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Entrevista: Federico Marcello "El rodaje se mimetizó con la vida real".

El realizador Federico Marcello estrena "De acá a la China" una película sobre una particular venganza.

A partir de la ironía y el humor, el director construye un relato sobre las diferencias y similitudes entre sociedadades y hablamos con él para conocer más detalles de la película, que se puede ver en el Centro Cultural de la Cooperación y MALBA.

¿Cómo surgió la idea de la película más allá de lo que se cuenta en el arranque?

Con Pablito Zapata y Julián Arenzon previo a esta experiencia habíamos realizado dos documentales. El primero en Sudáfrica hablando sobre las consecuencias del Apartheid y el segundo en Israel y Palestina, abordando el conflicto desde otra perspectiva, documental que aún se encuentra en postproducción. Nuestra intención era realizar un tercer documental en China para conocer con mayor profundidad a la comunidad china que vive en Argentina desde hace algunas décadas. La idea era viajar a Fujian, provincia de la cual viene el 85 por ciento de los chinos que viven en Argentina, para saber de dónde vienen, quiénes son, por qué vienen a la Argentina y por qué se abren supermercados. Mientras Pablito Zapata y Julián Arenzon realizaban las investigaciones, comencé a desarrollar el guión documental, y durante el proceso de escritura, surgió esta idea de un argentino que viaja a China a vengarse abriendo un supermercado. Apenas asomó la idea, comenzó a crecer de forma repentina devorándose el documental.

¿Qué fue lo más complicado para lograr rodarla?

Como la barrera cultural e idiomática son los obstáculos que envuelven hasta el más mínimo detalle, no se puede decir que haya habido una parte más complicada que otra. Desde el principio al final de la experiencia en China, enfrentamos constantemente desafíos de toda índole. Tanto conseguir una visa, como alquilar la casa o abastecernos con las cosas más básicas. Las gestiones que en Argentina resolvemos con una interacción de cinco minutos, en China podían tardar días en acomodarse. Había que pensar siempre una forma alternativa de acercarnos y expresarnos. Podía ser con dibujos, con mímica o a través del traductor de Google. El trabajo logístico fue literalmente infinito. Todas las etapas nos obligaron a explotar una parte no conocida de nosotros mismos y a utilizar nuestra imaginación, creatividad y optimismo para alcanzar el objetivo.

¿Cómo fue el scouting y rodaje en China?

Cinco de nosotros habíamos establecido llegar a China un tiempo antes para realizar la preproducción. Estudiamos el guión en detalle y nos lanzamos en interminables jornadas a conocer los distintos sectores de la ciudad, la forma de movernos y agotar hasta la última de las opciones disponibles. De la mano de estudiantes de la Universidad de Xiamen y de algunos compatriotas que estaban establecidos en la ciudad hace tiempo fuimos dando con los elementos necesarios. Al establecer relaciones tan cercanas, y al habernos propuesto vivir la historia a través de nuestra propia experiencia para establecerlo, el rodaje se mimetizó con la vida real. No sabíamos muy bien dónde estaban los límites de la ficción. Fueron meses surrealistas de una intensidad difícil de expresar.      

¿Qué contratiempos aparecieron a medida que avanzaba el rodaje?

Tuvimos muchos. El clima, actores que desaparecían, locaciones que aumentaban su valor de un día al otro, alquiler de equipos. Había muchas cuestiones que se nos escapaban constantemente de la mano, y resolverlas no era simplemente una cuestión de voluntad, sino de entendimiento de la idiosincrasia. En esos momentos tuvimos la suerte de tener al lado a personas como Hu, uno de los actores principales, y ChenMo, su esposa, que nos ayudaron a desenredar las coyunturas menos deseables.

¿Cuán complicada fue la comunicación con los miembros del equipo foráneo?

Al principio todo lo complicado que una comunicación pueda ser; sin bases para el entendimiento más que la intención. Con el paso de los días fuimos dando con las personas que hicieron de nexo para imprimirle fluidez y consistencia a las interacciones; y nosotros también fuimos entendiendo la forma de no ser ni escasos ni redundantes con las premisas. Fue parte de una aventura la constante búsqueda del entendimiento con el otro.

¿Qué devolución te hizo tu familia luego de verla?

Todas las familias que nos acompañaron a lo largo del proyecto conocen el inmenso sacrificio que hicimos y son tan parte del proyecto como nosotros. Fueron fundamentales desde el principio y no dejan de emocionarse con cada nuevo paso que da la película, desde los festivales, la gira por interior del país, el ciclo de Noches de Chine, y ahora con las nuevas proyecciones en el Centro Cultural de la Cooperación y el MALBA.  

¿Cómo seleccionaste los productos representativos para el súper en china?

Seleccionamos los productos que nos diferencian y le dan parte del carácter a nuestra cultura individual o regional. Yerba, dulce de Leche, fernet, alfajores y las golosinas más tradicionales; a los que agregamos también algunos otros elementos autóctonos como algún banderín de fútbol o un póster de Olmedo.  

¿Tenés pensado estrenarla en China? ¿Cómo sigue el año de trabajo?

Como tenerlo pensado, nos encantaría. Es una de las premisas que tenemos desde siempre, pero es mucho más complejo de lo que imaginamos. Igual no perdemos la esperanza de poder llevarla en algún momento a Fujian y proyectarla allá junto a toda la gente que hizo esto posible.