muy reconocidos, célebres e icónicos. Algunos días sin música es un film más interno que aquellos, deliberadamente más pequeño aunque no menor, su aventura no lo es tal, pero es un medio para que los tres se unan y creen su mundo particular.

Al igual que en aquellos film, cada integrante del grupo tiene características especiales identificativas (desde la forma de vestirse, hablar, tics, personalidades) que permiten también al espectador recordarse a sí mismo cuando era chico. Sí, el film de Matías Rojo es un film adulto con remembranzas.

Mendoza crea un ambiente justo (mayormente filmada en Luján de Cuyo), las imágenes cálidas, sus calles, sus trayectos, ese ambiente de pueblo y barrio, cae perfecto para estos tres chicos y sus formas de ser; no podría estar realizada en otro lugar.

EWmsica3

Rojo además de cineasta es sociólogo y eso se nota mucho en la delineación de los personajes, no sólo los chicos, en la diferenciación de mundos, hay un trasfondo, un mensaje, otra historia para contar.

Algunos días sin música se disfraza de film pequeño, con una historia sencilla, con algunos silencios y diálogos inocentes. Pero con riqueza espiritual, un trasfondo más que entrañable, personajes adorables desde el minuto uno, belleza fotográfica, y una nostalgia amable como hace mucho no se veía en el cine. Sin dudarlo, estamos ante una perla escondida de cartelera, una ópera prima que pone un estandarte altísimo con mínimos recursos para este tipo de films considerados rurales. No conviene dejarlo pasar.

No votes yet.
Please wait...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Follow by Email