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"The Bye Bye Man" (Nunca digas su nombre): el hombre del adiós

En el arranque de “Nunca digas su nombre” (2017) de Stacy Title, hay una secuencia que enmarca el relato de los hechos que determinaron que muchos años después, el trío protagónico (Lucien Leon Laviscount, Douglas Smith, Cressida Bonas) de la película, termine viviendo un infierno al descubrir el secreto que guardan las paredes de la casa a la que se mudan, o, mejor dicho, los cajones de las mesas de luz.

Años antes, esa casa fue la testigo de una masacre, producida por el padre de una familia obsesionado con algo o alguien que lo perseguía y al que no pueo detener de ninguna manera, excepto con un disparo en su cabeza. Title se ha especializado en el cine de horror desde su promisorio debut con “La última cena” (1995), película recordada por plantear situaciones en medio de una comida entre amigos que invitaban a un extraño a debatir temas polémicos. 

Ultima actualización (Jueves 13 de Abril de 2017 15:33)

 

“Bacalaureat” (Graduación): El mal ejemplo

En los últimos años, el cine rumano se ha convertido en referencia ineludible de dramas intensos que no le esquivan a la actualidad, a la árida historia del país, y temáticas espinosas que ponen a sus protagonistas en el eje de las discusiones. Graduación es la última película de Cristian Mungiu, quien nos sorprendía hace ya diez años con 4 meses, 3 semanas, 2 días, con la que se convirtió en el último ganador a Mejor director del Festival de Cannes; y en la que vuelve a demostrar que la tradición se encuentra vigente.

Así como en el film de 2007, Mongiu se atrevía a tratar el aborto de un modo franco, directo y sin medias tintas; en esta ocasión nos propone un protagonista con el que no nos será fácil empatizar. Adrian Titieni es Romeo, un médico llegando a los 50 años que mantiene una reputación ciudadana de fachada intachable. 

 

"Ejercicios de Memoria": la lucha de un pueblo hermano

El documental de Paz Encina refleja el tema de la Dictadura que azotó a su país, Paraguay, la Dictadura más larga de Latinoamérica, a través de las palabras de la viuda y los hijos de Agustín Goiburú, un miembro del Partido Colorado, el mayor opositor del dictador Stroessner. Exiliado en la Argentina, más específicamente en Paraná, luego fue desaparecido en 1976.

La reconstrucción de esta época está realizada a través de las voces en off (los testimonios no tienen rostros), que se conectan y cruzan en algunos momentos, e imágenes, algunas de archivo como fotos y documentos (la directora tuvo acceso a los llamados Archivos del Terror), y otras de locaciones, algunos de lugares donde vivieron sus protagonistas que se mudaron más de una decena de veces, intercaladas con algunas de niños en el bosque, en general con una fotografía muy estática y cuidada, que acompañan momentos varios de silencios.

La narración que fluye de manera lenta y distante y la falta de ritmo terminan haciendo de la película una experiencia menos interesante que la historia que tiene para contar si bien apela a un tono poético y a veces metafórico y éste lo consigue.

Una película en la que el silencio termina siendo el sonido más potente y evocador del relato, la ausencia representada en una forma abstracta.

El film tuvo su estreno mundial en el Festival de San Sebastián, sin embargo le costó mucho poder ser estrenado en su país, un lugar donde no hay industria cinematográfica y donde no se habla demasiado de su historia política.

Ejercicios de memoria sirve como acercamiento a la historia de un país a la que muchas veces no tenemos acceso, pero al mismo tiempo nos relatan algo que nos resulta familiar y cercano.

La historia de una represión y la historia de un duelo. Dura y necesaria.

Ultima actualización (Jueves 06 de Abril de 2017 20:36)

 
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