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"Sunset boulevard": Broadway anclando en el Maipo (vía Marcelo Cafferata)

Por más de un motivo, el estreno de “SUNSET BOULEVARD” en Buenos Aires es uno de los eventos teatrales más esperados del año.

Primeramente porque es un musical de Andrew Lloyd Weber, quien tiene sobre sus espaldas las creaciones de íconos de Broadway como “CATS”, “Jesucristo Superstar”, “EVITA” y una de las puestas de mayor duración de la historia del teatro musical como es “El Fantasma de la Ópera”. El segundo atractivo es que está basada en el film homónimo de 1950, ganador de tres premios Oscar y que cuenta con uno de los guiones más recordados en la historia del cine.

Para seguir sumando motivos, el director convocado para esta versión es nada menos que Claudio Tolcachir, un director en permanente reformulación del espacio teatral mediante sus puestas creativas, arriesgadas y minuciosamente detallistas.

No solamente ha dirigido obras que ya son clásicos modernos en su espacio de Timbre4 como “La omisión de la Familia Coleman” o “Tercer Cuerpo” sino que también ha incursionado en trabajos independientes como “Próximo” “Emilia” o “Dínamo” y desembarcó con el mismo éxito en el teatro comercial con “La chica del Adiós” (Diego Peretti-Paola Krum) “Ay, amor divino” (Unipersonal con Mercedes Morán) o “Tribus” (con Patricio Contreras).

Otros podrán recordarlo por “AGOSTO: Condado de Osage” en donde subieron al escenario Norma Aleandro, Mercedes Morán (en la dupla madre e hija que años más tarde harían en la versión cinematográfica Meryl Streep y Julia Roberts) y un impactante elenco para una puesta en escena tan novedosa como inolvidable. Y ahora tendrá la oportunidad de lucirse nuevamente en un terreno, para él inexplorado, como el de la comedia musical.

Fiel a su estilo, todos los detalles en “SUNSET BOULEVARD” están cuidados al máximo. Todo funciona como un perfecto mecanismo de relojería y tanto la escenografía como la puesta de luces, como la excelente orquesta, son el vehículo exacto para que todo el elenco tenga su merecido lucimiento. Dentro de la impecable producción, un capítulo aparte es el del exquisito vestuario de Renata Schussheim que deslumbra desde la primera escena.

No vale adelantar demasiado para quienes todavía vayan al teatro sin conocer la historia, quienes no hayan visto la película ni conozcan nada de este enorme clásico del cine de la era dorada de Hollywood. Sólo decir que todo se centra en la figura de Norma Desmond, una importantísima estrella del cine mudo que en su madurez elige vivir encerrada en su mansión añorando sus momentos de glorias pasadas y esperando volver a la pantalla grande, sin aceptar que el cine sonoro ha demolido su carrera, empujándola al olvido.

Lo interesante es que además de esta historia dentro del mundo del cine, el relato se entremezclará con una historia de amor y con un crimen que se conoce desde la primer escena: una cadáver flotando en la pileta de la mansión de Desmond abre el primer acto con una proyección sobre el escenario y será un enorme flashback para que podamos enterarnos quién es ese cadáver y porqué terminó allí.

Estructurada en dos actos “SUNSET BOULEVARD” debe ser uno de los pocos musicales en donde el segundo acto es sumamente más potente que el primero, logrando un efecto de crescendo dramático, que se potencia gracias a la puesta de Tolcachir, plagada de detalles sumamente cuidados.

Allí el escenario del Maipo aparecerán las cuatro criaturas del enorme clásico de Billy Wilder: Norma Desmond; su mayordomo Max; Joe Gillis: el guionista desempleado que accidentalmente aparece en su mansión y Betty, la secretaria de los Estudios Paramount que quiere ayudar a Joe a triunfar a partir de sus escritos. Rodolfo Valss es el mayordomo quien, quizás por el texto, es el que tiene menor lucimiento dentro del cuarteto central. Carla del Huerto como Betty no solamente pasea su belleza en escena sino que cuando apenas tiene la oportunidad de despuntar su voz, lo hace con una frescura perfecta para el papel.

En el rol de Joe Gillis, Mariano Chiessa suma a su extensa trayectoria en musicales -que van desde su deslumbrante participación en “Avenida Q” hasta “Casi Normales” o su éxito del off “Los Monstruos”-, un papel que sin lugar a dudas va a quedar grabado a fuego en su carrera.

Con un mayor lucimiento en el segundo acto, logra mostrar a ese Gillis tironeado entre al amor o el dinero, entre el éxito y el fracaso, entre la ostentación y la miseria. Chiessa se luce ampliamente en sus solos y logra superar un primer acto en donde la traducción del original, hace complejo poder seguir los diálogos totalmente cantados, al son de una partitura que no suena armoniosa en español. Sin embargo, en el segundo acto donde la historia comienza a ganar contundencia, define el mejor perfil de su personaje y puede lucirse no sólo como un gran cantante sino como un gran actor del musical.

Para el final dejamos a Norma Desmond: la apuesta es fuerte, indudablemente, y Valeria Lynch supo cómo aprovecharla al máximo. Se evidencia el minucioso trabajo de Tolcachir en la dirección de actores y Valeria Lynch, ha evidentemente descansado en su capacidad y se dejó conducir para crear a esta diva, con el desborde justo y la cuota de locura necesaria que Norma Desmond necesita.

Si bien ya había demostrado su enorme talento en las puestas de otros famosos musicales como “El beso de la mujer araña” y “Victor/Victoria”, aún aquellos que no somos fanáticos de su carrera como cantante, quedamos absolutamente absortos y atrapados en cada una de las canciones en donde demuestra un gran talento vocal y un dominio preciso del escenario.

La química que logra en las escenas con Chiesa es potentes y deslumbra en el cuadro en que vuelve a pisar un set de filmación y suena “Como si nunca hubiese dicho adiós”.

Para completar el atractivo de “SUNSET BOULEVARD”, otro de los puntos fuertes son los coloridos y divertidos cuadros grupales con un ensamble perfecto (dentro del que se encuentran grandes nombres del musical argentino como Walter Canella, Silvina Nieto, Jorge Priano o Mariano Zito entro otros) bajo el paso de la coreografía luminosa de Elizabeth de Chapeaurouge generando ese “aire” que la puesta necesita para continuar con la tensión dramática.

Aún en un espacio tan reducido como el Maipo para poder montar una superproducción de estas características, “SUNSET BOULEVARD” tiene una puesta tan meticulosamente montada, que la hace absolutamente irresistible, borrando incluso alguna dificultad que tiene la trasposición de las letras al español y el esquema algo antiguo de los musicales donde todos los diálogos cantados hacen un poco más difícil entrar a la propuesta.

Lynch, Chiessa, Tolcachir, Lloyd Weber: grandes nombres para un gran musical que no tiene nada que envidiarle a una buena puesta de Broadway tanto en el nivel de producción como en la excelencia y el cuidado de cada uno de los detalles.

Ultima actualización (Domingo 03 de Junio de 2018 20:21)