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Entrevista: Pilar Gamboa “Cuando elijo lo hago intuitivamente”.

Con dos películas en cartel (Mamá se fue de viaje, La Muerte de Marga Maier) Pilar Gamboa estrena El Pampero (2017) de Matías Lucchesi en donde comparte con Julio Chávez y Cesar Troncoso un viaje por el thriller más oscuro del cine local.

Para conocer más sobre el desafío del film, su exitoso presente en cine y teatro, y saber más de sus próximos proyectos, dialogamos con la actriz “soy una actriz que piensa en equipo, uno sólo no actúa bien”, afirma en esta charla días antes del estreno.

Tu personaje de El Pampero comparte con el de La muerte de Marga Maier la característica del misterio ¿buscas siempre eso en los roles?

Ésta la rodé antes que La muerte… en febrero de 2015, igual son distintos los personajes, sí climáticamente son películas familiares. Lo que me atrajo de los dos personajes es el contrapunto y en particular la debilidad que tiene, cómo lo mira a él, reclamando, pero también con una potencia grande, eso es atractivo.

¿Es difícil pensar desde la interpretación cómo representar sin revelar hasta el final el enigma de los mismos?

Cuando uno lee el guion uno elabora hipótesis, además trabajas con los directores y actores, igual entre eso y la película hay otra cosa, soy una actriz que piensa en equipo, uno sólo no actúa bien, para hacer contrapunto o lo que sea me parece que el lenguaje se encuentra, como en este caso, en el rodaje mismo, la curva emocional de esta chica, los dos atraviesan un momento bisagra de sus vidas y en esa rotura emocional se encuentran en ese viaje en el río. Encontramos una manera de expresar en lo no dicho las cosas que pasan, pero sí decirlas desde otro lugar.

¿Cómo fue el trabajo y el rodaje?

Para mí fue mucho aprendizaje, cuando me llegó la oportunidad desde la lectura del guion hasta la película hubo mucho. Trabajar con Julio es un placer, si bien estuvimos en Farsantes no compartimos escenas, para mí él es un maestro de actores, de un talento inmenso, y antes de rodar quería aprovechar todo, y terminó pasando, fue una experiencia muy feliz, con él nos reímos mucho, conectamos con algo del humor, nos hermanamos, y llevamos el rodaje muy bien.

¿Ayudó el espacio?

Sí, pero todos igual volvíamos a cada casa, no hubo “campamento”, pero igual estás muchas horas y generas cotidianeidad con los otros, y eso es bueno, lo que pasa que se terminan queriendo también pasó en la vida real, más allá del rodaje.

¿El barco afectaba la actuación?

No, la condicionaba, pero no para mal, sino como recurso, para mi personaje en particular, una chica que no estaba relacionada al río. Igual el rodaje fue difícil, más allá del guión, después el río tenía sus variables, sube, baja, la naturaleza marca tiempos y eso está en la película, para mí fue una aventura en el cine, de todo lo que vengo haciendo. Filmar en el río, tirarme al rio a las cinco de la mañana, manejar un velero, era una aventura y la tenía que ocultar.

Tenés un perfil independiente en la cartelera pero también estás con el éxito de Mamá se fue de viaje ¿cómo seleccionas papeles?

No soy prejuiciosa, a mí me gusta actuar, pienso en eso, en las herramientas que uno tiene para tocar todas las teclas, no es una distinta a otra, cuando elijo lo hago intuitivamente, algo que quiero probar, que me pone en riesgo. Disfruto mucho, como por ejemplo una comedia como Mamá… sin pensar en los resultados, es todo tan azaroso que buscar la respuesta me lleva a hacer. Disfruto actuar, me gusta mucho, un rodaje con Mariano Llinás es distinto, para mí él es la cuna de mi aprendizaje en el cine, en todo sentido, es muy importante para mí vida él, con él aprendí a hacer cine, igual cada cosa tiene una connotación distinta, pero también me gustaba el set con Ariel Winograd, uno es actor y hay algo de la versatilidad que me fascina y me siento privilegiada en hacerlo. Levantarte a la mañana e ir a trabajar de lo que te gusta hay que agradecerlo.

Y más en un momento como éste de la industria…

Sí, complicado y no se da siempre, pero hay algo previo de poder agradecer que es descubrir lo que uno quiere hacer, ese es el fantasma más grande de un ser humano.

¿Siempre quisiste ser actriz?

No, nunca pensé de chica, cuando terminé el secundario me anoté en el Conservatorio y no entre y después empecé a hacer teatro y no dejé de hacerlo nunca, eso es una bendición y que encima puedas trabajar de eso y vivir de eso me da mucha alegría y agradezco mucho. Una a veces se enrosca y angustia y mirás para otro lado y tenés que estar feliz por poder hacer lo que te gusta.

Venís con un camino sólido en el cine que te distingue…

Sí, y no fue un TEG, algo que elegí estratégicamente, fue más de lo que se fue dando, yo no podría hacer el teatro que yo hago y escribo, y eso no tiene más o menos valor que la tele, si el actor se puede poner en riesgo en todos los formatos es excelente.

¿Expectativas ante el estreno?

Espero que le vaya bien, de qué depende, ni idea, pero hacer cine es un esfuerzo muy grande, uno pone sólo la cara, el equipo de Tarea Fina con Juan Pablo Miller a la cabeza es increíble, deseo que le vuelva todo.

¿Cómo sigue el año?

Ahora estoy tranquila, después vuelvo con La Terquedad, y en septiembre filmo la película de Hernán Guerschuny y Jazmín Stuart.