Cuál es la forma en que mayoritariamente ves películas?
 
Tenemos 101 invitados conectado

Entrevista a los realizadores de "Seré millones", Omar Neri, Fernando Krichmar y Mónica Simoncini "La idea unificaba dos pasiones nuestras, el cine político y el subgénero de 'robos de bancos' "

sere_millones_1_Ew

“Seré Millones” es un documental atípico, porque si bien narra sucesos históricos, sus directores Omar Neri, Fernando Krichmar y Mónica Simoncini, intentaron contar la historia desde un lugar diferente, en el que un complejo entramado de materiales dan una idea más compleja sobre “el robo del siglo”. En exclusiva dialogamos con ellos sobre sus sensaciones frente al estreno de la película y la tarea que durante seis años los embarcó conjuntamente.

¿Por qué contar el robo del siglo luego de tantos años?

La idea unificaba dos pasiones nuestras, el cine político y el subgénero de “robos de bancos“. En esa mixtura experimental entre el cine de género y el documental político es que intentamos interesar a nuevos espectadores por los principios de una generación que luchó contra dictaduras por el socialismo, volver a mostrar sus motivos y reivindicar muchas de sus “ilusiones“, repensando también esta gran ilusión que es el dispositivo audiovisual, el gran aparato subjetivador del Siglo XXI.

¿Qué parte de la historia los atrapó más que otra?

La “historia“ en sí, el hecho de la “expropiación“, que es un término más adecuado al hecho que “robo“, término que en si mismo lleva implícita una legitimación del poder dictatorial, que con manu militari aplicaba el General Lanusse en aquel lejano ‘72, es muy atractiva. Con los personajes dispuestos a testimoniar, el archivo de los noticieros “gorilas“ y el informe de Cine de la Base, en el cual Raymundo Gleyzer, el gran cineasta documental desaparecido desde 1976, entrevistaba al Turco y Oscar de jóvenes, se hubiera podido hacer un excelente documental “clásico“ dentro del género documental social. Lo que más nos atrapó fue el hecho de intentar superar esto y ponernos ciertos retos en cuanto a la experimentación del lenguaje cinematográfico para tratar de llegar a otro público que el tradicionalmente “interesado“ por el tema, que ya naturalmente accede a nuestras producciones.

Hay una línea muy lábil en la historia, que depende de qué lado se ubica el espectador ante los sucesos, ¿cómo pensaron un proyecto que pudiera contemplar las dos posiciones?

Claramente se trabajó que el punto de vista sea el de los actores, ya que el de los protagonistas era el mismo que el nuestro. Los actores logran tal empatía con el Turco y Oscar que es casi imposible no seguirlos en este viaje identificatorio hacia los “protagonistas“ reales. Prácticamente nadie que la haya visto en las previas los vio como “ladrones“ o “terroristas“, así como los actores los van descubriendo, el espectador acompaña este proceso y termina comprendiendo los motivos profundos de estos dos luchadores antidictatoriales. En cuanto a la otra “campana“ ya viene sonando a veces con sangre hace demasiado tiempo y con demasiados recursos, no nos hacía falta ponerla en escena.

¿Cómo llegaron a Oscar y Ángel?

Ambos grupos productores vienen haciendo documentales políticos desde hace más de una década, pero especialmente Mascaró realizó una trilogía y dos documentales más sobre la rica historia del PRT ERP, en ese proceso conocieron al Turco y esta historia. Luego descubrimos que conocíamos desde antes a su hijo de las luchas contra el neoliberalismo de los 90 que ambos grupos registramos. Por el Turco se llegó a Oscar, que vivía en un suburbio de La Habana y aprovechamos nuestra estadía en Cuba trabajando tres años en la Escuela Internacional de Cine y Televisión en Cuba para trabar una excelente relación con él y entusiasmarlo en la peli. Luego se consiguió el financiamiento del INCAA con la lucha de DOCA y otros compañeros documentalistas y pudimos traerlo a Buenos Aires, cosa indispensable para el proyecto imaginado

¿El vínculo que entablaron con ellos fue tan bueno como lo que se ve en pantalla?

Incluso mejor, estábamos y estamos absolutamente hermanados en cuanto a los objetivos de la película

¿El proceso de casting fue el que se muestra en la pantalla?

Exactamente así, no hubo otro.

Más allá de las imágenes que quedaron en la película, ¿cómo vivieron con Oscar y Ángel el regreso al BANADE?

Fue un momento increíble, el lugar estaba igual y ellos entraron ese primer día como parte del equipo técnico, todavía no estábamos seguros de poder volver a entrar (en el corte final más de la mitad de lo que se ve en pantalla es en el banco, pero ese día, que fue el primero, todavía no se sabía que iba a estar tan a la mano como locación). Esa “inseguridad“ un poco real y otro poco exagerada, los ubicó al Turco y a Oscar en un lugar espiritualmente muy “alerta“ y a la vez sensible que creo que se logró plasmar en la pantalla.

¿Cuánto tiempo les llevó filmar el documental, desde su germen hasta el último punto?

El proceso empezó con la escritura hace seis años y hoy termina con este estreno.

Hablando de la dirección ¿Es más fácil trabajar de a tres? ¿Cómo llegaron a la filmación en conjunto?

Teníamos una tradición de colaboración y trabajo colectivo, las tensiones se dieron por el escaso tiempo de rodaje y lo “comprimido“ que fue el trabajo, pero nos complementábamos en la dirección de actores y manejo del equipo con Omar, (con quien habíamos escrito el “guión“ y Mónica estaba más atenta a los aspectos propios de la puesta en escena y cámara. Pero en varios momentos intercambiábamos roles como en cualquier otro trabajo, aunque este era más complicado que los habituales y se debió hacer con tiempos muy jugados.

La película intenta desestructurar el relato con la incorporación todo el tiempo de “capas” que incluyen a los protagonistas, ¿cómo pensaron esta idea?

Las texturas cinematográficas pensadas a priori eran el casting, donde se produce el primer encuentro entre los protagonistas y los actores, los archivos documentales, los fragmentos de Espartaco de Kubrick, los ensayos y la puesta en escena. Ya todo esto estaba pensado desde el comienzo pensando en “distanciar“, en el sentido bretchiano, al espectador de la idea de la reconstrucción “literal“ y llevarlo a una conciencia sobre el esfuerzo de todo el equipo por reflexionar y redescubrir los sucesos narrados y el espíritu de la época. La idea era que las capas se intercambiaran sin respetar los códigos habituales de la continuidad y así se trabajó el montaje, que creo que es la clave en este tipo de narraciones

¿Cuáles son las expectativas frente al estreno comercial del filme?

Esperamos que la vea toda la gente que se pueda, si es posible en el cine y luego de agotada esta instancia por la web o por la tele

¿Están trabajando en algún proyecto? ¿Ya sea en conjunto o por separado?

Fernando estrena próximamente “El Camino de Santiago, Periodismo, Cine y Revolución en Cuba”, sobre la obra de Santiago Álvarez el gran documentalista cubano. Mónica está por estrenar “Sin fuego no hay candombe” sobre la lucha cultural de los afrodescendientes del Río de la Plata. Omar está por rodar “El viaje de Alba” sobre la acción editorial revolucionaria en las décadas del 60 y 70 y Alejandra está terminando el montaje de “Cuba Santa” sobre las relaciones de las religiones afrocubanas y la Revolución en Cuba. Todos trabajamos y colaboramos en algo con todos y además participamos juntos o separados en varios proyectos más, propios, o de amigos en distintas etapas de producción.