Cuál es la forma en que mayoritariamente ves películas?
 
Tenemos 186 invitados conectado

#BAFICI21 (XIII): #FinDeSiglo (y éxitos)

Juan Barberini, quien participó del elenco de “Hija única” “La idea de un lago” y cuyo trabajo cinematográfico más reconocido ha sido el co-protagónico de “El incendio” con Pilar Gamboa, se pone ahora en la piel de Ocho, el protagonista de “FIN DE SIGLO”, la Opera Prima de Lucio Castro que se aló con el premio de Mejor Película de la Competencia Oficial Argentina de este #BAFICI21.

Ocho llega a Barcelona y deslumbrado por esta ciudad (él y nosotros) recorre sus calles al mejor estilo de la trilogía de Richard Linklater. En ese deambular por esos espacios que brinda la ciudad para aquellos que pretenden ser turistas pero sin pasar por los puntos obligados, sino por el contrario, fundiéndose como si fuese uno más de los barceloneses, Ocho se entrecruza permanentemente con Javi (Ramón Pujol) y seremos testigos de cómo se seducen y proyectan un encuentro.

Lo que en principio, parece ser un encuentro completamente azaroso, iremos descubriendo que no lo es tanto, y una de las mayores bondades del planteo de Lucio Castro es justamente el del manejo tan particular del tiempo dentro de su narrativa.

Rompiendo con el estereotipo cronológico y sin tampoco echar mano a los consabidos flash-backs tradicionales para explicar algunos acontecimientos del pasado, el guion de su propia autoría elige ese juego atemporal que tan bien le sienta a la película.

Y ese encuentro que han tenido hace unos veinte años atrás, quedará indicado mediante algunos pequeñas señales en los diálogos, en referencias temporales y en algún que otro detalle “escondido” en la puesta, de forma tal que lo importante no sea marcar permanentemente cuál es el momento en que están sucediendo los hechos sino generar un clima de que estos personajes ya se conocen de otro momento, ya se han cruzado y quizás, inclusive, se sigan cruzando, en lo concreto o en los recuerdos, en ellos mismos o en sus otras historias de amor.

Así como aparecen rasgos del cine de Linklater y sus diálogos sencillos y naturales, también hay referencias del cine de Eric Rohmer (sus historias de amor, el intimismo y la frescura para delinear a sus personajes) con un aire de sus cuentos de las cuatro estaciones. Pero si hay que buscar una referencia en esta primera película de Castro, el cine del que parece abrevar más directamente es del de Marco Berger y ese homoerotismo que sobrepasa la simple historia de “chico conoce chico”.

Así como sucedía en “Plan B” o “Hawaii” hay una tensión sexual permanente pero a diferencia del cine de Berger, que ya ha instalado todo un estilo en el movimiento queer argentino, Castro lleva a sus personajes mucho más allá de ese deseo latente que en Berger es el eje central de toda la historia hasta que la tensión de haga insostenible.

Castro no solamente materializa ese deseo de los cuerpos con la historia de Ocho y Javi, sino que además filma escenas sexuales casi al borde de lo explícito, pero guardando un estilo dentro de su cuidada puesta, sin poner el acento en la genitalidad o en lo pornográfico (como si sucede en “Siempre Si” de Fuguet o “Las hijas del Fuego” de Carri, sólo para citar algunos ejemplos) sino como elemento necesario para penetrar en la intimidad de ese relación y del deseo.

El juego (a)temporal la hace diferente y sobre todo, cuenta con dos actuaciones entregadas y precisas de Barberini y Pujol a la que se suma la presencia de Mia Maestro, un personaje que servirá de conexión entre ambos, que en una breve participación no le permite demasiado lucimiento.

Y el estilo que el director le imprime a su “FIN DE SIGLO”, la convierte en una propuesta mucho más universal y abierta que un film que simplemente quiera mostrar una temática exclusivamente gay.