«Captain America»: El último vengador se prueba las ropas

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Cada vez que tengo que escribir sobre una película basada en el cómic, muchos de mis lectores miran con lupa lo que decimos para resaltar nuestro desconocimiento del género, cosa absolutamente cierta. Nunca me interesaron las historietas ni tampoco las coleccionaba de chico, asi que estoy para el paredón de fusilamiento al hablar sobre «Captain America». Tengo todas las de perder. Me declaro culpable y acepto que no soy un especialista en el tema, pero eso sí, he visto mucho cine y se distinguir cuando un producto es bueno y cuando no.

Este primer (aunque último en ser presentado) «vengador» de la escudería Marvel era uno de los más controversiales, por ser emblema de los valores americanos en su máxima expresión. Ser pro-yanqui no es políticamente correcto en estos tiempos posmodernos y globales que vivimos, con lo cual hay que prestar atención al hecho de que los guionistas tenían una dura tarea por delante: convencernos de que este Capitán América protege al mundo libre, y no sólo al país que lleva en su escudo. Menuda tarea.

Antes de seguir adelante, es bueno recordar que en 2012 tendremos «The avengers». En este producto encontraremos a varios de los más taquilleros hijos de la factoría. Pero para llegar a ella, Marvel tuvo que ir presentando las historias individuales de cada superhéroe, de manera de que el próximo mayo la pantalla grande estalle con un film que protagonicen Iron Man (Robert Downey Jr), Thor (Chris Hemsworth), Black Widow (Scarlett Johansson) y Hulk (Mark Ruffalo), entre otros. Creo que de todas las historias que vimos en este universo, la del Capitán América, nada menos, es la más pobre de todas, siendo la más anodina y aburrida de todas las presentadas hasta aquí.

No voy a hacer hincapié en la cuestión idelógica que sustenta al personaje. Es nefasta, ya lo sabemos.

 Tampoco voy a dedicar tiempo a reconocer el trabajo de Christopher Markus y Stephen McFeely (quienes adaptaron varias «Narnia» y trabajan juntos desde «The life and death of Peter Seller», largo para la televisión del 2004). Por mucho empeño que hayan puesto, el film es una sucesión de lugares comunes que intentan compilar en pocos minutos, la odisea del Capitán América de haber luchado en todos los frentes contra el nazismo (en aquellos lejanos años 40) y los hombres de Hydra, enemigos principales y auténticos villanos del superhéroe en cuestión. No percibo un buen desarrollo de ideas, sino una apresurada sucesión de eventos de corte bélico que desembocan en una construcción lineal y predecible. Nada que sea original y encima, hasta soporífero en alguna de las secuencias donde nuestro soldado no está lanzando su escudo a diestra y siniestra. Lo extraño es que Joe Johnston (el director) sabe mucho del tema (la aventura es su especialidad) y sin embargo, su experiencia no pesó a la hora del balance final.

A ver, la historia es la de un débil hombrecito llamada Steve Rogers (Chris Evans) que quiere ir a la guerra. No le importa cómo, pero siente el llamado. Su padre fue soldado y su madre enfermera y él quiere seguir la tradición familiar. Pero tiene problemas físicos que hacen imposible su alistamiento en la fuerza. Cierto día, accidentalmente da con un prestigioso científico, el doctor Erskine (Stanley Tucci), quien le hace una tentadora propuesta: probarse en el ejército y entrar en un programa experimental. Rogers acepta y luego de una temporada entrenándose, se le da la oportunidad de someterse a un suero que podría modificar su estructura genética y transformarlo en un Super Soldado.

El tratamiento tiene efecto y Rogers cambia completamente su físico acorde a lo que uno espera de un súper héroe. En esa vuelta, él tomará contacto con una hábil y seductora agente del servicio británico, Peggy Carter (Hayley Atwell) y conocerá al verdadero enemigo detrás del enemigo. Hitler ha formado una división de investigación genética con fines militares y eligió para conducirla al sanguinario Johann Schidmt (Hugo Weaving), quien ha dado con una fuente de energía que le permitiría ser más poderoso que el mismo Fuhrer. Está construyendo bases y armamento sofisticado y posee una tecnología de avanzada para la época. Será tarea del Capitán América evitarlo, pero antes de eso lo veremos transitar los terrenos europeos como animador de las fuerzas aliadas en el frente de combate (homenaje al auténtico origen del sujeto….Recordemos que el verdadero fin de la historieta era enfatizar el patriotismo y levantar la moral estadounidense en lo duro de la contienda – Segunda Guerra Mundial, por supuesto-)

El film se ríe un poco de la imagen pro-americana en esas secuencias musicales donde trata de ridiculizar el mensaje frontal que refiere su vestimenta y escudo, pero no logra convencernos.

El resultado final es mediocre y no logra cumplir el objetivo de entretener a lo largo de sus 124 minutos, lo cual es alarmante teniendo el presupuesto con el que se contó. Hay mucho tiempo dedicado a caracterizar personajes que no terminan de cobrar vuelo (los secundarios principalmente) y el peso de la trama recae sobre los hombros de Chris Evans, por desgracia. No es que tengamos nada contra él, nos parece simpático, de hecho. Pero no logra transmitir la intensidad que la envergadura de su rol merece. Su lenguaje corporal es pobre y sus líneas no lo ayudan demasiado. Algunos cables que le tiran Tommy Lee Jones (como el coronel Chester Philips) y Hugo Weaving intentan sacarlo de la letanía, pero es inútil. Es un personaje «plano». No tiene casi conflictos interiores (como los de Tony Stark, por ejemplo) y su transitar por las escenas donde no combate es… intrascendente. Esperemos que mejore, de cara a lo que viene (dicho sea de paso, «Los Vengadores» está ya en rodaje).

«Capitán América» está plagada de efectos visuales aceptables, tiene una atmósfera retro cuidada y una buena banda de sonido pero la línea que eligieron para abordar su historia no permitió que sus guionistas entregaran un producto acorde al héroe que tantos seguidores tiene. Hay una marcada carencia de profundidad en la construcción de los lazos que sostienen la trama y todo es demasiado elemental y sin sorpresa. 

Aunque, si les gusta el cine de acción y aventuras, quizás salgan satisfechos. Yo me aburrí mucho.

En mi defensa, me encantaron las Iron Man, X-Men y The Green Hornet, asi que no pueden decir que no tengo empatía cinéfila con el género. Pero esta no. Sólo para espectadores interesados en el despliegue visual y fans de las historietas. El grueso del público que no es de ese palo, debería analizar si merece el precio de la entrada en estos inflacionarios días que corren…

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