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Entrevista: Jayson McNamara "Celebro de Cox su postura crítica y la rapidez que reaccionó"

El debut cinematográfico del realizador australiano Jayson McNamara es nada más ni nada menos con la historia de Robert Cox, uno de los periodistas que más hizo durante la dictadura cívico militar para ayudar a las familias de los desaparecidos.

“El mensajero” repasa la historia desde una figura emblemática como la de Cox y la habilidad de McNamara es poder resemantizar archivos y, además, reflexionar sobre una época que queremos que no vuelva más. Para conocer más sobre el director y la realización hablamos en exclusiva con él.

¿Hace cuánto tiempo que vivís en Argentina y por qué viniste?

Estoy hace cuatro años, ya había estado en un intercambio escolar en 2006 en El Bolsón, viví con una familia y aprendí castellano, volví a Australia, me recibí y decidí en vez de quedarme y probar suerte en mi país con miles de egresados venir, porque soy anglohablante, a probar suerte acá. A las tres semanas me contrataron en el Buenos Aires Herald, les gustó el perfil, fue una apuesta que me salió bien.

¿Conocías la historia del diario?

Nada, pero recuerdo de comentar y me decían “estás en un diario prestigioso” y al mes acumulé ya información, porque en Argentina si no hay algo nuevo, el tema de la dictadura queda en la nada, lo mismo en el diario. Fui captando cosas y todo terminó cerca de la vuelta de los 30 años de la democracia, el diario sacó un suplemento con grandes firmas de la época y me tocó editarlo, eso me pareció fascinante, descubrí su ética, la gran historia de Cox, quien en un pequeño diario comunitario hablando en inglés, casi tímido, recibía a las Abuelas y Madres de Plaza de mayo, exponiéndose y exponiendo a todos. En mi casa busqué videos, había muy pocos y por eso decidí hacer el documental.

¿De cine sabías algo?

Nada, sólo algún trabajo en la facultad, sin muchos recursos, todo literal, periodístico, por eso la película es tan lineal.

Pero tenés momentos de vuelo…

Sí, pero eso fue apareciendo a medida que rodaba y que mis compañeros me hablaron del género, tratando que no sea tan aferrado a una idea y de manipular, y que también el director podía tener una voz fuerte, surgiendo algunas licencias creativas e interpretaciones que salvaron la película de un estilo tradicional, hubiese sido triste que sea solo archivo y entrevistas a cámara.

El archivo es distinto, porque impacta…

Si, en cuanto a las entrevistas no sé decirte cómo lo hice, y terminaron siendo muy potentes, tal vez por el momento en el que los encontré, grandes, y muchos nunca habían dado ni siquiera su testimonio escrito, por eso son poderosas. El archivo lo uso, es importante, pero para construir el perfil del protagonista, en el contraste que hay entre lo que decía y sus reflexiones sobre el pasado hoy.

Hay una tensión…

Sí, no es arbitraria la elección.

No lo mostrás de bronce…

Claro, es muy fiel a una parte del proceso de Cox, y su confusión, viendo hasta dónde llegaba con su voz y declaraciones, primero por la comprobación de los hechos y quiénes eran los máximos responsables, eso es lo importante, ahí el hace un click y se vuelve un guerrero, casi mártir, y la mujer lo saca, y le dice vamos, es cuando también él entiende que los uniformados máximos eran los responsables.

Pero dentro del diario, además, había gente que era cómplice, que de hecho en el testimonio lo revalidan…

Sí, es interesante y hace poco escribí una columna para Tiempo Argentino y hablé de la importancia de hacer una película no militante, mucha gente se identifica o con la izquierda o con los militares, y que se identifiquen con Cox es importante, porque de alguna manera es más fácil dormir tranquilo en una sociedad que mandó a la muerte a chicos jóvenes pensando que la víctima es una figura desfigurada, mala, asesina, y mucha gente sigue pensando así. Celebro de Cox su postura crítica y la rapidez que reaccionó a los hechos posterior al golpe, creo que es una persona que se ha enfrentado con su propia verdad y no desconoce su ceguera en los primeros meses del golpe y es bueno que haya una figura con esas cualidades, porque hay gente que no se relaciona con la juventud de ayer y hoy y creo que él acerca, es querido y respetado por una gran parte de la izquierda, madres y abuelas.

El diario fue olvidado por los militares, pero dentro había posturas radicalizadas…

Claro, había gente que entraban las madres y se ponían nerviosos, de hecho había tensiones internas en el diario, había muchos periodistas viejos veteranos de la Segunda Guerra, promilitares, el diario en sí había apoyado el golpe en concordancia con el apoyo general y en la misma redacción. No puedo hablar por ellos, pero sí me he encontrado con gente grande conservadora que cree que el accionar del ERP y Montoneros fue tapado, no coincido y puedo hacer una lectura más amplia del porqué de esa actitud, en Argentina hay gente que cree que no se habla de eso.

¿Cuántas horas de entrevista hiciste?

Muchísimas, porque tuvo la particularidad el documental que quise arrancar rápido a filmar y muchas madres tienen más de 80 años, y algunas quería que estén como Chicha Mariani, y sabía que no podía perder tiempo, por eso durante una vez por mes, en 14 meses entrevistábamos, además Cox no está mucho en el país, y arranqué justo cuando venía.

¿Aceptó fácilmente?

Sí, tenemos valores parecidos, además es del este de Londres y yo soy Australiano y compartimos esos valores anglo trabajadores y nos entendimos siempre muy bien. Volviendo a las entrevistas tengo más de 10 horas, estuvimos con Cox tres veces, porque la investigación se hizo durante la producción como para tener todo, hice la película al revés y terminamos con mucho material que voy a donar a un archivo de uso público, la historia de Cox y la información que tiene, las anécdotas de familias afectadas por la dictadura contiene muchos datos que creo que serán interesantes.

¿De dónde proviene la mayoría del archivo?

Las publicidades las conseguí acá, están en el Archivo General de la Nación, un gran archivo pese a que no se preservó mucho material, accedí muchas cosas afuera y hay una historia muy linda de cuando iba a leer los diarios en la Biblioteca Nacional, encontré una nota que hablaba del escándalo en 1978 de un documental de la BBC, hablaba Videla, Cox y algunas maniobras militares en Córdoba, la polémica era porque no creían que era verdad lo que se hablaba, era mayo del ’78, con las primeras noticias de la verdad que estaban saliendo, y supuse que si era de la BBC tendría que estar, los contacté y luego de idas y vueltas compré la licencia para que esté en el documental, es un material único. Después me contacté con emisoras públicas de Europa con gobiernos progresistas liberales, consegui mucho material, fácil de acceder y tienen centenares de clips, espero que otros documentalistas puedan usarlos para darle otra vida al tema, quizás con el archivo.

¿Vas a seguir haciendo películas?

Sí, yo sentía trabajando en el diario cierta frustración, porque procesás información sin voz propia, en el documental aprendí que te da posibilidades el documental de una voz, con seriedad y responsabilidad, porque estás mucho tiempo haciendo una película y hay que ser prudente con los hechos, y es un medio que me estimula como periodista y no documentalista, porque me sigo sintiendo de oficio periodista. Haciendo la película conocí a gente, y en este caso conocí a una amiga de Neuquén en Australia y quiero hacer una semblanza de ella, hija de una mujer desaparecida, y quiero hablar desde otra perspectiva, de cómo ella, como hija, vivió su historia, y ahora se encuentra en Nueva Zelanda, con su propio exilio. Con mejor manejo de los recursos siento que me voy a poder dar más licencias creativas.

De cara al estreno, ¿qué te gustaría que pase con la película?

En el BAFICI la vio un público amplio, y esa era una meta, que una a sectores moderados alrededor del tema, tanto se habla de la grieta, pero yo creo que ésta viene de la definición de la dictadura. El documental es solemne, hecho con mucho corazón y seriedad y creo que reúne ciertos sectores de la sociedad en una misma historia y comprobar o consolidar ciertas cosas que siguen en debate. Recordar la dictadura desde Cox es interesante, para evitar que se mire de una manera u otra. Creo también que hay gente que se cierra con respecto a la dictadura.

El tema de Santiago Maldonado remueve esto…

La distribuidora quería lanzarlo antes, yo le dije que quería que esté Cox, después cerró el Herald, los críticos de cine me hablan del paralelo sobre la construcción del otro en los medios, yo escuché barbaridades sobre quién es Maldonado, seguimos con la sociedad del “algo habrán hecho” ayudando para algunos vivir más tranquilos y reafirmando que era malo. A través de Cox si vos te pones en el lugar de las familias actuas respetuoso, y en estos días falto eso. Es difícil magnificar una desaparición, menos desconociendo qué pasó, pero sí es posible imaginar lo que está viviendo la familia, y resaltar eso, para que no pase peor de cómo están. Debe ser un infierno total escuchar las versiones que los medios difunden. Desconocer la sabiduría de una madre es no entender nada, las madres nos han enseñado que sus instintos eran acertados, y entendieron rápidamente qué pasaba. El documental tiene un mensaje potente y relevante y que 40 años después lo que pasó siga teniendo importancia es agobiante. La estigmatización no sirve, la construcción del otro continua, en Europa los musulmanes son aislados y discriminados, y es cada vez más difícil hablar de estos temas con el surgimiento del neonazismo, que polariza.