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Entrevista: Santiago Van Dam “Fueron años de empujar”.

A días de estrenar “Ojalá vivas tiempos interesantes”, con Ezequiel Tronconi, Julián Kartún, Emilia Attías y otros, EspectadorWeb pudo dialogar con el director para conocer más sobre el origen y desarrollo del proyecto.

¿Te genera ansiedad el estreno?

Me siento raro, hay días de ansiedad y otros más tranquilos, fueron años de empujar pero ahora no hay mucho más que hacer que acompañar y disfruto mucho la devolución que me hace la crítica, no por puntaje, sino como vuelven a integrar el relato.

¿Qué quedó de la primera idea de la película?

Creo que quedó un cuarto o un tercio, pero haciendo el mismo cálculo a la última versión del guion, el 80 porciento está en la película.

¡Cuál fue el disparador de la película?

Era de una época cuando comencé a escribir guiones, cuidado con lo que deseas es una de las maldiciones chinas, y me pasó que no estaba disfrutando esa experiencia, me veo identificado en el escritor porque escribía guiones de películas animadas para niños y todo el mundo opinaba, y tenés que hacerlo, y hoy puedo diferenciar lo personal de lo profesional, pero ahí lo sufría.

¿El arranque de la película entonces es autobiográfico?

Podría decirte que el personaje de Alberto Suárez está inspirado en un productor de películas para niños con el que trabajaba en esa época, no está tan cerca de él pero si hay un guiño que él y yo conocemos.

¿Las anécdotas son reales?

Hay muchas cosas ciertas, de diferentes momentos de mi vida, y que los fui pegoteando, que es lo que más me gusta de esto, y por ejemplo en el yanqui, con el modulador de voz, de chico viví en Perú y había gente que venía a pedir plata a casa y tenían eso.

¿La bailarina misteriosa?

Laia (Emilia Attias) apareció al final y lo tuve que defender, porque el productor me decía que era modular, con una función simbólica, no práctica, pero es esencial,  Laia tiene que ver con el respeto que me genera la gente que ante un contratiempo se reinventa, ejemplifica lo flexible que somos como seres humanos.

La película arranca de una manera y va cambiando ¿siempre la imaginaste así?

Estaba en el guion, ese universo en donde ponía ilusiones y juegos para el espectador y lo iba hilando, yo tiendo a unir y pegotear todo en mi vida, encontrando denominadores comunes en cosas diferentes, algo místico, de una obra mayor, soy una persona que no soy maniántico, pero la superstición me gusta por eso.

¿Cómo aparecieron los actores?

A Ezequiel Tronconi lo ví en “La Tigra Chaco”, algo diferente a lo que yo hago, muy bien lograda, que tiene algo del nuevo cine argentino y que con pocos elementos él estaba muy bien planteado, fue como una intuición, y sabía porque el proyecto era independiente, quería que el actor tenga la misma hambre que yo. Él además es director, dramaturgo, creativo y fue un placer. Con el resto hubo de todo, hubo recomendaciones, pero hice casting, Julián Calviño fue recomendado por Rafael Spregelburd, lo ví y cuando nos juntamos a hablar entendió todo, y a Emilia la propuso la productora, fue más allá, propuso cosas para la escena de sexo sin miedo a correr los límites, además que tiene una imagen bellísima, una fotogenia llevada a lo dinámico.

Incorporás animaciones y jugás con el soporte ¿era algo que siempre quisiste probar?

Sí, siempre pensé eso, y las secuencias de animación estaban porque siempre quise trabajar con la gente que me gusta colaborar, por eso están los de McFly Studio. La película es una suerte de fiesta con la gente que me gusta estar, y la animación tenía que estar porque hace 10 años que soy guionista de eso.

¿Cuál fue la escena más complicada de rodar?

La del “accidente” entre Champa y Marco, porque se iba la luz, sólo podíamos ensuciar el espacio una sola vez y se debatió qué parte tenía que ser la “accidentada”.

La exhibiste en el BAFICI con buena repercusión, de cara al estreno ¿Cómo va a ser el acompañamiento?

Estoy trabajando con Cris Zurutuza en prensa y con una chica en redes, y después por salud mental me desenchufo de expectativas, yo traté que la película sea para un público más grande, y es algo que cuidé, porque la película tuvo una instancia de crowfunding y siempre pensé en esos micropoductores, quería que sea popular, porque a mí me gusta, y quiero que crezca y que funcione el boca en boca.

¿Estás con algún nuevo proyecto?

Sí, uno que tiene casi la misma edad que este, que por ahora se llama “El Oro”, tiene que ver con la avaricia y la curiosidad, es sobre una persona mayor que quiere llevarse un secreto a su tumba y no se lo permiten, es un personaje con algo de justicia social.