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"El faro de las orcas": el lenguaje del amor

Es más una película europea filmada en suelo argentino, con protagonista y detonante de la trama argentinos, con un productor y su hija, exitosísimos, también argentos pero el hecho es que "El Faro de las Orcas", es una coproducción y se estrenó comercialmente, primero en España y ahora, llega a nuestras pampas para contar esta aventura que tiene, como decía una base de realidad y lo demás es un relato ficcionado para la ocasión.

Los paisajes de la Patagonia argentina son el escenario imponente, con Roberto ‘Beto’ Bubas, un guarda fauna que creció en la cordillera pero su atracción por el mar y los documentales de Jacques Cousteau, lo llevaron a la costa para quedarse definitivamente allí. En la vida real, el hecho es que Bubas, como biólogo marino, comenzó a estudiar a las orcas, mal llamadas “ballenas asesinas” ya que pertenecen a la familia de los delfines. 

Ultima actualización (Jueves 13 de Abril de 2017 15:26)

 

"The Boss Baby" (Un jefe en pañales): quien quiere ser un bebé?

Dreamworks sigue en la búsqueda de receta s originales para impactar en la franja familiar. Recordemos que es un negocio cuantioso en término de lo que mueve anualmente. En esta oportunidad, y en cierta manera (lejana) retomando algo de la idea de “Cigueñas”, llega “Un jefe en pañales”, producción del estudio destinada a que grandes y chicos disfruten por igual en sala.

Ya sabemos que la fórmula del éxito es trabajar a doble vía: un nivel de conflicto básico con resolución positiva para los más chicos, lleno de gags físicos, y otro de humor sutil para los adultos que acompañan en sala. A ellos se los debe premiar por ser buenos padres y llevar los chicos al cine. Bueno, “The boss baby” cumple esas premisas. Todos saldrán satisfechos.

Ultima actualización (Viernes 14 de Abril de 2017 10:01)

 

"Tout pour être heureux" (Todo para ser felices): ser padre hoy

La película de separación de parejas es un subgénero del melodrama que ha sabido aggiornarse con diferentes procedimientos que le permitieron subsistir dentro de la cinematografía mundial, y, en particular, la francesa. Hace poco tiempo “Declaración de Guerra” (2011) de Valérie Donzelli, se presentaba la lucha de una pareja por mantenerse unida frente a la difícil tarea de acompañar a su hijo enfermo, y en ese acompañamiento también percibir el deterioro y ocaso del amor.

Y en “Todo para ser felices” (2016) la dolorosa afirmación del título acompaña el derrotero de un hombre que de un momento para otro decide cambiar su destino, cansado de las rutinas, de una mujer que lo mira con ojos diferentes y que asume sus ganas de cambiar. En ese cambio, en ese apartarse de aquello que lo ata y lo somete a convertirse en otra cosa que la que realmente desea, es en donde “Todo para ser felices” encuentra algunas posibilidades narrativas.

No hay aquí ninguna apología sobre la separación, y mucho menos sobre el matrimonio, la mayor virtud de esta película de Cyril Gelblat es la de mostrar sin virtuosismo el desamor, la ruptura, el choque con la realidad de ese soñador que desea cambiar el rumbo de su vida de un momento a otro y jugar a ser otra cosa.

Claramente el guion apunta a reforzar ideas contrarias a las que el protagonista, Antonie (Manu Payet), tenía sobre ese desprenderse, porque justamente en la imposibilidad de hacerlo, en la manera que debe asumir su nuevo rol como padre ante la sociedad y sus hijas, es en donde la atención termina depositándose.

De vuelta en el “mercado” amoroso y tras comprender que su salida del mundo sentimental pudo haber sido abrupta, el hombre comenzará un camino desconocido en el que chats, cámaras, sexo virtual y el acercamiento a generaciones desconocidas para él le devolverán una imagen en el espejo que no desea ver.

Basada en la novela de Xavier De Moulins, esta propuesta, además, posee la capacidad de hacer despreciar al protagonista, por misógino, retrógrado, y, principalmente, por ser incapaz de manejar durante un tiempo los destinos de sus hijas, las que, entre juegos y reclamos terminan por hacerle ver que sus fracasos en todos los planos, no tienen nada que competir ante el amor de sus pequeñas.

Si “Todo para ser feliz” no termina por cerrar del todo es porque tal vez hay una exageración de algunas situaciones que no logran encajar en el verosímil que intenta proponer, una verdad forzada sobre algunas sutilezas de la vida en pareja actual. Por el resto el guion avanza a paso firme en las desventuras de Antoine, porque si bien se plantea en un primer momento como un film sobre el desamor y la ruptura, hay algo más que incita a que nada empatice con el protagonista.

Igualmente en el trabajo sobre la problemática, en el plantear un espacio para debatir sobre el rol del padre en el matrimonio y fuera de él, es en donde esta película refuerza su razón de ser dentro del panorama que se mencionaba al inicio de esta crítica.

Ultima actualización (Jueves 13 de Abril de 2017 15:32)

 
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