«Complices»: el lado oscuro del corazón

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Demorada llegada de un interesante film de Frederic Mermoud, director que viene de la tevé francesa y llega al fílmico por primera vez con «Complices», que data de hace unos años y desembarca en salas porteñas este jueves. Lo primero que hay que saber es que no estamos frente a una película de suspenso pura, sino a una trama que integra, una intriga oscura y una (o tal vez, dos) historias románticas que sacuden la pantalla. Ese ensamble, convengamos, no es fácil de lograr, por lo que al salir de la proyección debo confesar que el resultado es más que positivo.

«Complices» arranca con la aparición en el Sena de un cadáver. Impresiona su edad (es muy joven) al sacarlo del río. Vincent (Cyril Descours), el infortunado, tiene abundante información en sus ropas que podría orientar la búsqueda de su matador, así que el equipo de investigadores formados por la pareja de Herve y Karine (Gilbert Melki y Emmanuelle Devos), veteranos de homicidios, se hacen cargo de comenzar a sondear su mundo y buscar al culpable.

Paralelamente (porque la cinta combina dos temporalidades que funcionan de manera aceptable), vemos a Vincent en un cybercafé, haciendo sus negocios. Se prostituye: publica avisos y consigue clientes a través de la red. Sin embargo, en ese mismo lugar encuentra a Rebecca (Nina Meurisse), de quien se enamorará perdidamente al verla: ella es una adolescente encantadora que no pertenece a su círculo. Elemento que operará con fuerza, dada la fascinación por lo nuevo que vehiculza rápidamente las emociones. Claro, habrá impacto cuando los universos a los que ambos pertenecen colisionen intentando fusionarse…

Así es que la cinta mostrará como Vincent y Rebecca viven y construyen su relación, como pueden, en el racconto del pasado, mientras Herve y Karine buscan pistas, atan cabos, reflexionan sobre lo obtenido y se permiten además, debatir sobre los respectivos fracasos amorosos en sus vidas. Todo gira sobre una tarea policial muy profesional, integrada con un pasado que ayuda a desentrañar la razón del crimen.

Hay misterio (cualquier pudo haber sido el asesino), mucha química en la pareja central (y otro tanto contenida en la policíaca) y una muestra sincera de cómo opera el negocio de la prostitución en nuestros días (al menos, en ese segmento de la sociedad). El film puede parecer convencional, pero la manera en que los dos niveles del relato se van fundiendo y en la intensidad del camino que recorremos bien vale la pena.

No es una película sobresaliente, pero cumple su objetivo. Se traza un camino y se nutre de todos los recursos a su alcance para caracterizar correctamente el perfil de los personajes y la naturaleza del conflicto. Está bien actuada (el cuarteto central se luce en todo momento) y elige un registro cercano al espectador al transitar por territorio resbaladizo (juicios de valor sobre los códigos del submundo en el que se mueve Vincent). Tiene momentos eróticos logrados… Me gustó, aunque quizás un cierre más filoso (acorde a la oscuridad de parte del trayecto) le hubiese quedado mucho mejor.

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