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Entrevista: Roly Santos "El documental te da la experiencia de poner cámara y esperar que las cosas empiecen a surgir y crear en el set.".

Roly Santos terminó el rodaje y empezó el proceso de montaje de la coproducción Argentino-Brasileña Aguas dos porcos / Aguas Selvagens.

Para conocer más de la propuesta,  rodada entre los meses de julio y agosto en locaciones de Curitiba, Brasil, y  la ciudad argentina de Andresito en la provincia de Misiones, hablamos con el director de este film protagonizado por Daniel Valenzuela y un elenco de actores argentinos, uruguayos y brasileros.

¿Cómo surge la idea de coproducir con Brasil?

Con esta productora, del sur de Brasil, Curitiba, nos conocimos en un encuentro de Festivales y trabajamos un proyecto de un documental sobre tango con una visión brasilera y finalmente no se pudo hacer, no apareció la plata, y en los últimos dos años tuvimos dos proyectos que presentamos y salió una serie acá y la película en Brasil. Era para que sea coproducción porque la historia transcurre en la Triple Frontera, de hecho ellos están más cerca de ella que yo, necesitábamos actores de los dos países, una foresta, una jungla, y en Curitiba nace la selva. Lazo audiovisual se llama la productora.

El escenario, la Triple Frontera, ha sido disputa de varios proyectos que no se han realizado, así que sos como un pionero en esto…

No lo sé, la zona de Iguazú es muy filmada, sobre todo para documentales o realitys, el equipo de hecho trabaja en esos productos. Esta es una historia que ocurre en ese lugar, la frontera es muy particular porque en ella hay otra ley, en esta frontera y en cualquiera, se pasa gente, drogas, hay tráfico de todo tipo, es otra región, es otra cultura, cuando llegas, como a los personajes, te fascinás, pero después aparece el calor, los bichos, la ausencia de ciudad, en donde rige una ley distinta, con normas que regulan una parte de una manera y también de otra. Se pasa de un lado a otro para tener beneficios económicos, si eso pasa con la ley imagínate con los crímenes.

 

 

¿Cómo fue el paso del documental a una producción de estas características?

Ya lo he hecho, los equipos internacionales son ideales, ayudó que haya técnicos brasileros para la comprensión de los actores originales de ese lugar, hubo una toma en la que me comí una palabra en portugués, y por atención de un técnico me sirvió. Es un pequeño detalle que suma. El antecedente de hacer documentales me gusta, sirve porque te da la práctica de improvisar en el momento, llegas al set sin miedos, pones la cámara y te encontrás con lo que sale ahí, estás muy atento a eso. El documental sirve para aprovechar, en la ficción se define mucho más todo, con un guion riguroso y una producción grande que puede llevarte a acartonar un poco, con horarios y estructuras determinadas, el peligro es dejarse llevar por esa estructura muy férrea, el documental te da la experiencia de poner cámara y esperar que las cosas empiecen a surgir y crear en el set.

¿Cómo elegiste a los actores?

Hay una mezcla de actores argentinos que vivían en Brasil y en la mayoría se hizo casting. A los argentinos los conocía, a Daniel Valenzuela lo quería des un principio, después se sumó Mausi Martinez, Mario José Paz, que hace años vive en Buzios, después estaba Juan Pablo Tagliatelli, hicimos un casting luego y elegimos en virtud de los personajes.

¿Fue difícil manejar las diferentes energías en el set?

Fue un placer, transcurre todo en hoteles del lugar, parte de la historia transcurre allí, y filmamos en parte en un resort, abrías una puerta y tenías la selva, otra y el río, caminabas diez cuadras y tenías una cascada, y se armó un equipo muy lindo de actores, que se llevaron muy bien entre ellos, convivieron durante un mes, filmando seis días a la semana, con un régimen más intenso que el de aquí.

¿Qué fue lo más complicado de rodar?

Las escenas dramáticas, no desde lo técnico, desde lo actoral, con cuatro actores, no dramático el lenguaje, porque quien conoce la Triple Frontera sabe que hablan varios idiomas, te encontrás hablando portugués, argentino, portuñol, guaraní, es algo muy común la mezcla, lo que parecía en principio complicado al estar en la zona sentí que cada uno tenía que hablar en su idioma nativo, comprendiéndose todo aún cuando interactuaban actores de distinto origen, fluyó todo gracias a que cada uno hablaba su idioma.

¿Qué reflexión tenés sobre el momento del cine?

Es un momento difícil para todo y para nuestro trabajo, en Brasil el ANCINE pasa los mismos problemas que el INCAA y pasó que se liberó un premio y decidimos filmarla porque no se sabe qué pasará, lo que se llama la “inseguridad jurídica” lo vivimos y decidimos filmar ya por si se caía, de ahí de nuevo lo del documental, esto de salir y hacer, lo hicimos y ahora estamos con la post.

¿Fecha de estreno?

Primero en Brasil, y acá o fin de 2019 o principios de 2020.