«Red riding hood» (La chica de la capa roja): Perrault y Grimm al estilo «Twilight» (?)

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Siempre es bueno ver nuevas versiones de clásicos. No es este exactamente el caso, pero casi. El antiquísimo cuento de tradición oral traído por Charles Perrault y luego reversionado por los hermanos Grimm llega a cartelera, en nueva y extraña versión. Hace un tiempo, los grandes estudios están atraídos hacia la búsqueda de volver a revisar algunos productos tradicionales y aggiornarlos a nuestros días. Lo cual, a priori, no parece nada mal. El tema es cuál es la dirección que se le imprime a esa búsqueda y cual es el resultado final.

En este caso, se buscó a la directora de la saga «Twilight», justamente para hacer una película donde hay: lobos, una relación triangular, un bosque, ambiente sobrenatural y mucha sensualidad contenida. Todo para que Catherine Hardwicke se sintiera cómoda: los mismos elementos que utiliza en «Crepúsculo»!!! Esta bien, entendamos que esta «Little red riding hood», está pensada para el público adolescente, por la similitud de los escenarios y conflictos, quienes siguen la saga ya mencionada, sentirán a esta película  muy cercana ya que la atmósfera que se genera la hace parecida en espíritu, al trabajo insignia de Hardwicke…. Más allá de eso, lo importante es saber si (solo por curiosidad), se respeta la historia clásica de Caperucita Roja o esto es un pastiche donde libremente se recrea aquello que le parece al guionista, sin ningún tipo de control o freno inhibitorio…

Debo decir que lo que Perrault dejaba entrever (y pueden consultar los estudios psicológicos de su obra, sus implicancias ocultas), el tema del deseo de las doncellas jóvenes de adentrarse en el bosque y descubrir allí aquello que es prohibido (el lobo, o…), está presente. La connotación de este cuento tradicional, cuyo destinatario primero no eran los chicos, sino las jóvenes de aquella época, está clara en este trabajo: sabemos que este rojo que ostenta Valerie (Amanda Seyfried) tiene que ver con algo primario y visceral, su desarrollo como mujer y sus sentimientos hacia lo desconocido, lo no dicho, la transgresión en estado puro, en una sociedad que condena este tipo de manifestaciones. «Red riding hood» hace carne este espíritu y lleva agua para su molino, en lugar de reversionar lo tradicional, toma el elemento más visible en aquel clásico relato y lo encuadra dentro de una fórmula que lleva dando mucho resultado a su directora: la de los corazones jóvenes que se alteran y perturban ante el desarrollo de su sexualidad. Esta Caperucita está pensada para un público en particular y es difícil que fuera de este target, otras edades le presten atención.

Es cierto también que tiene muchas similitudes con «El lobo», aquel film con Anthony Hopkins del año pasado. Pero muchas más, como dijimos, tiene con la trilogía «Twilight». Tiene, las que la definen, por analogía.

La historia nos presenta, como ya dijimos, a Valerie, una adolescente que está enamorada de su amigo y compañero de juegos de la infancia, Peter (Shiloh Fernandez). Viven en un poblado cercano a un frondoso y peligroso bosque, donde mora, en apariencia, un lobo muy feroz. Los aldeanos dicen que están en paz con él, ya que hace varios años que no ataca a la población, pero la amenza, latente, sugiere respeto y observación en el inicio. La madre de Valerie, Suzette (Virginia Madsen) junto a su padre, Cesaire (Billy Burke) han arreglado su boda con Henry (Max Irons), pero la joven se resiste a la idea. Ella está enamorada de Peter, pero como él no tiene dote y Henry es el hijo del herrero, el resultado está claro: sus progenitores han decidido garantizar el futuro económico de la familia. A poco de conocer la noticia, aparece el cadaver de la hermana de Valerie con claras heridas de lobo en su cuerpo. El lugar se conmociona y los habitantes de la aldea debaten cómo enfrentar esta realidad justo en el momento en que un Padre sanguinario y cruel, Solomon (Gary Oldman) llega al poblado. Entre todos, deberán enfrentar el desafío de dar batalla a la amenaza que los acosa y poner fin al reinado del terror. Entretanto (y con el mismo nivel de intensidad), Valerie vivirá su triángulo amoroso con furia y enojo, mientras intenta oponerse a la orden paternal…

A favor de la película, hay que decir que está muy bien fotografiada y que no me pareció, particularmente aburrida ni nada por el estilo. «Red riding hood» se deja ver, es un producto comercial que luce ajustado y tiene claro sus limitaciones, no hay que pedirle lecturas profundas: tiene aspecto de cuentito de terror, pero es un thriller al estilo «Crepúsculo», con mucha tensión reprimida, mucho rostro exasperado y respiración entrecortada … La ambientación está lograda y la banda de sonido subraya sin mayores complicaciones. Amanda Seyfried está bien, pero ella ya es una actriz consolidada y eso no debería sorprender.

Por lo demás, no me termina cerrar el registro con el que cuentan la historia ni las pobres actuaciones del resto del cast.

Si están con amigos menores de 20, tienen curiosidad por el film y ya les gustó «Twilight», es una película aceptable que sirve como aperitivo para esperar la tercera parte. Eso es indudable. Si son románticas o sentimentales empedernidas, también están invitadas. Pero…si son espectadores críticos, esta no es su película. Aunque como ya dije, es una propuesta, que no molesta, que no incomoda, pero no aporta la recomendada buena dosis de cine semanal que necesitamos.

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