«Eva de la Argentina»: una líder, un periodista, una gran historia

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Supongo que esta es la historia que a Rodolfo Walsh le hubiese gustado contar. Esa es la impresión que tengo al abandonar la sala donde vi “Eva de la Argentina”. Modelo de escritor y periodista,  este hombre ha servido de inspiración a miles de jóvenes del medio desde su desaparición física en 1977. Su nombre es símbolo de convicción y compromiso con la investigación a la hora de alumbrar la verdad de los hechos. Por eso, cuando la directora y colega, María Seoane, decide ubicarlo como narrador de esta historia (aunque sea un personaje animado) marca a fuego el destino de su película: este narrador cobrará tanta altura como la narración misma.

Periodista y ahora mujer detrás de las cámaras, ella elige potenciar la trama de su biopic con una figura de peso para asegurar nuestra atención: no es cualquier sujeto el que hablará de Eva, sino el más talentoso periodista de su generación. Atención entonces, el objeto de trabajo y análisis (nada menos) de Rodolfo Walsh (aunque sea ficcionado aquí hay muchos elementos extraídos del relato “Esa mujer” y otros artículos que abonan su pensamiento sobre el tema). Seoane se juega por compilar sus percepciones acerca de la vida de esta crucial mujer y darle el privilegio a su maestro (Walsh, sin dudas) de ser el narrador de la misma. “Eva de la Argentina” es una película que combina diferentes técnicas de montaje para contar la historia de una de las mujeres más controversiales de nuestra Argentina, pero su gran fuerza reside en el carisma de estas dos figuras que la definen..

A través de una integración de cómic (inspirados en dibujos del gran Francisco Solano López), imágenes de archivo, fotos, videos y audios, la directora reconstruye algunos aspectos centrales en la vida de la gran líder de masas.  Desde su lucha por salir de la miseria, en aquel pueblo chico que le marcaba su condición de hija natural, hasta su llegada al poder de la mano de su amante, el joven coronel Juan Domingo Perón, cuando éste arribaba a la Presidencia a mediados de la década del 40’. Y más: el relato trabaja sobre Eva viva pero también se zambulle decididamente a contarnos que sucedió con su cuerpo una vez que el justicialismo es proscripto (después de 1955), en una intriga que reafirma la fuerza de aquella mujer para modificar destinos e influir en conductas hasta después de muerta.

Debo decir que el guión de la directora, en equipo con Carlos Castro y Graciela Maglie llama la atención. Presentan los eventos con claridad, haciendo hincapié en pequeños detalles que muestran que son conocedores veteranos del paño que transitan. Durante toda la extensión del relato, proponen líneas de reflexión para sumergirse en la trama política de los eventos que se sucedieron vertiginosamente en la vida de Eva Perón. La presencia de Walsh, a quien le costó mucho tiempo “ser y sentirse” peronista, la ayuda mucho: quienes conocemos la historia (y su fusilamiento por parte de los militares en una emboscada callejera) no podemos más que aplaudir su inclusión: Eva, como él, han sido personas que nos han abandonado antes de tiempo pero han dejado una marca en nuestra historia como país.

Volviendo a la cinta, la misma tiene una gran conducción de arte y sonido que sobresalen dentro de la media nacional. No es usual ver aspectos técnicos tan cuidados y tan bien ensamblados en una construcción fílmica que se presenta novedosa, original. Su estética, rara al principio, va tomando forma a medida que avanza el metraje y el conjunto luce ensamblado y con una supervisión hecha y derecha. No hay nada parecido a esta biografía (por el recurso de montaje y la integración de diferentes elementos) en la historia de nuestro cine y ya por eso, esta producción merecería tener mayor difusión de la que seguramente tendrá. Desde lo que se ve, publicitariamente del film, quizás a alguno le parecería que esta es una biografía de Eva en dibujos animados y nada más. 

Error. Hay que alejarse de esa definición simple, tendenciosa y superficial. Es un ejercicio cinematográfico de alto valor por su irrupción en un escenario (las películas acerca de Eva) conocido con una técnica destacada y una narrativa equilibrada. Sólo se le puede observar que cierto ir y venir en la historia (eso de interrumpir en cierto momento, irse al futuro a ver el destino del cadáver y regresar para retomar) puede que no sea una buena idea así como otros detalles (tal vez el cierre podría tener más imágenes de archivo y no ser tan bucólica) menores, no empañan el resultado final.

Distinguida y esperada llegada de la ópera prima de Seone a nuestras salas. No se dejen engañar (incluso si su ideología no rescata a Eva como debiera) por su envase ideológico (que lo tiene, seguro), veanla como un registro fílmico que rompe las estructuras y se muestra innovador y potente, rescatando dos grandes figuras de la escena histórica nacional. Esa sería una buena manera de presentarla.

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