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Entrevista: Gabriela Aparici "Hacer un documental te transforma mucho".

La ópera prima “Tango Suomi” de Gabriela Aparici es un recorrido por el tango, Argentina y Finlandia.

Entre los dos países la realizadora encuentra similitudes y diferencias, pero, principalmente, un gran amor por el Tango. Hablamos en exclusiva con la realizadora para conocer más de la propuesta.

¿Qué relación tenías con el tango antes de la película?

Antes de la película, sólo tenía una relación musical con el tango. No era especialmente tanguera, no bailo. Pero si disfrutaba bastante de los buenos tangos

¿Imaginabas esta conexión tan cercana entre Finlandia y Argentina?

No imaginaba para nada esta conexión tan cercana. Pensaba que Finlandia disfrutaría de otro tipo de música y que quizás escucharan tango, como una música exótica, un tango for export argentino quizás.

En el arranque del film hablás de imaginarte un lugar tan lejano como Finlandia y terminás haciendo la película allí, ¿cuán difícil fue llegar y conocer a cada uno de los entrevistados?

Siempre me interesó Finlandia, por su cine y por su producción cultural. Me gusta mucho el cine de los hermanos Kaurismäki, y tenía la fantasía de viajar algún día. Llegar fue difícil, sobre todo porque tuve que convencer a un grupo de productores sobre la idea de producir algo con Finlandia. Pero con el tiempo se fueron interesando cada vez más en Finlandia y en el proyecto Documental, tanto que se conviertieron en los coproductores de la película. Antes de viajar conocimos a Pertti Mustonen, el finlandés más porteño del mundo. Y gracias a la generosidad de Pertti, pudimos avanzar mucho con la investigación. Él llego a la Argentina hace más de 30 años, pero nunca perdió sus vínculos con Finlandia y es un fanático del tango. Pertti llevó a la Orquesta de Osvaldo Pugliese y a Susana Rinaldi, por primera vez a Finlandia. Conocía bastante del entorno tanguero de allá, y con él dimos los primeros pasos. El resto se fue dando  fácilmente con los tangueros de Finlandia.

¿Cuánto tiempo duró el rodaje? ¿Cuánto la edición?

El rodaje fue descontinúo. Filmamos una parte en 2010, en Argentina y en Finlandia, mientras íbamos haciendo la investigación. Luego pude volver a viajar a Finlandia en 2013, donde seguí grabando entrevistas e  imágenes ya más previstas. La edición comenzó en 2014, con un montajista de lujo, como Julio di Risio, y la completamos en 2016.

Hablás de Kaurismaki, y justamente uno de los entrevistados está en su último film, ¿cómo llegaste a él (Nurmio)?

Llegué a Tuomari Nurmio cuando viaje a Finlandia en 2010. Él es un músico de rock consagrado, muy reconocido allá, que decidió armar una banda para hacer un disco de Tango. Me hizo acordar a la situación de muchos músicos de rock argentinos, que se pasaron al Tango, como Daniel Melingo, Palo Pandolfo o Javier Calamaro. Fue muy accesible a la entrevista y a participar en la película. Su relato era diferente al de los otros músicos de tango finlandés y me pareció ideal para completar una mirada del tango finlandés. Aki Kaurismäki, lo convocó después, para su última película, como suele incorporar artistas reconocidos en sus films, para interpretar papeles específicos.

¿Qué cambió en vos posterior al rodaje sobre el tango y Finlandia?

Muchas cosas. Creo que hacer un documental te transforma mucho, a medida que se avanza en la investigación y el rodaje de la  película. Es difícil volver a ser el mismo. En mi caso mi percepción del Tango cambió, y ya no me parece una música sólo local, sino universal. Y también cambió mi mirada de Finlandia, ya que me encontré con un panorama bastante diferente del que imaginaba, donde la gente es muy accesible y cálida; donde el frío prácticamente no se siente; y donde se pueden disfrutar de los cafés y las noches de bares como en Buenos Aires.

¿Por qué decidiste, en algunos casos, ponerte delante de la cámara?

Creo que el principal motivo fue al definir el punto de vista que quería que tuviera el documental. No quería construir un relato informativo, una historia del tango o algo impersonal. Me parecía importante exponer mi mirada sobre el tema, y no una verdad absoluta. Quería expresar mi parcialidad, mi experiencia, a medida que iba avanzando con la investigación y el rodaje. Dudé mucho en ponerme delante de cámara, pero me convencí después del rodaje de la entrevista a Julio Coviello, donde sentí que hacía falta un conector entre el Tango de Argentina y el Tango de Finlandia, un conector que viajara, y ahí me di cuenta que podía ser yo. Aunque traté de reducir mi participación a la mínima expresión, ya que me interesa más narrar con imágenes o con la palabra de los entrevistados, y no tanto con mi voz.

¿Qué fue lo más difícil de rodar?

Durante el segundo viaje en 2013, no contaba con el mismo equipo de técnicos del rodaje inicial, y algunas entrevistas las tuve que rodar sola. Caminaba por la nieve sola, con trípode al hombro, luces y equipo de sonido y 10 grados bajo cero. Quizás eso fue lo más difícil, operar todo sola. Pero también fue muy reconfortante sentir que lo podía lograr, y que se iba armando la estructura de la película.

¿Expectativas ante el estreno?

Que la gente pueda ver la película. Que los tangueros puedan perder el miedo al tango que no sea argentino, y que puedan disfrutarlo. Que los espectadores puedan sentirse más cerca de Finlandia, más allá de las distancias.

¿Tenés pensado seguir en una línea documental/musical?

Siempre me interesó la música. Antes de empezar con Tango Suomi, venía investigando sobre Música Electroacústica argentina, y espero poder terminar ese proyecto documental pronto.  Pero también la ficción siempre estuvo en mis planes, quizás antes que el documental. Y a medida que avanzan mis investigaciones musicales, van incorporándose nuevos elementos en el proyecto de ficción que estoy preparando.