Get Adobe Flash player

Entrevista: Dario Mascambroni “Los niños y su inexperiencia tienen una verdad única difícil de encontrar en personas mayores”.

Mientras prepara su nuevo proyecto, el realizador Dario Mascambroni estrena “Primero Enero”, su ópera prima.

En ella trabaja sobre los vínculos filiales, narrando cómo un padre recientemente divorciado se relaciona con su hijo. Sobre el proyecto, el rodaje, y otros detalles dialogamos con este director.

¿Cómo surge la idea de realizar Primero Enero?

La idea se me vino a la cabeza mientras me encontraba como espectador en el festival de cine de Mar del plata del 2013. Estaba acompañado de varios amigos con los que solemos trabajar y creo que todos sentíamos la necesidad de salir a filmar. Fue por eso que en menos de dos meses estábamos en medio de las montañas rodando la película. La historia se creó con los elementos disponibles en aquel momento: una casa en la que pasé gran parte de mi vida, mi sobrino Valentino con su gran personalidad, y su padre con una cultura literaria inmensa.

¿Te basaste en experiencias personales?

La historia está compuesta por una mezcla de experiencias tanto mías como de los actores. Fue una construcción colectiva e incluso algunos integrantes del equipo técnico aportaron ideas y vivencias personales. Lo primero que estructuró la trama fue la idea de la tradición familiar que el padre quiere cumplir con su hijo y sin dudas la inclusión de la temática del divorcio fue lo que llenó de matices su convivencia.

¿Fue complicado el trabajo con los chicos? Siempre dicen que es difícil trabajar con niños y animales…

En lo personal es algo que me entusiasma ya que creo que los niños y su inexperiencia tienen una verdad única difícil de encontrar en personas mayores. Lo complicado es saber administrar las energías en rodaje para que el agotamiento no destruya esa verdad y naturalidad que creo es de lo más valioso que tiene nuestra película.

¿Cuánto duró el rodaje?

El rodaje duro casi dos semanas. Grabamos todos los días y nos reacomodábamos según las inclemencias del clima y el agotamiento de los actores. La idea era poder registrar el espacio en toda su dimensión, por eso era importante grabar tanto en momentos soleados como en plena tormenta.

¿Cómo elegiste las locaciones?

El lugar donde grabamos es la casa de mi familia a la que voy todos los años desde que nací. Es un lugar que conozco mucho y todo lo que se ve en pantalla se emplaza en una circunferencia de unos pocos kilómetros. Es un paisaje repleto de matices que podíamos aprovechar en función de lo que queríamos contar reforzando los sentimientos que los personajes atraviesan.

¿Te favoreció rodarla en tu provincia?

Lo favorable fue rodar en mi casa, conocer la zona y contar con la ayuda de mis padres que conocen el lugar incluso más que yo. Nuestro presupuesto fue nulo entonces rodar fuera de la provincia hubiese sido imposible. De todos modos la película no lo necesitaba.

De la teoría a la práctica, ¿qué fue lo más difícil de plasmar en Primero Enero?

Luego de tres años me cuesta recordar que ideas quedaron fuera de la película. Creo que lo más difícil es conjugar la interpretación de todos los personajes sin que haya diferencias en el tono buscado. Fue un gran esfuerzo durante el rodaje y se terminó de pulir gracias la sensibilidad de Lucía Torres que con un gran trabajo de montaje supo cuidar a los actores.

¿Cuáles son tus expectativas ante el estreno comercial y luego de su paso por varios Festivales?

Lo ideal es que el público se interese por nuestra película y se acerque a las salas. Como director valoro mucho el trabajo realizado por todo el equipo y espero que la gente lo vea en las mejores condiciones. La experiencia en festivales fue increíble, pero sigue siendo muy importante para nosotros que el estreno comercial también cuente con el apoyo del público.