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2 FICER “La flor de la vida” de Claudia Abend y Adriana Loeff.

En “La flor de la vida”, las realizadoras uruguayas Adriana Loeff y Cludia Abend exploran la vida de Gabriela y Aldo, dos personas que estuvieron juntas toda la vida, para configurar un mapa sobre los vínculos a través del paso del tiempo.

Abend y Loeff, quienes ya han presentado “Hit” hace algunos años, una cartografía sobre los éxitos de la música popular, exploran en esta oportunidad la vida de octogenarios que aún siguen manteniendo vivas las ganas de vivir y cómo, en algunos casos, los vínculos pueden o no perpetuarse.

Enfocándose en Aldo y Gabriela, una pareja que atravesaron la mayor parte de la vida juntos, las realizadoras configuran una narración que estimula los sentidos desde las reflexiones de los entrevistados y protagonistas, pero también desde la empatía o no con Aldo y Gabriela.

A Aldo se lo ve vigoroso y potente en sus declaraciones a cámara a medida que avanza el relato, y a Gabriela tímida y cerrada, hasta que, lo inevitable, sucede y los lugares se cambian.

“Estamos contentas por el estreno en el FICER, recién fuimos conscientes que esta fue nuestra premiere argentina, algo raro, porque hace dos años que venimos dando vueltas con la película y aún no se había visto aquí”, dice Loeff.

“Nos interesamos por el universo de los octogenarios en general, pusimos un aviso, que se ve en el film, sin idea si iba a prosperar, y recibimos muchos llamados, esa primera instancia de casting la filmamos, es lo que se ve en el teatro, y de esa primera exploración conocimos a Aldo, él no respondió al aviso del diario, hicimos otra investigación,  tomando el té con muchísimos octogenarios, y los invitamos a ser parte, filmamos durante varios años varias historias, pensamos en un primer momento que iba a ser coral, y Aldo sacó cabeza, eso que pasó que dice “yo soy el protagonista de la historia”, él lo sabía y sentimos que él y su personaje iba a ser central”, dice Abend sobre el acercamiento a Aldo y Gabriela, los protagonistas.

Consultadas sobre el machismo de Aldo, su fuerte impronta patriarcal, hasta las últimas escenas indican “Aldo es hijo de su tiempo, con otra crianza, con una formación del mundo distinta, no tomabamos en serio sus cosas, él es un provocador, tratamos de no caer en en, esa realción de seducción y rechazo también sucedía en el set, era interesantísimo y culto, pero se generaban momentos de contradicción. Él explicitaba y lo dejamos en la película su necesidad de estar solo. Esto a diferencia de Gabriela, que era hermética, que participó por él, más que por ella, cuando nos reuníamos con ella, sin la cámara”.

Hay un momento de verdad en el que Gabriela ya no esconde su “desprecio” o “descontento” con Aldo, y la cámara lo registra, sobre ese momento dicen “de eso se trata, lo central de nuestro trabajo fue revisar cientos de horas para narrar, queríamos ver si éramos justas con lo que narrábamos, y son cosas que nos tienen peguntándonos, cuando le cuenta a su amiga, es un momento maravilloso, allí se olvidó de la cámara y fue auténtico 100 por ciento, lo sentimos una pequeña joya en cuanto a autenticidad, como cuando están en el aeropuerto, y Aldo intenta agarrarle la mano a Gabriela, pero no es correspondido”.

Para capturar esos momentos de verdad, pasaron mucho tiempo rodando, de hecho fueron alrededor de tres años y medio o cuatro.

“Nos propusimos que la historia no fuera inocente, ni negra ni blanca, por momentos Gabriela no habla, no quiere algunas cosas, no nos quisimos meter en detalles de la separación, o infidelidad, era algo profundo, y poner eso que sí se llevan mal, pero hay amor de alguna manera, y él yendo al final a verla, y ella a cocinarla”, indican.

Sobre si Aldo y Gabriela vieron el film dicen “cuando la terminamos se fueron de Uruguay a Chile, donde vive uno de sus hijos, no pudimos compartir avances, ni quisimos pasarles link, pero fuimos allá las dos y se la pasamos, para que la vean, no sabíamos cómo iba a pegarles, cómo se iban a ver, había una gran incógnita, y cuando el hijo nos dijo que la iban a ver juntos, le planteamos que no, hablaron entre ellos, y quisieron verla juntos. Nos recibieron, empezó la película, con esas imágenes de Super 8, y recuerdos, hizo que empezaran a hablar entre ellos. Fue una experiencia dura, pero cuando encendimos la luz estaba todo bien, Gabriela sonreía, y sentía que se la reivindicaba, en cambio Aldo refunfuñaba, pero luego se relajó”.

“No sabemos cuándo se verá aquí, tenemos un vínculo con el público argentino, HIT, que nació para ser uruguaya llegó a BAFICI y a partir de ahí tuvo una vida en Buenos Aires y Rosario y estamos sorprendidas que aún hoy nos preguntan por la película, y nos agradece, nos recuerda los lazos que nos unen entre pueblos, sería natural que llegue, no hay pasos concretos”, mencionan sobre la posibilidad que se estrene comercialmente en salas en Argentina.

“Tenemos varios proyectos, alguno con la cabeza mas afuera del agua que el otro, tenemos ganas de hacer ficción, documentales, ideas, y un proyecto sobre el universo de la primera maternidad, que estamos con ganas hace tiempo, una historia de la cara B de la maternidad, desde los primeros tiempos del bebe hasta el año y la transformación”, dicen sobre la continuidad del trabajo.

“Nuestra película termina siendo muy superfeminista, el hombre es super poderoso en el arranque, y después la mujer  toma decisiones y es más fuerte y él se queda solo”, finalizan.