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"Los Pitufos": el azul de los 80 también destiñe...

La verdad, es que cuesta sobreponerse a tanto rescate de series y películas de los 80. Estaba en la butaca viendo los trailers y ví un teaser de "Top Cats (Don Gato y su pandilla)" para dentro de un tiempo... No se salva nadie. Hollywood en su afán de generar productos se sube a cualquier colectivo. Claro, siempre que haya sido probado y tenga un potencial público que pueda recepcionarlo. No recuerdo a los Pitufos en mi infancia, la verdad (no se muy bien porqué), si recuerdo la irreverencia con la que se los criticaba en su época en nuestro país. Eran una compilación de ideas básicas marcadas por un relato muy simple plagado de ternura y aventuras. El hecho de que tuvieran un solo personaje femenino era un tema... Recuerdo (no puedo olvidarlo) a Jorge Ginzburg haciendo parodias sobre el tema en sus envíos de humor y la enorme ridiculización a la que exponía la serie...

Lo cierto es que "The Smurfs" era una propuesta exitosa dedicada a los más pequeños de la familia de impacto global. Se hicieron más de 200 capítulos en la NBC producidos por la histórica Hanna-Barbera (se acuerdan?) entre 1981 y 1990. Nacidos a fines de los 50' de la mano del dibujante Peyó, aquel comic franco-belga que se publicaba en un semanario fue cobrando suceso hasta que del otro lado del Atlántico se adquirieron los derechos para llevarlos a la animación muchos años más tardes. La historia era la de una aldea, poblada por pequeños gnomos, que viven en un bosque en enormes hongos (son sus casas) y los cuales enfrentan a un villano de turno que quiere robarles el secreto de su magia para beneficio personal.

Aquella serie transcurría en el hábitat natural de los Pitufos.

"Barney's version": ácida y abrumadora historia de vida

"Barney's version" es la adaptación cinematográfica de un best seller candiense muy laureado. El libro en cuestión fue escrito en 1988 por Mordecai Richler y es recomendado por abordar, además de una historia de vida colorida, características de la cultura canadiense particulares en los últimos treinta años. Richler es judío y dueño de un estilo irreverente que hace recordar a los mejores de su escuela y en este, su trabajo más conocido, reflexiona con acidez sobre sucesos que definen a la sociedad de ese país y subrayan su particular modo de vida. Para esta llevar este desafio adelante la industria buscó a un director de amplio currículum en televisión (Richard J Lewis) y se procuró generar un guión confiable a la altura de la popular obra. Es ahí donde buscó apoyarse la adaptación de Michael Konyves, lineal y fiel a la magnética personalidad de Bareny, aunque sin los sabrosos regionalismos que no pudieron encontrar espacio en la pantalla grande. La esencia y espíritu de la obra está. Paul Giamatti la trae. Sin él, no estaríamos hablando de "Barney's version". Ganador del Globo de Oro este año por este protagónico, el veterano y talentoso norteamericano sostiene con su gran actuación una película que de otra manera habría caído fácilmente en el olvido.

Conocemos a Barney (Giamatti) en la actualidad. Es productor de televisión en Canadá, tiene 65 años y le gusta beber. Siempre quiso ser escritor, pero la vida lo llevó por otros caminos. En este momento del camino, tiene un buen pasar y muchos problemas matrimoniales, de hecho, está separado de su esposa, Miriam (Rosamund Pike) y muy enojado con la situación que le toca vivir. Barney, digamoslo claro, no es un buen tipo. Sus actos no son los que nos inflan el pecho ni nada parecido. Más bien, están unidos a nuestro lado miserable, ese que no nos gusta ver y el que actúa muchas veces cuando nos sentimos frustrados o desesperanzados. Es un hombre normal, astuto (el film siempre marca con claridad que su olfato laboral lo deposita en el camino correcto) y políticamente incorrecto. No le gusta aparentar y vive como lo siente, lo cual hace que coseche antipatías serias que le juegan en contra durante toda su vida. Mientras toma un whisky en un bar, un polícia le obsequia un libro autografiado. Eso presenta la historia.

"Crazy, stupid, love": el amor desde diferentes edades

No voy a hablar de Steve Carell porque seguramente ya habrán visto uno o más de sus films en estos últimos años. Es un comediante talentoso, sutil, inteligente y con pinta de tipo bueno. En Estados Unidos lo aman. Incondicionalmente. A mí en particular, excepto en "Dan in the real life" y "Little miss Sunshine", nunca me pareció un actor al que tuviera que prestarle mucha atención. No veo "The office", su mayor éxito televisivo (además de haber conducido "Saturday Live Night" un par de temporadas allá por el 2005), y no me muero cuando algo suyo se estrena. Por ende, fui al cine a ver una nueva comedia romántica (intuía que parecida en cierta manera a "Date night", no se porqué) sin mayores expectativas que las rutinarias.

Grave error.

No miré el casting en la ficha de prensa (volví hace poco de mis vacaciones y estoy un poco vago, reconozco), pero cuando empecé a ver el film me sorprendí por lo bien elegido que está en "Crazy, stupid, love". No es usual que uno vea una película donde cada actor esté exacto en su lugar. Pero es así. Teniendo un seleccionado de talentosos como este, la tarea de ensamblar una historia coral sobre el amor intergeneracional era un gran desafío. Rol que tuvieron a cargo los directores de "I love you, Philip Morris", Glenn Ficarra y John Requa. Partiendo de un buen guión pensado por Dan Fogelman (quien viene de escribir cine para chicos, como "Cars", "Tangled", "Bolt", etc) se animaron a pensar una comedia romántica poco tradicional que recuerda, lejanamente a las clásicas del género con el sello británico (se me viene a la cabeza, "Love actually"). Aunque no sería justo compararla con otras cintas que transitan caminos similares porque justamente, "Loco y estúpido amor" está estructurada para ser algo distinto. Es una película donde todas las historias que se juegan interesan, con la misma intensidad. Hecho curioso y alentador.

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