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Entrevista: João Paulo Cuenca "El desafío más grande fue encontrar la tensión entre las cosas que surgían".

De visita en Argentina para presentar su libro y película el escritor João Paulo Cuenca dialogo con nosotros.

 
"Descubrí que estaba muerto" es el libro con  el que Cuenca narra los hechos posteriores a, tras una dolorosa separación, recibir la noticia de que un cadáver fue identificado por la policía con su partida de nacimiento. Luego de ser citado en una comisaría, de soportar trabas burocráticas y de tener un expediente con documentos que prueban su propia muerte, Cuenca inicia una alucinante y vertiginosa investigación para intentar explicar el hecho que se convierte en un libro y una película.
 
Pero además de esa búsqueda, en el relato, el Brasil abandonado a la espera de una cosmópolis brillante y nueva para las olimpíadas y el mundial de fútbol, se cuela imperceptiblemente, a modo de denuncia. La escritura simple y fluída, además, nos lleva por la bohemia de Río, los excesos y el snobismo que impera. Además, en páralelo, el escritor rodó "La muerte de J.P. Cuenca" film que complementa el libro editado por Tusquets/Planeta.
 
A continuación la charla que EspectadorWeb tuvo con el escritor durante su visita al país.

¿Qué fue más difícil, el libro o la película?

El libro, la escritura de una novela es mucha más solitaria, no imagino una escritura colectiva.

Podría ser un cadáver exquisito…

Muy exquisito… pero sería raro, el horizonte temporal de la novela es distinto, no sé cuando comienzo a escribir si la voy a continuar, si la termino, si va a ser publicada, si muero en el proceso, en cambio en la película hay otro compromiso, desde el inicio hay dinero, alguien invirtió y hay un grupo de personas trabajando y hay que terminarla, en este sentido la película me pareció más compulsiva, no podía desistir, en la novela si lo hago, la dejo, vuelvo, la vuelvo a dejar, en la película no podés, no podés no ir al set, hay 20 personas esperándote. Sentí que la película tenía una estructura que me permitía terminarla, una vez que tienen el dinero te comprometes a hacerla.

¿El rodaje fue en paralelo a la escritura?


Sí, al mismo tiempo, saqué imágenes, y hablé con un amigo sobre la posibilidad, e inicié la búsqueda del dinero, rodaje y edición en paralelo.

Por eso son diferentes…


Sí, uno es como el making off de la otra.

¿Siempre quisiste protagonizarla?


No, en un primer momento pensé en hacer un documental más tradicional, y luego aparecieron ideas de performance, como alguien haciendo un falso documental y me pareció interesante usarme como imagen del personaje.

¿Alguna vez pensaste en recibir esta noticia o armar alguna ficción sobre alguien que recibe la noticia de la muerte?


No, yo tenía la fantasía o imaginaba que iba a morir joven, por eso cada cumpleaños era una sorpresa para mí. No estuvo nunca en mi horizonte ficcional utilizar mi nombre ni incluirme como personaje, pero una vez que pasó esto surgió la idea de ponerme en el libro.

¿Qué fue lo más complicado del rodaje o de pasarlo a imágenes?


Creo que todo, porque es otra manera de composición, no solo el rodaje, porque crear climas o vivencias sin palabras, sólo con imágenes y sonidos fue un descubrimiento. No quería hacer una película dirigida por un escritor, con voz en off, y vicios de narradores, Cambié procedimientos creadores para hacerlo, de hecho creo que el desafío más grande fue encontrar la tensión entre las cosas que surgían, el rodaje sin permisos, el caos, y tratar de organizar la experiencia en este lugar de Río, utilizando muchas veces una gramática del cine noir, del neorrealismo, equilibrándolas y llevándolas a referencias geométricas. Equilibrar eso con el caos de lenguaje que quería utilizar fue complicado. Tener control y no, dibujar un plano y dejar de hacerlo, eso fue lo que más me gustó de hacer cine.

¿Vas a seguir con otras historias o propias?


No sé, pero tratando de improvisar con actores y con la cámara, tener ideas para hacer un cine más libre, en ese sentido soy más cinemanovista, porque a muchos cineastas brasileros les gusta hacer cine europeo.

Siempre gusta mirar hacia afuera…


Sí, pero en el Cinema Novo hay posibilidades de hacer muchas cosas con elementos a nuestro favor.

Hablás del caos, ¿eso lo relacionás a la situación política y económica del Brasil actual? ¿Imaginás esta historia fuera de este momento?


No, el robo de identidad es bastante banal, algo que pasa, pero lo que me llevó a hacer el libro y la película es el lugar, un edificio de lujo ocupado en el Río preolímpico, un lugar de construcción y deconstrucción, con excusas del gobierno, un edificio espejado inmenso, una iglesia al lado demolida, y todo lo asocié al caso.

Lo nuevo no acompaña a lo viejo y se rechazan ambos verdad? La identidad perdida no sólo es la tuya…


Claro, una identidad creada sobre un borramiento histórico, eso es muy brasilero, yo escribo desde ahí, y hablo de la zona portuaria de Río, el lugar de contrabando de esclavos más grande del mundo y hoy es como un cementerio en donde aparecen huesos de esclavos y nadie hace nada. Sí hay un museo del mañana, horrible, para las olimpíadas, pero cómo vas a hablar del mañana si no ves el pasado. Me incomoda estéticamente, es un borramiento mucho más grande, y la película y el libro hablan de eso.

¿Apelás a experiencias personales para escribir?


No, ésta es la más personal, de hecho en mi anterior libro los personajes son una muñeca erótica y un ejecutivo japonés, todo viene de mi observación, no me interesaba utilizar el dispositivo autobiográfico, a menos que surja algo absurdo.

¿Qué referencias utilizaste a la hora de dirigir?


Creo que hice lo mismo que cuando escribí, me rodeo de libros y los pongo al lado de mi cama y los leo, creo que para mi próxima película las referencias serán otras, pero aquí tome cosas de Roman Polanski, de El inquilino (1976), el encierro, estar atrapado, una sensación de no poder huir, con sus encuadres, repasé mucho sus películas desde el inicio, también Glauber Rocha y Eduardo Coutinho, por cómo se relacionaba con los entrevistados y se presentaba con ellos, para mí él era un gran actor y hacedor de performances. Cuando él entrevistaba a alguien el primer contacto era el primer contacto, no los había visto antes, yo hice lo mismo, soy el personaje que llega para hablar con ellos, es una estrategia.

Coutinho en su último film hace eso…


Sí, y yo lo copié, también utilicé algunas cuestiones de Michelangelo Antonioni como la línea del horizonte, el punto de fuga, la manera que filma el personaje de la ciudad, el brutalismo de la ciudad con el cuerpo, el concreto, estoy igual pensando otros cineastas para mis próximos films.

¿Estás conforme con el recorrido de la película en festivales?


Sí, BAFICI fue un placer para mí porque he venido como cinéfilo aquí. Fue a Rusia, Seúl, Canadá, Berlín, Polonia, España, viajó mucho, y en Brasil se dio en el circuito comercial de siete u ocho ciudades, estoy feliz con el camino que hizo, digno, sin concesiones, hice la película que quería hacer, todo lo que está allí es culpa mía.

¿Cómo sigue el año de trabajo?


Sigo por Colombia y México que se edita allí la novela, y antes estaré en París y Turín porque se editan en Francia e Italia la novela.

Ultima actualización (Miércoles 02 de Agosto de 2017 13:01)