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"Sanctum 3D": cuando el aburrimiento se asemeja a un abismo sin fin

"Sanctum 3D" tiene una particularidad que la hace singular: hereda el uso de la tercera dimensión que James Cameron perfeccionó en "Avatar". El produce esta cinta y aplica todo lo que su equipo técnico sabe y domina y se nota. Hay un cuidado muy particular en el trabajo de las imágenes, los paisajes y las paletas de colores. La atmósfera en la que se desenvuelve la historia está bien lograda (es una cueva inmensa) y los anteojitos nos venden una película que, de no tener esta particularidad, no la alquilaríamos ni en cien años. Encima Cameron trae a la dirección a Alister Grierson (que venía de hacer algo distinto en "Kokoda", bélica, hace algunos años), quien sólo parece haber seguido firmes directivas y su aporte es muy pobre a la hora de llevar la película adelante. 

Producciones de equipos que hacen tareas riesgosas en ambientes inexplorados o riesgosos ("Vertical limit", "Descent", "The Core", etc) y enfrentados a vencer a la naturaleza hay unos cuantos a lo largo de la historia. No son recordadas como grandes películas, pero han tenido su público y en general, dependiendo de varios factores, se dejan ver. Bueno, algo salió mal cuando escribieron el guión (y no culpemos solo a los novatos Andrew Wight - famoso buzo e investigador marino puesto a escribir un libro cinematográfico, o al menos, a dar ideas- y John Gavin). Como los dos (Wight y Gavin - quien también actúa!-) tienen claro de que escribían (toda la parafernalia de condiciones en las que se debe llevar a cabo la expedición), seguramente James Cameron debe haber apostado a que el relato que generarían fuera muy real y técnicamente impecable. O sea, tuvo dos especialistas (Gavin también es buzo y especialista en el tema) y les confió que escribieran un guión muy parecido a lo que sería una situación como esta si fuera cierta. Y no era una mala idea, a priori. Pero esto es cine. Y el cine es entretenimiento. Lo que lograron con Sanctum es que nos sintiéramos en un capítulo del National Geographic sobre el tema. Y encime en un capítulo aburrido, denso, pausado y insípido (no cualquier capítulo!).

Ultima actualización (Domingo 20 de Marzo de 2011 11:14)

 

"Libano": mirada claustrofóbica y letal desde el campo de batalla

En general, el cine bélico moderno está estableciendo parámetros más interesantes en esta última década, a partir de muchos procesos autorreflexivos intensos, en las distintas geografías donde se filman. A ver, "The hurt locker" (ganadora del Oscar), "Waltz con Bashir", "Black hawk down" la francesa "Joyeux Noël (Noche de paz)" , la coreana "Taegukgi (Lazos de guerra)", y más allá, en los 80 y 70's, las increíbles "Das boot", "Apocalypse now" y alguna otra que se me escapa. En todas ellas, lo que les da sustento es la descripción del corazón de cada combatiente y su relación con camaradas y enemigos. La mirada está siempre puesta en el sufrimiento y dolor que cada hombre que participa en una contienda armada atraviesa, señalando su humanidad, resaltando sus miedos, subrayando su temperamento. Este cine (alejado del típico producto Hollywoodense que suprime las emociones y trae héroes fríos y sanguinarios) colabora a traer luz sobre los aspectos oscuros de la guerra. No importa si es en Irak, Corea o Medio Oriente. Lo cierto es que los conflictos bélicos son estúpidos, inútiles y es bueno que eso lo tengamos presente siempre. Películas como "Lebanon" refuerzan esa concepción y siempre son bienvenidas.

La historia está basada en las experiencias del director, Samuel Maoz, como soldado en el primer día de la Primer Guerra del Líbano, allá por 1982. Nosotros acompañamos el ingreso de Shmulik (Yoav Donat), soldado artillero, a un blindado de su ejército. No tiene mucha experiencia en combate (de hecho, ninguna), aunque todos creen que debería saber que hacer en circunstancias de enfrentamiento con el enemigo. El será nuestros ojos, como se une a la compañía justo sobre el incio de las acciones belicas, nos fundimos con él ante la adversidad de la circunstancia, ninguno de nosotros entiende muy bien como funciona todo (Shmulik y los espectadores), pero está claro que no será un viaje de placer meterse en un tanque e ir a zona de combate. Para quienes no recuerden el conflicto armado, tropas israelíes invadieron el sur del Líbano, en busca de desestabilizar a la OLP, en ese año. Hubo una enorme cantidad de civiles muertos en ese ataque y pasó un tiempo hasta que los invasores revisaron su accionar para dar pasos en relación con la retirada y la negociación. Volviendo al campo de batalla, nos subimos al tanque con el resto del equipo y estamos listos para la contienda. Allí, desde el blindado mismo, seguiremos las directivas radiales que durante un día completo recibe ese grupo: apoyar a la infantería, entregar heridos, atacar ciertos sectores, barrer un territorio que ya fue bombardeado por la fuerza aérea. Tareas que al decirlas, parecen fáciles (el poder de fuego del vehículo es importante), pero llegado el momento, se volverán titánicas y con resultados inciertos.

Ultima actualización (Martes 22 de Marzo de 2011 23:03)

 

"Un despertar glorioso": detrás de las noticias (el debate)

En general, cuando uno comienza a leer las gacetillas de prensa, y ve quien produce, quien dirige, quién actúa, cuáles fueron sus trabajos anteriores, se da una idea de por dónde el film transitará. No digo que es infalible. No, para nada. Pero da una orientación que a veces, se cumple. La guionista de "The devil wears Prada" (Aline Brosh McKenna) nos trae una película, peligrosamente parecida a la anterior. Recordemos, (en "El diablo viste a la moda"), una chica de pueblo (en ese caso Anne Hathaway), llega a la gran Manzana (NY) y aterriza en la oficina de una importante figura del mundo de las pasarelas. Ahí, pasará las de Caín para adaptarse al medio; su lucha personal por decodificar cómo funciona ese mundo será el punto basal de la historia, más allá de que es una comedia romántica con todas sus letras. Es más, ahora que lo pienso, habría que presentar un nuevo género: "Comedia romántica workaholic"! Protagonista que se transforma en adicta al trabajo, dejano su vida de lado para entregarse a la profesión, un amor que se va acercando y problemas en el lugar donde ella intenta desarrollarse profesionalmente. Esa sería la idea. Volviendo a "The devil..." es TREMENDAMENTE parecida a "Morning glory" (o al revés?), pero con otro medio , dejamos la moda y nos metemos con el periodismo.

Antes de seguir, ustedes se preguntarán..."Son tan iguales?". Y... si y no. La estructura del film es bastante parecida, pero (y aquí está el nudo de la cuestión), "Un despertar glorioso" aborda y reflexiona  con crudeza sobre la televisión matutina como entretenimiento o información y en algún punto, intenta sentar las bases de un debate indirecto sobre qué prefiere el público a esa hora del día. Y no es cualquier debate. En "The devil...", el mundo de la alta costura nos parece lejano, exótico, glamoroso. De última, lo que pasa allí, a nosotros, los mortales, no nos afecta. En "Morning glory", vemos como funciona la producción de un programa matutino y cuáles son las estrategias para levantar el rating, y... debo decir que se parece peligrosamente a la televisión que tenemos en nuestro país (glup!)... O sea, si nos afecta. Entonces, lo que comienza entre sonrisas y guiños, llega un momento en que se pone serio: al menos, los que tenemos cierta mirada crítica, no podemos acompañar lo que se dice, porque nos afecta. Ya verán porqué cuando se adentren en el film. 

En pocas palabras, se juegan en la cinta dos posiciones encontradas sobre la labor periodistica en televisión; por un lado, están los que promueven el entreteniminto furioso y delirante, con algún toque de actualidad frívola, y por el otro, los que buscan informar con solemnidad. Debate muy interesante y jugoso que está tapado por la estructura de comedia romántica workaholic que tenemos sosteniendo la acción...

Ultima actualización (Jueves 17 de Marzo de 2011 22:16)

 
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