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«Alas»: El día de la bestia

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Hace ya un tiempo que se viene gestando en nuestro cine una nueva ola, ya hablar del Nuevo Cine Argentino no es hablar de aquellos Trapero, Caetano o Martel; hay una nueva camada.

Así como aquellos fueron los pioneros en ser egresados de las ahora populares universidades o carreras terciarias relacionadas con el cine, y resignificaron lo que habían “estudiado” sobre los grandes directores del ’60; la “nueva etapa” viene peleándola desde abajo, desde el bajo o inexistente presupuesto, y es también la generación que creció durante la época dorada del VHS, mamaron y aman el cine de género, y eso es lo que están plasmando; y hasta cuentan con una editora de cine hogareño que los apoya, Videoflims.

Alas es un proyecto realizado en 2010, como parte de un trabajo universitario de estudiantes de la UBA en la Carrera de Imagen y Sonido, por lo tanto hablar de que es un film hecho a pulmón y con recursos mínimos es redundante.

Es una película de compañeros, amigos, que nace como algo chico, pero que no por eso es una película insignificante.

El protagonista es Jiménez, un oficinista interpretado por Fabian Forte, otro nobel director al que ya descubrimos con Malditos Sean y en noviembre veremos La Corporación, y la historia es sencilla y anecdótica ¿cuántas cosas malas le pueden pasar a uno en un solo día?. Esa sería la premisa, un tour de force de desgracias, y hasta cuánto podemos aguantar, no se puede contar, hay que verlo, porque se pierde la gracia, y hay mucha.

Con un ritmo ágil, muchísimo humor negro con buen tino para la comedia que nos hace acordar a cierto cine inglés, una fotografía oscura que nos preanuncia la desgracia, y un clima muy extraño propio del mejor cine clase B, varios secuencias hay que verlas u oírlas para creerlas. Puede gustar o no, pero nadie puede decir que no es un film divertido.

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Hay algún intento de mensaje antisistema en medio del delirio, como si hablásemos de algo cuasi punk. El director Ariel Martinez Herrera, que es quien finalmente redondeó un trabajo grupal, demuestra solvencia en la realización, hay imágenes que parecen oníricas, una forma de relato no tradicional pero llevadero y comprensible, y también un buen manejo del grupo actoral, también entre los propios, pero llevados a buen puerto.

Alas es un típico producto de lo mejor que se puede hacer desde abajo, con solo pura pasión por el cine, con un manejo de conocimiento que no se adquiere sólo en las Facultades, sino en sentarse horas y horas frente a una pantalla y captar buenas influencias. Como un botón de muestra, Alas es un perfecto ejemplo de lo que podemos encontrar en los años por venir sista corriente prolifera y se les otorga un mayor presupuesto sin coartarles la libertad creativa, esperemos que así sea.

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