«Pampa Escarlata»: Elixir pampeano

Tiempo de lectura: 4 minutos

La obra de Julián Cnochaert, ganadora de la Convocatoria Operas Primas 2019 maneja en su dramaturgia tanto la comedia delirante como la tragedia con aires gauchescos.

La obra abre con Mildred Barren en su habitación, en su momento de su expresión creativa frente a la tela en blanco y un monólogo que nos va pintando –valga el juego de palabras-, a su vez, quien es ella y nos introduce a su mundo interno.

Nuestra protagonista, de orígenes ingleses, un típico exponente de clase alta y fina estirpe, cumple con los “mandatos” de toda buena chica del Siglo XIX y encuentra en el arte, un buen refugio para su aburrimiento y un vehículo para escapar del agobio y de cierto encierro –aún en su prisión de cristal se percibe esa sensación de estar atrapada-, aunque a ojos del Profesor Woodcock, carece complemente de talento.

Woodcock, por su parte, es un renombrado maestro que se encuentra confinado en su silla de ruedas y no cuenta con muchas más posibilidades para ganarse la vida que sus clases a estas jóvenes burguesas que creen estar dotadas para el arte y que albergan –aunque remota- la posibilidad de finalmente dar a luz alguna obra consagratoria.

A la ya resentida relación entre Woodcock y Mildred se le suma un plazo perentorio que le impone el profesor para que mejore su producción y abandone los lugares comunes de naturalezas muertas, mascotas y bucólicos paisajes, caso contrario, él no continuará siendo su maestro.

Ante esta presión, Mildred se mostrará desesperada por no perder a su maestro, pero la musa inspiradora y la creatividad no aparecen. Su criada, Isidra, una chinita pampeana que han traído de Argentina, será finalmente quien le brinde la posibilidad de un momento de destello creativo, a través de un plan completamente impensado.

Isidra preparará a su ama una sopa con un componente absolutamente secreto, receta ancestral que ha venido pasando de generación en generación a través de las mujeres de su familia. Le entrega este brebaje como ofrenda, como una especie de “salvación” hacia esa Mildred que se muestra profundamente deprimida y sin consuelo.

La sopa/pócima actuará casi inmediatamente y despertará todo el espíritu artístico que Mildred cree tener naturalmente y provocará ese momento de estallido creativo tan ansiado, que logrará asombrar, inclusive, al profesor Woodcock de una manera contundente e indubitable.

Dentro de este clima victoriano, el texto de Julián Cnochaert (ganador de la convocatoria “Operas Primas 2019”),  propone un abordaje desde el humor más descabellado, donde se permite jugar con la crítica social y burlarse, sutil y exquisitamente de todos los estereotipos de una clase y de una época. Su dramaturgia se construye a través de textos que suenan deliberadamente barrocos y sobrecargados, desafío que los actores manejan a la perfección, pronunciándolos con una gran ductilidad.

Cnochaert no tiene miedo a tomar riesgos, mezclar texturas, animarse a más y conducir a sus personajes casi al borde del absurdo, les propone situaciones delirantes, sin perder de vista en ningún momento ese planteo subyacente que es el eje de su obra y que se irá haciendo más presente, a medida que transcurre la acción.

Coqueteando hábilmente con una variación de Jeckyll & Hyde, la poción actúa con la misma magia que lo hacía en los dibujos animados de nuestra infancia pero también con la oscuridad que se hace presente cuando Mildred necesite desaforadamente más y más.

Adictiva, vampírica, insaciable, la sopa cada vez se impondrá con más frecuencia, conduciendo a las dos involucradas en un espiral de locura que el texto trabaja en una absoluta sintonía con los intérpretes, con un medido desborde sin caer en ningún momento en un caos que haga perder el  verdadero sentido de la obra. Todo por el contrario, Cnochaert maneja los mecanismos de las dos máscaras teatrales, equilibrando las partes, para producir ese cuerpo textual acertadamente preciso.

El subtexto político, histórico, social y de clases, recorre abiertamente toda la trama y se incorpora con total naturalidad al ritmo de comedia desopilante que va oscureciéndose hasta devenir en una tragedia colonial donde los personajes se mueven con sus pulsiones más profundas.

Para completar la propuesta, “PAMPA ESCARLATA” también se toma el tiempo para ironizar y disparar sus dardos satíricos, contra el mundo del arte (hacía como lo hace “El Artista” de Cohn-Duprat o “Art” de Jasmina Reza) con su snobismo, sus interpretaciones vacías para darle sentido y llenar de vanidad a ciertas obras que, en otros contextos, serían menores y pasarían completamente desapercibidas.

Chochaert en su puesta cuenta con tres actores brillantes. Como Mildred Barron, Lucía Adúriz es un completo viento huracanado en escena. No sólo tiene el peso total de la obra sobre el escenario sino que transita por todos los estados del personaje con total solvencia. Desde la angustia, la locura y el delirio hasta la crueldad de pasar de víctima a victimario, Adúriz despliega un arsenal de herramientas como actriz que hacen que su composición sea realmente de esas donde el espectador no puede desprender la mirada.

La acompañan Pablo Bronstein, impecable como el rígido profesor Woodcock y en sus momentos más desopilantes cuando descubre la nueva faceta de su alumna y despliega todos sus elogios y su interpretación como crítico frente a esa obra inédita y Gala Ibarguren, como Isidra, también en el tono exacto e involucrada en ese triángulo que pone en juego la civilización y la barbarie.

Una propuesta diferente, para poner el ojo sobre los nuevos talentos que pueden descubrirse dentro del off, como sucede frecuentemente en el Rojas.

PAMPA ESCARLATA – Centro Cultural Ricardo Rojas – Corrientes 2038 – CABA – Viernes 21.30 hs

Rating: 4.8/5. De 4 voto.
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