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"Super 8": Abrams homenajea al cine de los 70

"Super 8" es un film particular. Nació de un proyecto de JJ Abrams (hombre de la televisión -el escritor de "Lost", básicamente) que encontró rápido eco en Steven Spielberg, quien la produjo. Sabemos por la prensa que los dos compartieron el set de filmación en varias oportunidades y que la pasaron realmente bien durante el rodaje. Viendo el producto final, es evidente que su buena relación ha operado para que esta sea una más que interesante y atrayente cinta de suspenso que homenajea a un nutrido conjunto de elementos que el clásico cine de aventuras setentoso poseía en cantidad. Es raro en estos días ver algo así, estamos (mal) acostumbrados a deglutir productos de ciencia ficción en formato digital plagados de efectos que desnaturalizan cualquier atisbo de contar una historia decente.

"Super 8" bucea en un formato ya probado en esa lejana época (las películas de niños que enfrentan situaciones extraordinarias) y busca instalarnos en ese momento histórico a través de una gran fotografía y un encuadre tradicional y pausado, a contramano de cómo se filma hoy. Se toma el tiempo necesario para construir suspenso sugiriendo antes que mostrando, adoptando una postura casi abandonada por el cine actual. Abrams no necesita animaciones digitales para impresionarnos: la historia de a ratos tiene un clima que mete miedo y eso, es su mérito (el también la escribió). Está bien que toma inspiración en la escuela de Spielberg ("ET", "Close encounters...") en cuanto al impacto que tiene lo sobrenatural sobre gente corriente, pero aquí su particular manera de escribir (su sello personal) instala un escenario empático inmediato que atrae nuestra atención. Sin dudas pocos cineastas podrían haber salido bien parados con este guión, no es una historia que cualquiera podría dirigir... O producir. Claro, aquí el posicionamiento siempre parece haber estado claro.

Ultima actualización (Miércoles 03 de Agosto de 2011 07:09)

 

"Los Pitufos": el azul de los 80 también destiñe...

La verdad, es que cuesta sobreponerse a tanto rescate de series y películas de los 80. Estaba en la butaca viendo los trailers y ví un teaser de "Top Cats (Don Gato y su pandilla)" para dentro de un tiempo... No se salva nadie. Hollywood en su afán de generar productos se sube a cualquier colectivo. Claro, siempre que haya sido probado y tenga un potencial público que pueda recepcionarlo. No recuerdo a los Pitufos en mi infancia, la verdad (no se muy bien porqué), si recuerdo la irreverencia con la que se los criticaba en su época en nuestro país. Eran una compilación de ideas básicas marcadas por un relato muy simple plagado de ternura y aventuras. El hecho de que tuvieran un solo personaje femenino era un tema... Recuerdo (no puedo olvidarlo) a Jorge Ginzburg haciendo parodias sobre el tema en sus envíos de humor y la enorme ridiculización a la que exponía la serie...

Lo cierto es que "The Smurfs" era una propuesta exitosa dedicada a los más pequeños de la familia de impacto global. Se hicieron más de 200 capítulos en la NBC producidos por la histórica Hanna-Barbera (se acuerdan?) entre 1981 y 1990. Nacidos a fines de los 50' de la mano del dibujante Peyó, aquel comic franco-belga que se publicaba en un semanario fue cobrando suceso hasta que del otro lado del Atlántico se adquirieron los derechos para llevarlos a la animación muchos años más tardes. La historia era la de una aldea, poblada por pequeños gnomos, que viven en un bosque en enormes hongos (son sus casas) y los cuales enfrentan a un villano de turno que quiere robarles el secreto de su magia para beneficio personal.

Aquella serie transcurría en el hábitat natural de los Pitufos.

Ultima actualización (Viernes 05 de Agosto de 2011 07:02)

 

"Barney's version": ácida y abrumadora historia de vida

"Barney's version" es la adaptación cinematográfica de un best seller candiense muy laureado. El libro en cuestión fue escrito en 1988 por Mordecai Richler y es recomendado por abordar, además de una historia de vida colorida, características de la cultura canadiense particulares en los últimos treinta años. Richler es judío y dueño de un estilo irreverente que hace recordar a los mejores de su escuela y en este, su trabajo más conocido, reflexiona con acidez sobre sucesos que definen a la sociedad de ese país y subrayan su particular modo de vida. Para esta llevar este desafio adelante la industria buscó a un director de amplio currículum en televisión (Richard J Lewis) y se procuró generar un guión confiable a la altura de la popular obra. Es ahí donde buscó apoyarse la adaptación de Michael Konyves, lineal y fiel a la magnética personalidad de Bareny, aunque sin los sabrosos regionalismos que no pudieron encontrar espacio en la pantalla grande. La esencia y espíritu de la obra está. Paul Giamatti la trae. Sin él, no estaríamos hablando de "Barney's version". Ganador del Globo de Oro este año por este protagónico, el veterano y talentoso norteamericano sostiene con su gran actuación una película que de otra manera habría caído fácilmente en el olvido.

Conocemos a Barney (Giamatti) en la actualidad. Es productor de televisión en Canadá, tiene 65 años y le gusta beber. Siempre quiso ser escritor, pero la vida lo llevó por otros caminos. En este momento del camino, tiene un buen pasar y muchos problemas matrimoniales, de hecho, está separado de su esposa, Miriam (Rosamund Pike) y muy enojado con la situación que le toca vivir. Barney, digamoslo claro, no es un buen tipo. Sus actos no son los que nos inflan el pecho ni nada parecido. Más bien, están unidos a nuestro lado miserable, ese que no nos gusta ver y el que actúa muchas veces cuando nos sentimos frustrados o desesperanzados. Es un hombre normal, astuto (el film siempre marca con claridad que su olfato laboral lo deposita en el camino correcto) y políticamente incorrecto. No le gusta aparentar y vive como lo siente, lo cual hace que coseche antipatías serias que le juegan en contra durante toda su vida. Mientras toma un whisky en un bar, un polícia le obsequia un libro autografiado. Eso presenta la historia.

 
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