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Entrevista: Meritxell Colell Aparicio “Crear es siempre un proceso de crecimiento, con muchas expectativas e ilusiones”.

Editora, pedagoga, Merixtell Colell Aparicio debuta en la dirección con “Con el viento”.

En la película narra el viaje de retorno de una mujer a su pueblo de origen para encarar una etapa diferente con su madre a partir de la enfermedad de su padre. Desde allí el relato trabaja la delgada línea entre ficción y documental para retratar el universo femenino y la sororidad. Dialogamos en exclusiva con la directora para conocer más del proceso.

¿Cómo fue pasar de estar en otros rubros en el cine a la dirección?

Tras más de diez años como editora y pedagoga de cine, el paso a la dirección fue muy orgánico y complicado a la vez. Sentía un deseo muy fuerte de retratar el pueblo de mis abuelos y de hablar de todo aquello que se transita cuando uno está lejos. Eso me llevó a escribir. Lo más dfícil, para mí, fue superar el miedo a dirigir actores. Después, cuando uno entra en el proceso de creación de la película, se da cuenta que se trata de un trabajo en equipo fundamentado en el diálogo. Lo único que uno tiene que hacer como director estar expuesto, dialogar y confiar, tanto en los otros como en la propia película.

¿Por qué creíste que “Con el viento” era la historia apropiada para dar el salto a dirección?

“Con el viento” es una película muy personal, muy familiar en todos los sentidos, no sólo porque habla sobre los lazos familiares, sino también porque está rodada en el pueblo de mi familia materna y también por el tipo de dispositivo. Eramos un equipo de siete técnicos, más las actrices, en una aldea de seis habitantes en invierno. Su carácter íntimo, recogido, permitió crear unos vínculos muy fuertes entre nosotros y con el lugar. Por todo ello, “Con el viento” fue el escenario perfecto para aprender, no sólo del cine, sino también de la vida, durante casi dos años, desde el rodaje hasta acabar la película, junto con gente de una sensibilidad y un talento extraordinario.

La película trabaja con una línea muy delgada entre ficción y documental, ¿cómo desarrollaste el guion pensando en esto y seleccionaste a los participantes más allá de la dupla protagónica?

Teníamos un guión muy descriptivo, de más de 150 escenas pero desde el principio lo entendimos como una herramienta abierta al cambio. Las actrices no disponían del guión y trabajábamos cada escena a partir de pautas, movimientos y en diálogo permanente para poder reescribir lo que hiciera falta y que las palabras nunca fueran impuestas. Me interesaba que los personajes no fueran arquetipos, sino que hubiera siempre algo de las propias actrices. Buscábamos esa sensación de verdad y para encontarlo trabajábamos desde una cierta libertad. Ensayábamos escenas que nunca iban a aparecer en la película para configurar una memoria familiar. La última llamada, una cena, una conversación, un paseo. También filmábamos escenas muy largas, para que todos entraran en una atmósfera y después, elegir el momento en la sala de edición. Podemos decir que, en este sentido, acabamos de construir el guión en la edición.

Danza, naturaleza, escenarios agrestes, relaciones complicadas, ¿qué fue lo más difícil de rodar y encarar en la película?

‘Con el viento’ es una película con muchas capas y también con regristros distintos. Lo que las aúna es los personajes y sus relaciones. En este sentido, fue complejo encontrar la estructura para que todo quedara conectado e hilado de forma orgánica, sin que nada le fuera impuesto. A nivel del rodaje, lo más complejo fue trabajar con las condiciones tan duras que uno vive en la zona de las Loras. Hacía mucho frío y el viento norte sopla muy fuerte. Eso podía llegar a ser agotador. Por suerte, disponíamos de mucho tiempo de rodaje para poder ser flexible frente a las necesidades meteorológicas y de un equipo muy comprometido.

Cuando imaginaste el film ¿pensabas estar, por ejemplo en la próxima edición de San Sebastián? ¿Soñabas con esto y participar de festivales?

Cuando uno hace una película se centra en hacerla, que es algo siempre muy complejo. Y nunca imagina que pueda llegar a estrenarla en la Berlinale o que pueda estar en otros grandes festivales como el de San Sebastián, el de Málaga, de Guadalajara... La verdad es que todo el recorrido que está haciendo “Con el viento” es un sueño. Nuestra primera gran alegría fue su selección en L’Atelier de la Cinéfondation del festival de Cannes de 2015. Fue un verdadero impulso para animarnos a hacer realidad la película. Ya terminada, la presencia de la película en festivales es muy bonito porque te permite poder compartir la película con público de países tan distintos como Rusia o México. Uno se da cuenta de la importancia de que la película tenga visibilidad. Es con el público que la película crece, se hace viva, pues es el espectador quien conservará un recuerdo de ella y la enriquecerá con su propia experiencia.  

Mientras aguardas el estreno de “Con el viento” ya estás trabajando en una nueva película, ¿cómo manejas la ansiedad y las expectativas?

Sí. Justamente ahora regreso de un viaje de documentación por el norte de Chile y de Argentina. Estamos preparando DUO, cuya protagonista vuelve a ser Mónica García. Narra la gira de danza de una pareja en crisis, tras veinticuatro años juntos (en lo personal y en lo profesional), por el territorio andino. Crear es siempre un proceso de crecimiento, con muchas expectativas e ilusiones. Pero la ansiedad quedó atrás. Uno aprende a quitarle trascendencia a lo que hace. Al menos, es lo que aprendí con la opera prima. El cine es un aprendizaje constante: como cualquier otro oficio, se aprende haciendo.

¿Cómo sigue el recorrido de “Con el viento”?

Este mes de septiembre se proyectará en los festivales de San Sebastián, Annecy, Reykiavik, Nara (Japón) y en octubre y noviembre seguirá su recorrido por otros festivales. Y el 30 de noviembre la estrenaremos en salas en España. Asi que estamos viviéndolo con mucha alegría. Del mismo modo, poderla estrenar en salas de Argentina me produce una inmensa emoción por el cariño que le tengo a Buenos Aires y por lo importante que es el cine y la cultura en general en este país.