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"Sex and the city": El por qué vale la pena volver a los clásicos

El primer capítulo de esta serie empieza con “Bienvenida a la Era de la pérdida de la inocencia: nadie desayuna con diamantes y nadie se enamora para siempre”. Hay mujeres en este mundo que aún no conocen a esta joya y ya es hora de revertir esto. Cuando pasan ciertas barreras de edad y una ha conquistado ciertos terrenos (por más que sienta que le queda mucho camino por recorrer), llega el momento de proyectar su vida y, para eso, hay ciertas ideas que rondan siempre.

¿Cómo una se encuentra con la persona que sabe que quiere para el resto de su vida? ¿Quién es capaz de comprender tantos razonamientos y reflexiones? Las amigas ahí se transforman en un medidor moral, en un sostén más allá de todo y, poco a poco, en las verdaderas almas gemelas.

La serie habla de esos cambios y de abandonar las convenciones sociales donde un supuesto comportamiento lleva a una equis cantidad de felicidad, y busca la identidad de sus personajes, delimitar sus propias metas y a medirse por sus propios instintos. Es la Era de la No receta.

Para mencionar algunos ejemplos: la mujer apasionada y sexual que se hace la mojigata para “lograr casarse”, se casa con un impotente y la mujer que es incapaz de estar en una pareja bien constituida con el hombre que quiere lo intenta una y mil veces hasta que las cosas se resuelven, no importa todo lo anterior.

Es que es el mundo femenino pintado y vestido en alta moda: los sueños y las metas están basados en estereotipos que nosotras reproducimos al punto de tener plazos: a tal edad hago una cosa, a tal otra tengo que estar/llegar/hacer tal otra.

Es como si tuviéramos una lista de hechos que ir tachando a medida que pasan los años y es el momento de quiebre en el que ellas empiezan a ver que esas fórmulas no funcionan, que los años se les vienen encima para algunas cosas pero no sienten esa presión (o quieren no sentirla).

¿Por qué nos enganchamos? ¿A quién puede no fascinarle esa maravillosa ciudad que es Nueva York, esa ropa magnífica y el hecho de esas conversaciones en las que más de una, desde otro punto, estuvo alguna vez?

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Los personajes están delineados de tal manera, que la identificación es casi inmediata (en mi caso no con el personaje principal, pero sí con Miranda) y las situaciones de ilusión y desilución que envuelve a cada una de sus parejas también es sencillo de pensar como algo propio.

Por ellas circulan los mismos prototitpos que hemos visto más de una vez (y por los que hemos llorado más de una vez). Si a esto sumamos que la inspiración para la columna de Carrie son estas anécdotas y que es exitosa, sabemos que no estamos solas en el mundo. Sex and the city se ha convertido en un clásico por su capacidad de revertir la perspectiva sobre la mujer, lo que implica encontrar pareja y lo que es la competencia laboral.

La mayoría de sus parejas no toleran si ellas ganan más, no en todas las temporadas son económicamente correctas (alquilan departamentos pero se gastan 600 dólares en un par de zapatos) y son tan inestables e inseguras como cualquiera de nosotras. Una parte adolescente que cree en el amor eterno y correr por las praderas que no quiere irse y un desencanto ante el darwinismo social de la gran ciudad que las tiene tambaleando, sobre sus Jimmy Choo. Indudablemente, un clásico que toda dama debería llevar en su cartera!