«Bridget Jones’ s Diary (El diario de Bridget Jones)»: Esa rubia debilidad

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En esta oportunidad, hablamos de «El diario de Bridget Jones» (2001), divertida y ácida adaptación cinematográfica del libro de Helen Fielding del mismo nombre, un N-Clásico por excelencia…

Para quienes no conocen cómo se estructuró el personaje, nació como columna en el «Daily Telegraph» (como «Sex and the City»,que nació igual), en el sentido de que describen el derrotero de una mujer sencilla, atravesando una profunda crisis con su vida…

Tenemos aquí las andanzas de una treintañera a las que las cosas le van mal, para los parámetros de la vida social inglesa tradicional… Si, ustedes dirán… hay muchas películas que hablan de lo mismo, por qué «Bridget Jones» es única?

Para empezar, la protagonista es una girl-next-door, afeada y absolutamente querible: un gran trabajo de René Zellwegger (nominada al Oscar por su labor) quien compone a una mujer totalmente a la deriva, para quien la adaptación activa a la realidad, falla, y cansada de fracasar, decide tratar de modificarse y reinventarse para cumplir sus sueños en la vida: desarrollarse profesionalmente y encontrar pareja estable.

La dirigió una mujer, Sharon Maguire, de la que no se esperaba mucho, pero logró pilotearla con mucho apoyo de sus productores y llevarla a buen puerto. La segunda parte, «The edge of the reason» fue dirigida por otra novel cineasta, Beeban Kidron. Las dos, fuera de la franquicia, no han tenido mucho éxito con sus trabajos…

Aquí se claramente el trabajo del equipo técnico y los guionistas, quienes siempre dieron justo en el blanco, más allá de quien se sentará detrás de las cámaras…

Pero volvamos al diario…

En líneas generales, el ambiente donde transcurre la película no ofrece sorpresas. Bridget, británica media y sin muchas luces, un fin de año, deprimidísima, decide cambiar su vida. No más de lo mismo, debe (se propone): bajar el consumo de alcohol, el cigarrillo, perder peso y resolver sus carencias más urgentes: conseguir un hombre a su medida (?) y encauzar su vida profesional.

Toma la decisión de dejar sus experiencias e intentos en forma de registro escrito y se lanza a la aventura de reinventarse.

El problema es que, en este mundo cruel y posmoderno, su imagen física no la ayuda lo suficiente y para peor, es torpe. Bah, el guión se encarga de resaltar su poco tacto, falta de cultura, su escaso refinamiento para afirmarse en el mundo del periodismo…

Bridget es una más en una editorial, donde trabaja Daniel Cleaver (Hugh Grant), un carilindo cínico que rápidamente la seduce y reemplaza, sin dedicar mucho tiempo al desarrollo de una relación seria. Ya nuestra pobre protagonista venía golpeada, así que cuando la rechazan, la situación se agrava: debe tomar decisiones y realmente manejar sus zonas oscuras, o repetirá los escenarios una y otra vez…

Claro, tiene suerte. Cerca de ella, invisible al principio y mal conceptuado por Bridget, aparece Mark Darcy (Colin Firth): serio, estructurado, formal, talentoso pero parco y muy distante. Es funcionario del gobierno británico y está comprometido. Nada los relaciona, en apariencia, pero, el delicioso guión adaptado en el trabajaron la misma Fielding, Andrew Davis y Richard Curtis (que equipo!) va a encontrarle la vuelta a la relación. Y ese proceso, hay que verlo.

Qué tiene para ofrecer al espectador? Bueno, la caracterización psicológica que se utiliza para describir los problemas que tiene Bridget, es genial. Sus contradicciones y la manera en que las aborda, es, cuando menos, desopilante. Zellwegger subió de peso mucho para el personaje y su vestuario es… increíble. Cada ves que entra en escena, suena una alarma: su rol es movilizante para su medio, y desde la butaca, las risas se multiplican a cada instante…

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Hay una preocupación por parte del libro de mostrar lo difícil que es (se ve claro) no formar parte del mundo de las convenciones y no encajar en ningún lugar.Ella nos hace pasar un buen momento, y también, es bueno reconocerlo, nos incomoda. Es difícil de creer su falta de percepción para darse cuenta de lo que tiene que hacer en ciertos lugares para pertenecer y la pobre, siempre, da la nota equivocada. Desde lo cinematográfico, es una película fantástica.

«El diario de Bridget Jones» es la historia de una perdedora nata, que logra su redención. Presenta una visión irónica sobre los valores que se manejan en estos tiempos y la importancia de atender siempre hacia todos lados, antes de elegir el camino a tomar.

Los contrapuntos y el fino humor inglés, hacen el resto. La banda de sonido, lujosa, acompaña y subraya los cuadros más divertidos de este recorrido.

Hace una semana volví a verla, para este post, y me encontré pasando un gran momento. Tiene la magia intacta. Y les digo, ya están en preproducción para la tercera parte, que se llamará…»Bridget Jones’s baby»!!! Se agranda la familia!

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