Cuál es la forma en que mayoritariamente ves películas?
 
Tenemos 96 invitados conectado

"Hombres de piel dura": Campusano en estado puro

¿Qué definición podemos dar del cine de autor? Generalmente está emparentado con un director que filma sus propios guiones, al margen de ciertas presiones y limitaciones que puede implicar una producción financiada por un estudio comercial.

Esto podrá brindarle una mayor libertad creativa a la hora de tomar las decisiones estéticas y que le permitirá plasmar una visión fuertemente identificada con ciertos rasgos que se irán repitiendo a través de su obra y que hacen que cierto cine sea perfectamente ligado con ese artista. 

Si tomamos esa definición podremos decir sin lugar a dudas que José Celestino Campusano hace cine de autor. 

Ya desde las primeras imágenes de “HOMBRES DE PIEL DURA” podemos reconocer la forma que tiene Campusano para construir ese pequeño universo en donde desarrolla a sus personajes.

Especialmente, en este caso, vuelve a un ámbito en donde parece sentirse cómodo y libre de ataduras, un ambiente emparentado con una de sus primeras realizaciones “Vil Romance” y absolutamente alejado de su intento (fallido) de retratar a la burguesía local en su película “Placer y Martirio”.

En este caso, sitúa la historia en un pequeño pueblo agrícola de la provincia de Buenos Aires donde Ariel, el protagonista, se encuentra en pleno proceso de autodescubrimiento de su sexualidad y tendrá que lidiar con ese refrán que tanto calza al centro de la escena que es “pueblo chico, infierno grande” donde todo se sabe y todo se controla.

Ariel no solamente será discriminado por parte de los habitantes del pueblo sino que además, será fuertemente negado en el propio seno familiar, situaciones que pueden remitir a “Marilyn” –la película de Martin Rodríguez Redondo estrenada el año pasado-, historia que aún con un registro diferente hablaba de la opresión y asfixia familiar y pueblerina frente a lo diferente.

Campusano, quien escribió el guion de su última película, casi al mismo tiempo que “Vil Romance” y muy cercano a su creación de “El perro Molina”, elige después de más de diez años, volver a revisitar esta historia para retratar dentro del pueblo de Marcos Paz esta historia de reencuentro con la propia identidad sexual.

Ariel deberá resolver además, un hecho traumático de su historia como ha sido la relación que mantuvo en secreto con el cura del pueblo, el padre Omar, quien no solamente ha abusado de él sino que lidia permanentemente con las dudas de su fe y ha tenido relaciones con otros menores de su congregación.

Una vez puesto ese tema en el ojo del debate, Campusano enfrenta valientemente una faceta de denuncia y toma de posición, mostrando el encubrimiento que existe dentro de la propia Iglesia y, al mismo tiempo, la condena social que sufren los abusadores cuando son descubiertos en su accionar.

Estos temas, además, en la sociedad de hoy tienen plena vigencia y no son frecuentemente tratado por el cine, no suelen ser mostrados y menos con la crudeza que logra Campusano en su relato.

El estilo directo y llano del director se apodera rápidamente de la pantalla y a diferencia de otras de sus obras, en “HOMBRES DE PIEL DURA” los diálogos surgen más fluidos, el elenco se presenta mucho más homogéneo y casi sin desniveles y el virtuosismo de la cámara logra tomas de gran belleza para captar la inmensidad de ese campo argentino que alberga a los personajes.

Innegablemente el enfoque de la historia y la construcción del guion tienen todos los tintes típicos del cineasta de Quilmes que ya son una marca de estilo de su propio cine y, que inclusive, deleitan a sus fanáticos y seguidores.

Algún leve aire de improvisación en las actuaciones y un estilo algo seco en las situaciones más dramáticas del protagonista (Javier Wall, algo rígido en algunos momentos) podrían haberse mejorado. De todos modos, “HOMBRES DE PIEL DURA” permite que Campusano vuelva a incomodar al público con su mirada, apareciendo siempre el toque de denuncia social que lo caracteriza.

En esta ocasión, además, lo acompaña con una historia íntima y personal en la que el director se permite jugar con los límites, aborda la escenas de sexo con cierto sentido explícito y subrayado sin que raye lo procaz ni lo grotesco, pero jugando siempre al borde, muy en el límite, asumiendo siempre un desafío.

Con su particular estilo, logra una vez más otra historia con toques distintivos de su obra, ahora anclada en una geografía muy particular, que es a la vez un reflejo del entramado familiar, una historia de deseo pero por sobre todo, el reflejo de una búsqueda profunda de la propia identidad, eje central de la mayoría de los relatos de Campusano.

“HOMBRES DE PIEL DURA” lo encuentra en una solidez narrativa y temática, con un mayor énfasis en el cuidado estético de la propuesta, y resumiendo, de alguna manera, los tópicos más importantes de su filmografía en otro trabajo controversial e interesante.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar