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"Lion" (Un camino a casa): ser digno de ser

Cuando vi el trailer por primera vez ya supe que iba a llorar esta película entera. Y es que tiene todos los ingredientes para asegurarte esto. Basada en una historia real, nos enfocamos en la experiencia de Saroo, un chico que se perdió en un tren cuando intentaba robar para sobrevivir y que estuvo 25 años intentando volver a casa.

El film se inspira en el libro que escribió su propio protagonista, posee los condimentos necesarios, hasta imágenes de los verdaderos protagonistas para lograr que usemos todos los kleenex de la cartera.

Protagonizada por Dev Patel, el mismo que nos arrancó el alma en “Slumdog millionaire”, junto con Nicole Kidman y Rooney Mara, va hacia la lógica más profunda de la identidad y de los lazos que nos unen entre nosotros.

Filmada de una forma formidable, sobre todo para los mágicos recuerdos de su niñez, Garth Davis además nos regala los espacios de Tasmania en Australia para acentuar esta distancia y este océano que se interpone entre este chico y su madre. El film, en sus casi dos horas, no se siente forzado ni sobre edulcorado.

Acierta en ir directo al grano con sentimientos universales como el no sentirse parte de la familia por momentos, celos de un hermano, la ausencia de su hermano de sangre, el enamorarse pero tener sus propios demonios. Si bien pasa por situaciones extremas, su capacidad de supervivencia y de protegerse son asombrosas y le dan otra dimensión más cercana a la película.

El uso de la música es probablemente de lo más remarcable y que acentúan, como en todo melodrama. Aun así, el efecto es apenas correcto, con una historia conmovedora y una formidable dirección, pero que no pasa más que de eso. Probablemente me detendría a mencionar nuevamente a Patel que lo defiende con uñas y dientes. Pero eso es todo.

Anexo de Crítica por Rolando Gallego

Más allá que se la pueda tildar de políticamente correcta y de no profundiza sobre las causas que llevan a su protagonista a alejarse de su familia por 25 años, causas que tienen que ver con la pobreza de su clase social y un país del tercer mundo que imposibilita el crecimiento de las personas, “Un camino a casa” (2016) es una clara demostración de cómo el cine puede tomar una historia verídica y transformarla en un evento cinematográfico.

Narrando los sucesos reales que llevaron al pequeño Saroo a viajar accidentalmente en un tren y perderse durante toda su infancia, adolescencia e inicio de su vida adulta, el debutante Garth Davis puede superar la simpleza del golpe bajo, evitando caer en clichés y superando todo vestigio sentimentaloide que podrían afectar a la historia que cuenta.

Reflejando la noche de Calcuta, aquella que absorbe a cualquiera en vicios, exponiendo a los peores peligros a cualquiera, Davis trabaja con un registro nervioso y cuasi documental las imágenes que permiten sumergirse en el relato sin concesión.

Dividida en dos partes, en la primera se ahonda en Saroo de niño y su desesperada lucha por sobrevivir y conseguir llegar con los suyos, superando intentos de abuso, raptos, robos y todas las trampas que a un pequeño le pueden aparecer en la soledad.

Ese desesperado relato nos conecta con Saroo y su nuevo mundo, algo necesario para que empaticemos y no podamos salir ni abstraernos de las peripecias que se presentaban ante la pantalla.

La otra parte de “Un camino a casa” refleja las desventuras de Saroo luego de ser adoptado por una pareja australiana (Nicole Kidman y David wenham), y de cómo comenzará a transitar un camino diferente con problemas también diferentes a los que hasta ese entonces le habían tocado vivir (educación, aspiraciones, deseos).

Filmada con una precisión notable, principalmente en la primera parte, logrando con planos y acompañamientos detrás del niño el nivel de tensión y conflicto necesario para generar desesperación por el desgarrador relato que presenta, en el devenir de la progresión, con el Saroo ya adulto, adoptado, viviendo con una familia acomodada, el nivel de empatía decae por decantación.

Porque a diferencia de la interpretación espontánea y fresca de Sunny Pawar como el pequeño que siguiendo a su hermano Guddu termina por alejarse de su familia, pasando la frontera y llegando a Calcuta, Dev Patel construye al conflictuado joven adulto, que en búsqueda de su identidad termina por obsesionarse, repercutiendo negativamente en su manera de relacionarse con el mundo.

Nicole Kidman interpreta a la madre adoptiva de Saroo con solvencia, uno de los puntos fuertes del relato, profundizando en el enorme esfuerzo que tanto ella como su marido debieron hacer para transformar la vida de dos niños sin expectativas futuras (Saroo y Mantosh), relegando sus propios anhelos de convertirse en la familia ideal, al afrontar algunas situaciones complicadas con uno de ellos.

“Un camino a casa” hábilmente deposita la atención en la desesperada búsqueda de Saroo, pero también en la construcción de conflictos alternos relacionados a la vida de éste, que potencian la narración configurando un entramado de sentido más allá de la pesquisa y emocionando con cada avance hasta la resolución final.

Ultima actualización (Jueves 16 de Febrero de 2017 20:08)

 

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