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Conferencia de prensa del reestreno de "Esperando la Carroza"

El pasado martes, El espectador avezado se dio cita en el Complejo Hoyts Abasto para la presentación oficial de la remasterización digital y Re-Estreno de uno de los clásicos más recientes de nuestro cine, Esperando la Carroza que este 25 de Octubre llegará a las salas digitales para poder ser apreciada por una nueva generación, y poder disfrutarla nuevamente quienes ya son fanáticos de ella.

Luego de la función se hicieron presentes en la sala para responder todas las preguntas Luis Brandoni, Bettiana Blum. Mónica Villa, Lidia Catalano, Enrique Pinti, Cecilia Rosetto, y la productora Rosa Frey.

El primero en tomar la palabra fue Luis Brandoni que respondió sobre el impacto que tuvo la película en su carrera, algo que comparó con otra de sus películas, La Patagonia Rebelde. De inmediato fue Pinti quien tomó la palabra para contar cómo fue la creación de su personaje que no estaba en la obra teatral original de Jacobo Langsner. Fue el mismo actor quien insistió al director Alejandro Doria con que lo incluyera en la película, y fue tal la perseverancia que terminaron otorgándole una participación justa para él. Luego contó sobre el impacto inclusive internacional, cuando un camarero cubano en Madrid repetía la famosa frase “no tomo más” de su parlamento. Cecilia Rosetto recordó una anécdota personal similar a la anterior con una azafata que la reconoció como Dominga. Ese fue el impacto más grande que Esperando la Carroza tuvo en la sociedad, imponer frases célebres, reconocidas en toda habla hispana.

 

Ya entrados en clima, Mónica Villa reconoció tener que haberse preparado mucho para interpretar a Susana, su personaje que vive en un estado alterado permanente. Tal es así, que escondió la película a su propio hijo durante un largo tiempo; es claro, no quería que la viera más de una hora y media crispada y a los gritos. Esto dio paso al emparentamiento del público con el personaje, algo que Mónica reconoció que la gente se lo hizo y hace notar muy seguido.

Hablando sobre su personaje, Rosetto reconoció que su personaje tampoco se encontraba originalmente. Antonio Gasalla le pidió a su amiga que dejara actuar a su pequeña hija como la criatura que debe cuidar Mamá Cora, Cecilia aceptó pero cuando la niña vio al actor caracterizado se asustó; el niño fue cambiado, pero la madre de la nena consiguió un papel propio y a su medida en su reemplazo.

Cuando fue el turno de Bettiana Blum, se deshizo en elogios al agudo libro de Langsner, y reconoció que, a diferencia de lo contado por Mónica Villa, a ella nadie le dice parecerse a la hipócrita Nora; cuestión de carácter de los personajes. Más tarde dio lugar a una divertida anécdota sobre la filmación de la clásica escena de los zapatos; lo que llevó a recordar la figura magistral del director Alejandro Doria.


Lidia Catalano hablo del amalgamiento que su Emilia tuvo con las mujeres del barrio humilde en el que filmaron sus escenas, varias veces la consideraron una más. También habló de cómo convenció al director de que era la indicada para el papel mediante un cambio de look.

Sumándose a lo narrado por Lidia, Brandoni contó cómo fue la relación con los dueños de la casa en la que filmaron, y principalmente con el loro que aparece en escena, un vecino del barrio. Esto sumó a la productora del film que junto a Luis contaron las peripecias de filmar con un loro hablador; sí, el que habla en la película no es un actor de doblaje. Rosa Frey también acotó la clásica anécdota de Grandinetti (fanático de River) y su escena con una camiseta de boca para hacer de un pelotudo.

Algo interesante fue saber, a través de Pinti, que Gasalla ya había interpretado el rol de La Vieja en el teatro Maipo antes de ser considerado para el rol de Mamá Cora (en un principio ofrecido a Nini Marshall); esto sirve para trazar una diferencia entre el hoy personaje televisivo y el de la película. Ahí se reconoció la labor del maquillador Alex Mathews.

Hubo un momento para recordar a la secuela estrenada hace pocos años, con una unánime respuesta de haber sido una mala experiencia; inclusive para Enrique Pinti como espectador que la consideró artificial y de por más fallida. Rosa frey contó que junto a Doria barajaron la posibilidad de llevar al cine el libreto de Barbacoa, secuela directa de Esperando la Carroza, a los meses nomás de estrenada la original, pero ambos coincidieron en que no era lo oportuno. Todo concluyó en que lo esencial que falta en la secuela es Doria.

Al finalizar todos hablaron sobre la inmortalidad del film que será recordado por varias generaciones, algo que, en palabras de Luis Brandoni sólo el cine consigue.

Finalizada la conferencia con los actores, pudimos ser presentes de un mini documental en el que se mostró el proceso de restauración digital del film. Una labor encomiable.

Fue una tarde repleta de anécdotas, de cierta nostalgia, y mucha alegría por formar parte de un pedazo de la historia de nuestro cine. También fue una oportunidad para evocar las figuras de Jacobo Langsner y Alejandro Doria, y que mejor manera de hacerlo sino es reviendo una de sus mayores obras.