«Cristíada» (For greater glory): revolución a la gringa

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Durante la segunda mitad de la década del ’20 en el Siglo XX (1926-1929) se desarrolló en México, un hecho histórico que hoy día es casi desconocido – o poco recordado – por los ciudadanos de ese país; ni hablar del resto del mundo.

La llamada Guerra Cristiada o Cristera fue un levantamiento de laicos y religiosos frente a un gobierno presuntamente ateo que decidió aplicar lo dispuesto por la Constitución de 1917 de ese país, negándole prácticamente toda participación civil a la Iglesia Católica; restricción de bienes de propiedad privada y de la Nación, prohibición en la participación política, y límites en cuanto a la promulgación del culto. Debido a esto, un ejército civil – Fuerzas Cristeras – entabló varias batallas contra el gobierno y las Fuerzas militares. Un hecho salvaje, triste, al fin y al cabo de liberación, del cual quedan escasos registros.

«Cristiada», o «For Greater Glory» según su título original inglés, es una superproducción que intenta recordar aquellos hechos; y lo hace de la manera esperada contando los elementos con los que se jugaba.

A ver, estamos frente a una producción estadounidense (por más que la publicidad la venda como “la más grande superproducción mexicana”, los únicos capitales que tiene del país de Chespirito provienen de capitales radicados en EE.UU., o sea…), dispuesta a gastar dinero en hacer que todo parezca enorme, con varias estrellas latinas e internacionales en el elenco, y la idea de rescatar un hecho histórico del olvido a través de un retrato fiel. Con todas esas ideas lo que salió es un resultado desparejo.

Es sabido que el cine y la historia (como “hechos históricos trascendentales” digamos) no suelen llevarse bien de la mano. Nunca es aconsejable mirar una película para tener un conocimiento acabado de cómo fueron los sucesos reales, sobre todo cuanto más nos alejemos en el tiempo. En pos de un relato que fluya, del interés del espectador, o lo que sea, las libertades creativas suelen hacer su juego. Sería materia de discusión subjetiva dirimir si esto está bien o mal, si ese elemento hace a un film mejor o peor; por eso, pasémoslo por alto. El argumento, real, fiel, o no, se sigue con cierto interés y entretenimiento.

Los problemas vienen por otro lado, «Cristíada» trata sobre la idea que los EE.UU. (o los ciudadanos estadounidenses con ascendencia latina) tienen sobre América Latina, y sobre un hecho que en definitiva les es ajeno; eso implica algunas concepciones que son, cuanto menos, discutibles.

El elenco tampoco ayuda demasiado, Andy García en la piel de Enrique Velarde, Oscar Isaac, Catarina Sandino Moreno, Eva Longoria, y Rubén Blades son parte de un elenco ensamblado que hace lo que puede con algunos diálogos que no cierran; y parecieran hablar de algo sobre lo que no entienden demasiado. Todos suenan tratando de sonar convincentes, pero la decisión de haber armado este tipo de cast lleva a que no suenen ajustados ni confiables.

Dean Wright es un hombre del departamento de FX’s que aquí debuta como director. Su trabajo es correcto, la idea era que el film luzca gigantesco, y realmente entretiene, su extensa duración pasa rápido, y los millones están donde deben estar.

«Cristíada» es lo que se suponía, si lo que se quiere es ver un divertimento con trajes de época y latinos gritando frases importantes, tal vez salgan convencidos de la sala. Es la producción de un país que mirando al sur, que considera dos clases de ciudadanos, los estadounidenses de raza, y todo el resto, como una masa uniforme, lo cual, para un relato cinematográfico serio, complica.

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