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Entrevista: Nicolás Puenzo “El cine es un lugar donde la independencia puede sobrevivir”.

En su debut cinematográfico, el realizador Nicolás Puenzo se anima a una historia apocalíptica en la que la naturaleza domina todo y unos pocos quieren quedarse con uno de los botines más preciados: el agua.

Protagonizada por Peter Lanzani y la modelo Juana Burga, la película además cuenta con las actuaciones de Germán Palacios, Luis Machín y Alejandro Awada y una participación especial de Natalia Oreiro. Para conocer más del proyecto y de su mirada sobre el cine, hablamos con el director.

Cuando hiciste la conferencia de prensa antes del rodaje estabas muy ansioso por el tema del rodaje, ahora con la película a punto de estrenarse ¿qué fue lo más complicado del rodaje?

Lo más complicado es que se chorree tu sangre en la cámara, la dificultad es poder volcar tu arte en la técnica. Conocí a Rodrigo Abd y ví una película de otro fotoperiodista que me sirvió para conectar el arte visual, porque ellos están rodeados de polvo y las imágenes son muy pictóricas, e imagino que estarás rodeado de la guerra y te lleva además a encuadrar la imagen de una manera con tus experiencias, yo traté de contar lo que me pasaba a mí, y que esa urgencia no determine una imagen sosa, sino que esté impregnada de estímulos.

Hablás de un futuro apocalíptico, posible, pero en el presente ¿por qué?

Yo quería contar la historia muy primitiva de una pareja y su voluntad de vivir queriendo tener un hijo y hacer una vida normal, y ponerlos en un contexto terriblemente adverso, y confrontar esa cuestión casi de Sísifo de hacer lo imposible posible, algo muy humano, aún cuando se le acaba el mundo, al refugiado sirio se le acabó el mundo, entré en conflicto con la situación de estilizar un universo adverso con algo futurista cuando ya está pasando, que luchan por el agua, por lo inmediato, y en ese conflicto en el que entré en la película, en donde el universo está tan caldeado, me di cuenta que la película sucedía en el contexto de los tipos a los que el mundo abandonó “los últimos”, los que están afuera, los excluidos, y poniéndonos en esa gente el futuro llegó, YA llegó,  desde que rodamos a ahora todo se aceleró y se hizo más vigente, cuando en la película veo un retén con militares pegándole a personas reclamándole por sus derechos me impresiona, por más que vos lo hiciste, si la cargaste de realidad y después es más que la realidad es inquietante, creo que se está estrenando en un contexto, no sólo local, en donde se está dirimiendo la explotación de los recursos naturales, la utilización de la violencia como elemento para poder dominar a la población vecina de esos recursos y la explotación de los cuerpos como un elemento a quebrar para llevar a cabo un plan de negocios, cosas que pasan en Argentina resuenan con cosas de medio oriente y China y todo se replica de la misma manera en varios territorios, no para explicarlos, porque no hace eso la película, pero sí para impresionarte y que luego googlees y busques información honesta.

Algo así pasaba con tu serie “Cromo” y la posibilidad de tomar la naturaleza y ecología como disparador temático…

Sí, y también lo humano dentro de la naturaleza, tanto si sos una pieza de cobre en una montaña o una mujer en una fábrica, yo he visto lo que queda de una explotación minera, piel de gallina, de hecho en la película no pos produjimos, la idea era hacer a la naturaleza más “Mad Max” pero no utilizamos efectos especiales para eso, es lo te encontrás si caminas, sí hicimos la reconstrucción de la ciudad en guerra, pero es un momento de explotación brutal de la cordillera, y no digo no hacerlo, pero si de una manera consciente, además saber que cualquier explotación va a generar resultados, pero pensarlo no sólo como una oportunidad de negocio para empresas extranjeras, si vamos a abrir la explotación exigir que tenga otro resultados. Hoy no podemos permitir que la explotación minera no tenga retenciones. En la película la subtrama de la vida genera que prestes atención en el tema.

¿Cómo apareció Juana Burga?

Estaba haciendo casting en Bolivia, de encontrar belleza intoxicada, el cine trabaja mucho sobre lo simbólico y en este caso necesitaba belleza, con cierta humildad dentro del contexto, y no aparecía, además había que ponerla allí y que no contraste. La encontró mi papá (Luis Puenzo) en Google, le dije que no, pero era ella, la entrevisté por Skype y era, y llegó al lugar y se amalgamó, más que la mayoría de los actores no son actores, y también todos eran muy bellos, les pusimos encima de todo, siempre en la productora trabajamos mucho con la estética y el arte.

La película es muy bella…

Exactamente, e incluso te parece bello lo destruido, y te genera culpa, la destrucción minera tiene unas tonalidades muy raras, siempre me acuerdo de “Apocalypse Now” y quería que la belleza sea intoxicada y producto de una cámara inquieta. Mi viejo me tiene de pequeño con cámaras y técnica, y el control sobre la técnica te permite soltarla, y en la película traté, como era el director y no tengo que entregarle el negativo a nadie, me permití jugar y reaccionar a lo que me pasaba todo el tiempo de manera visceral, por estar afectado a lo que estaba pasando, después trabajé muy bien en la postproducción los colores, en “Wakolda”, trabajé con el eje de la pureza que es el azul y el amarillo, en “Cromo” sumé el rojo y el verde, la toxicidad, trabajo entre esos dos ejes, acá los atravesé, con la naturaleza el primero y en la ciudad, la toxicidad el segundo, la paleta de Francis Bacon, no hay nada puro, el trabajo del color tiene un sentido, sepas o no, opera mucho desde allí, le di más importancia al color que a la luz, en el día no usábamos nada, y de noche luz cenital, para generar esa claustrofobia del desierto, el sol en la espalda, detalles que repetís y hacen a la totalidad.

¿Hubo varios cortes de la película? Se la percibe corta de duración, ¿es por los cortes que tuvo?

Hubo varias versiones, pero siempre dentro de los noventa minutos, desde que terminamos de filmar al estreno hubo mucho trabajo, pero la duración, porque no está basada en diálogos, sino en sensorial, siendo tan intensa, para mí la duración era justa.

¿Quién te gustaría que la vea?

Contemplo que estamos en un momento donde los medios pierden independencia en cuanto son comprados por grandes corporaciones y las voces van quedando relegadas, ahora más que nunca el cine es un lugar donde la independencia puede sobrevivir y para mí es una gran responsabilidad, lo mismo sentía cuando hacía fotografía, quienes pueden hacer que el pensamiento se active con la película es la generación de 15 a 25, la tienen que ver, empoderarse y decir que no pase esto, ellos me parece que es a quien está dirigida.