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"Vidas de película": la memoria colectiva

Vidas de Película es un proyecto de Directores Argentinos Cinematográficos,(la entidad que nuclea a todos los directores de cine), en el que se intenta, a través de entrevistas, recuperar la memoria de las generaciones de realizadores que han marcado una impronta en la filmografía argentina En el marco de la 39 Feria Internacional del Libro la asociación presentó junto a La Crujía Ediciones el primer libro de una serie en la que están trabajando.

“Vidas de Película, la generación del 60” (2013) recopila los testimonios de los directores que pertenecieron a la generación que en el marco de un cine “militante” buscaba decir y “denunciar” mucho más con cada uno de sus largometrajes. Esta generación fundó el “cine de autor” en el país y fueron los primeros en animarse a utilizar textos de Córtazar, música del Gato Barbieri y a incorporar en sus escenografías al Di Tella, por ejemplo.

En el lanzamiento de la publicación, que se realizó en el amplio y lujoso salón Victoria Ocampo de La Rural, presentado por directivos de DAC y el propio entrevistador de los realizadores Daniel Desaloms, estuvieron Héctor Olivera, Humberto Ríos, José Marinez Suárez y Manuel Antín. Humberto Ríos fue el primero que habló, principalmente agradeció el homenaje “en vida” y recordó a dos grandes ausentes Leonardo Favio y Octavio Gettino.

Destacó su alegría por la cantidad de alumnos de cine que posee el país (15 mil) y la importancia de la recuperación de la memoria. José Martinez Suárez, ofreció el discurso más gracioso, pese a su afonía, mencionó la heterogeneidad del grupo y destacó que la generación del 60 otorgó al director la entidad que merecía. Cerró sus palabras con una frase muy interesante: “la cultura no tiene que estar prohibida”. Manuel Antín agradeció el homenaje y bromeó con Martinez Suárez sobre una supuesta enemistad acerca del cine de Antonioni.

Más adelante en la ronda de preguntas mencionó que el cine como lo conocemos deja el lugar a películas, por ejemplo, que serán vistas “no sólo en cines”. Hector Olivera indicó que el no perteneció a la generación, y que por una cuestión azarosa ingresó en el libro porque en el año 1968 estrenó su primera película.

Luego recorrió su carrera desde el primer trabajo (pizarrero) hasta el último (la película El Mural) y agregó que hoy en día el cine testimonial no interesa porque la gente ve los noticieros como “docudramas”. “Acá se cree que con ver la película del año se hace patria”. Todos destacaron el aprendizaje empírico que tuvieron y la libertad con la que pudieron trabajar a pesar de la censura y la represión. Un interesante, cuidado y merecido homenaje.