«Martín Blaszko III»: la obra, su creador y su dueño

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Existen muchos documentales basados en grandes artistas, es casi un subgénero, algunos deciden alejarlo de su obra para retratarlos en su intimidad o vida diaria, u otros, como en el caso de “Martín Blaszco III”, todo lo contrario, muestran al personaje detrás de su creación, del elemento por el cual son “merecedores” del documental.

Blaszco es un escultor nonagenario reconocido y con trascendencia en el mundo del arte, un personaje que pareciera tener varias anécdotas para contar en una larga vida. Sin embargo, el documentalista Ignacio Masllorens prefiere centrarse en hechos puntuales, para dejarlo en claro, en el proceso creativo de una obra, en el trayecto que pasa desde la idea del escultor hasta la exposición al público.

La cámara pone el foco en Martín hablando de sus trabajos, de su vida en relación a sus obras; y hay un hecho trascendental, una próxima exposición de sus obras en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) – lugar en el que justamente se exhibe este documental todos los sábados a las 18hs – . Blaszco entra en el trajín de la creación, ofrece sus esculturas, y entran en escena otros personajes con los cuales el escultor interactúa de manera diferente; sobre todo con los curadores.


Este parece ser el punto que Masllorens quiere darle a su documental, contraponer la figura del artista con la de las personas que intervienen en su obra hasta llegar al final. Blaszco no ve con buenos ojos el trabajo de los curadores, cree que no comprenden la esencia de su obra, de esos “polos opuestos” hace el centro del film.

El director ya realizó dos mediometrajes con el mismo personaje en lo que pareciera ser una exhaustiva introspección del mismo. Martín Blaszco III es un trabajo formal, Masllorens no busca hallazgos estéticos ni técnicos porque sabe que la obra artística es la de su personaje. El único resto para el espectador sucede en el foco de interés. No siempre lo que se muestra demuestra la misma atención, y hay secuencias largas que parecieran estar en un bache.


Una elección curiosa es el uso de planos en tiempo real, esto suma al naturalismo, a mostrar las cosas tal cual son sin la excesiva presencia de la edición, pero en determinados momentos ralentiza el ritmo, decae en repeticiones y momentos quizás intrascendentes, es decir aquellas secuencias que casi siempre quedan en la mesa del editor.

No caben dudas que Martín Blaszco es un personaje interesante, rico, creativo, hasta simpático, y por suerte, su presencia es lo mejor del documental. Quizás una elección de equilibrar la obra artística con la vida fuera de las esculturas hubiese servido para aligerar y sumar ritmo y calidez. Pero la elección de Masllorens es otra, no es tanto hablar del hombre Blaszco, sino de su obra, y como se ha dicho, de todas las manos que intervienen necesariamente en ella.

Con todo, Martín Blaszco III es un documental bien realizado, interesante en su mirada del mundo del arte (la elección de la sala de exhibición es ideal), y que logra lo que parece ser su cometido mostrar el detrás de escena. Si usted espectador es un alma curiosa deseosa de descubrir qué se esconde detrás de una obra artística, sepa que este documental fue hecho para usted.

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