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Entrevista: Georgina Barbarossa "Hay encuentros que son mágicos".

Mientras disfruta del éxito de “Golpe al corazón”, novela de TLF que la tiene como protagonista, la multifacética e inclasificable Georgina Barbarossa espera el estreno de “El Kiosco”(2018), de Pablo Pérez, con Pablo Echarri y gran elenco.

Charlamos en exclusiva con ella el último día del rodaje de su participación en la película de una propuesta esperada por muchos.

¿Qué te gustó de la propuesta?

Hay encuentros que son mágicos, hace dos años Pablo Pérez me acercó el libro cuando era editor de “Ciega a Citas” y me encantó, pasó el tiempo, no me volvieron a llamar, y hace un tiempo me lo envía de nuevo y le digo ya lo leí.

¿Tanto te había impactado?

Para que yo me acuerde de un guion tiene que ser muy bueno, e incluso le marqué las cosas que habían cambiado, algo me había pegado muy fuerte, y en cuanto me dijo quién iba a ser el elenco y mis compañeros fue como mágico y se dio todo así y acá estamos.

¿Cómo es volver al cine?

No hice tanto cine, y cuando era más joven lo hacían chicas lindas, y yo tengo un phisique du rol complicado y siempre supe que de grande iba a hacer mucho cine y acá estoy.

¿Qué recuerdos tenés del kiosco?

Tengo más recuerdos de cuando mis hijos eran chicos, cuando yo era chica íbamos muy de vez en cuando y me compraban chocolate blanco porque hacía menos mal, y no es así, mi mamá me compraba cuando íbamos al cine unos caramelos y ella chocolates y eso me daba un odio, quería ser grande para comprarme chocolates.

Con tus hijos eso cambió…

De la época de mis hijos recuerdo el kiosco y almacén de Ricardo donde teníamos cuenta, mis hijos aprendieron a andar en bicicleta, Ricardo era un miembro más de la familia y de todas las familias del lugar, teníamos cuenta, cuando no teníamos plata Ricardo nos bancaba. Me acuerdo de hacer asados en la vereda del kiosco, ese es mi recuerdo del barrio, aun no teniendo chicos le dije a Vasco tenemos que vivir acá, y en cuanto quedé embarazada nos mudamos ahí, y nos costó porque no había casa, pero cumplimos nuestro sueño de vivir en una Argentina con un poquitito menos de violencia.