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Entrevista: Baltazar Tokman “El juego de la película es ver qué es verdad y qué no”.

Tras su paso por el BAFICI el realizador Baltazar Tokman (“I am mad”, “Planetario”) presenta “Casa Coraggio” en salas comerciales. Pudimos dialogar con él antes del estreno.

¿Cómo surge la idea de trabajar en el límite con el documental y la ficción?

Esa fue la apuesta de esta película. En mis anteriores realizaciones cada una pateó el tablero con sus características, “Planetario” aprovechó el advenimiento tecnológico para que la gente generara su propio contenido y a distancia, en “I am mad” le dejé una cámara durante un año a Miguel, y fue algo diferente, tal vez lo que tienen en común es la búsqueda de la verdad y en ese sentido las tres tienen alguna relación, como que hago un cine que trata de acercarse a la realidad. En “Casa Coraggio” quise borrar la nomenclatura de ficción o documental aprovechando eso. En base a una investigación previo a filmar y el querer hacer una película sobre una familia de funebreros. A partir de la premisa quise encontrar una familia con una tensión entre la vida y la muerte, que es diferente para esas personas. Quería encontrar además una familia que viviera también en la casa velatoria y eso me llevó a Los Toldos y la familia Coraggio y lo que primero iba a ser un documental de expectación mutó y trabajamos sobre los conflictos internos. Imaginate una empresa con 120 años de historias y la continuación de ese legado.

Cumplir con los mandatos…

Sí, como un anhelo de seguir vivo a partir del nombre de una empresa familiar que además de enterrar a los suyos entierra a todo un pueblo por generaciones y generaciones. Alejandro, el jefe, dueño de la familia, tuvo un episodio de salud y eso despertó la conflictiva en la familia para saber quién se hacía cargo de la empresa, y la realidad me fue llevando por situaciones inesperadas, y a un mes de filmar me llamó Sofia y me dijo que al padre lo tenían que operar del corazón, entonces ahí hay cuestiones éticas que se plantean. Me pasó con “I am mad”, de buscar límites y trabajar con personajes y situaciones extremas y difíciles, con una cámara testigo siendo respetuoso por lo que decidí avanzar, era algo que mal no le venía y me dejaron seguir.

¿Cuánto duró el rodaje?

Tres semanas en Los Toldos, con un guion basado en la investigación que hicimos y si lo lees y ves la película, y más allá de la improvisación, es muy fiel a eso. Dentro de la película hay actores, la madre es una actriz y me permití acentuar cierta conflictividad en el montaje. En ambos casos las dos fueron trabajadas de la misma manera.

¿La familia pidió no mostrar algo?

Hubo cierta tensión en el rodaje, porque todo el tiempo estaban atentos a qué se iba a mostrar, cómo iba a quedar la empresa, pero confiaron en la propuesta y más allá de algunos miedos pusieron todo lo que tenían que poner. Había cosas que quería documentar de verdad, como la preparación de los cuerpos, o el trabajo de una funeraria, pero más por la negativa era porque había que pedir permisos a las familias y eso era un relojito de producción muy específico y delicado, en los velorios había un tema, por las sesiones, lo hicimos con extras, no quiero develar mucho… el juego de la película es ver qué es verdad y qué no.

¿Cómo fue llegar al pueblo con ideas preconcebidas y lo que realmente te encontraste?

No fue muy distinto, teníamos una guía que era el guion, pero se iban desarmando todo el tiempo las cosas, fue un proceso de improvisación y sobre lo que la misma realidad nos iba dando, eso para cualquier productor fue agotador por la falta de costumbre de trabajar con una propuesta así, pero yo estaba tranquilo y se fueron acostumbrando a las cosas, me manejo bien en el caos y la improvisación, privilegiando lo que sí tenía que estar, a nivel técnico hay cosas muy cuidadas, como planos secuencias, después nos fuimos acostumbrando a todo.

¿Con la abuela fue fácil trabajar la improvisación?

Sí, pero el primer día Sofía me dice “esto no va” mi abuela está nerviosa, todo el tiempo me pregunta qué tiene que decir, hablé con Nilda y le dije que vea la tele, le puse la fiesta de 15 de Sofía y le dije que opinara y ahí comenzó a salir todo, en esas situaciones trato que haya poca gente, filmamos de lejos, y nos fuimos acercando de a poco, rodamos 40 minutos seguidos sin corte, nunca le dije nada y asi quedó. Por eso cuando lo ves en la película, con actores, Nilda parece una actriz de Hollywood y lo único que hizo, sin quitarle mérito, es mirar la tele.

¿Expectativas ante el estreno?

Espero que le toque lo mejor que le pueda tocar. Pero claro que la película se completa con el público, pensá que en la mezcla, en la edición, la descubrí en la primera proyección del BAFICI con el público, con todas me pasó lo mismo, con lo que te devuelve la gente, sentí que estaba muy bien.