«Bloodshot»: No todo se resuelve con la misma fórmula

Tiempo de lectura: 4 minutos

Siempre digo que no vengo del mundo del cómic así que mi mirada sobre las adaptaciones cinematográficas que vienen desde allí, es limitada. Entiendo algunas convenciones formales, pero no es un nicho que explore mucho. Dicho esto, hablaremos hoy de «Bloodshot», producto de la factoría que propuso el universo de «Valiant» (comiquera americana famosa con varios héroes) allá por el año 1992 y que intenta forjar una nueva saga en el cine para la estrella de «Fast & Furious», Vin Diesel.

Hollywood siempre está a la pesca de generar buenos negocios asociándose con este universo. Ofrece una base de seguidores expectantes y siempre pueden llamar la atención de los seguidores más tradicionales que siguen los productos de Marvel y DC… 

Supongo que eso llevó a «Big» Vin a seguir buscando como acrecentar su kiosko y generar su propia franquicia individual. Todos estamos convencidos que es un capricho de estrella. Ya probó con «XXX», «The last whitch hunter», «Riddick» y no baja los brazos.

Muchos críticos sentimos que a Diesel le cuesta comprender sus limitaciones como intérprete, que son… fenomenales. Es un tipo sin carisma, sin gestos, sin variedad tonal en sus diálogos…

Es un tipo sin carisma, sin gestos, sin variedad tonal en sus diálogos… Eso debería darle una pista sobre el camino que debe hacer, quizás afianzar su única saga exitosa, y dedicarse a producir films similares, donde él no haga lo que siempre intenta hacer sin suerte.

Aquí, con los derechos del cómic, y una adaptación que Dave Wilson (ópera prima como realizador) dirigió con guión de los nuevos veteranos, Jeff Wadlow y Eric Heisserer, (quienes vienen de hacer hits como «Kick Ass 2», «Arrival», «Bird box» y demás), tampoco ofrece buenos resultados.

Los aspectos visuales son, desde ya, los pocos puntos fuertes de «Bloodshot». Que no son descollantes ni mucho menos, ya que esta es una película de 45 millones de dólares, una cantidad media para la industria. Posee todos los clichés habituales de las pelis súpercomerciales hoy en día y nada, pero nada, de imaginación para proponer una historia interesante.

El guión nos presenta a un soldado (Ray Garrison aka Vin Diesel) que vive una vida de soldado onda marine (o de las fuerzas especiales). Realiza trabajo con las tropas de elite americanas en territorio enemigo y está casado con una hermosa mujer, que se queja porque él regresa siempre con heridas, y nunca se queda demasiado tiempo.

Cierto día, las cosas salen mal, y una misión termina en una situación extrema donde su mujer, Gina (Talulah Riley) muere a manos de un peligroso terrorista. El problema es que Ray, en cierta manera, también. Si, el soldado cae abatido y despierta, en un laboratorio especial, recuperado y con habilidades especiales en relación a la regeneración de sus células de su cuerpo. 

¡Hey! ¿Qué ha pasado aquí?

El Dr. Emil (Guy Pierce, quien está a millones de años luz de «Memento» se ve), le explica entonces que él es parte de un experimento: en pocas palabras, Ray está muerto y su cuerpo, donado por el ejército norteamericano ha sido tratado con un tipo de células inteligentes capaces de autoregenerarlo de heridas, rastrear información online y demás gadgets sorprendentes. O no.

Pero no pasa nada más allá de eso… ¿Quiénes son estos tipos que manejan este nivel de tecnología miliar y por qué? Digamos que son una organización encargada de desarrollar prototipos para apoyar a ex combatientes a seguir en actividad, en apariencia. Utilizan dispositivos tecnológicos y biomecánicos que reemplazan partes del cuerpo. O al menos eso dicen. 

Y tienen su propia agenda, por supuesto. Sin anticipar demasiado, Ray será puesto en funciones como arma mortal, y todas ellas implicarán pequeños desastres urbanos. Ejecuciones, sin ir más lejos.

Desde ya, todos sabemos que hay gato encerrado aunque el viejo Vin se tomará su tiempo para mostrarnos que sucede en realidad detrás de la escena.

Sí, debemos anticipar que Diesel elige ponerse a la altura con la inexpresividad de Paul Weller en «Robocop», y la lleva adelante con una actitud desconcertante: no hay actuación. Es sólo repetir líneas con una pasividad tremenda, sin nada de fibra, ni fuerza.

Podría haber sido una idea interesante, dotar al personaje principal de una interioridad atormentada, potente, fuerte. Pero el protagonista no da la talla. Y el guión es muy básico, eligiendo subrayar la tecnología en varias escenas, buscando impactar a la audiencia. Hay maquinaria, drones, ametralladoras, piernas y brazos metálicos, gadgets sobran. Pero no alcanza ese despliegue porque la historia en sí no llega a despertar interés.

Hay un grupo de secundarios que lo acompañan, ninguno destacable desde ya. Pero lo más alarmante es la actualidad de Vin Diesel, quien necesitaría hacer una profunda autoevaluación sobre sus posibilidades como actor de género. Nadie le pide que sea Pacino o De Niro, no.

Pero tampoco se puede proponer tan poco.

«Bloodshot», en definitiva, otra apuesta de un actor buscando ampliar sus negocios personales. Y fallando. Otra vez.

Rating: 5.0/5. De 1 voto.
Please wait...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Follow by Email