«La sombra del gallo» (Review 2): El pasado que acecha

Tiempo de lectura: 3 minutos

El primer largometraje de ficción que dirige Nicolás Herzog (Vuelo Nocturno), es un thriller con aires de policial y de western protagonizado por Lautaro Delgado Tymruk.

Román es un ex policía hijo de un comisario que sale momentáneamente de la cárcel para terminar de arreglar unos asuntos luego de la muerte de su padre. Vuelve a la casa donde vivió, una casa que se abandonó al descuido y que le ofrecen comprar. En medio de esa salida transitoria se encuentra con viejos conocidos, con una presencia fantasmal de un amor pasado, y con la posibilidad de desentrañar algo oscuro que sucede en el pueblo relacionado con chicas que desaparecen.

 

Esta película que dirige Herzog y escribe junto a Gabriel Bobillo se va cocinando a fuego a lento. De a poco vamos conociendo a los personajes que lo rodean: Claudio Rissi, que se presenta como una especia de figura paternal hasta que va mostrando su verdadero rostro; Rita Pauls, como una joven cuya presencia no lo abandona y a veces parece rozar lo físico de tan real que se siente.

De pocas palabras, Román se convierte antes que nada en un observador. Persigue a personas y situaciones que le parecen extrañas, se esconde, escucha, pero no termina de entender. El film apela a esa sensación gran parte de su duración, a entender que hay algo extraño y oscuro que no podemos terminar de vislumbrar. Al mirarlo desde su propio punto de vista, el film es como un policial que nos confunde, nos deja algunos indicios, pero que recién cerca del final terminará de tomar forma tanto para su protagonista como para nosotros.

Es así, de a poco, que junto a Román nos vamos encontrando con esta parte del pasado ahora tan ligada al presente. De una manera a veces un poco confusa, con saltos entre el tiempo, pero sin perder la intriga, el interés, hasta llegar a una resolución bien construida.

A nivel técnico, tanto desde lo visual desde lo sonoro, el film es muy prolijo y consigue momentos bellos e hipnóticos. Herzog se muestra como un director con oficio.

La sombra del gallo resulta un intrigante y cuidado retrato de una realidad social que lamentablemente siempre resulta actual: la corrupción policial, la trata de mujeres. Quizás el problema principal radique allí: que la construcción de climas es muy precisa y acertada y nos transporta, pero la trama principal queda relegada durante gran parte del metraje, aunque su resolución, su clímax final por fin termine de cerrar la historia de manera convincente. A la larga, estamos ante la historia de un personaje que se escapó de sí mismo hasta perderse pero que en algún momento iba a tener que volver a reencontrarse con quien fue.

5/5
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