«Safe Heaven» (Un lugar donde refugiarse): durmiendo con el enemigo

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Hay dos responsables fundamentales para que «Safe Heaven» sea como es; su director es el sueco Lasse Hallström, personalidad que comenzó de modo más que correcto su carrera en Hollywood con escasos títulos en casi 10 años como ¿A quién ama Gilbert Grape?, Chocolate, Las reglas de la vida o Atando cabos, para luego convertirse en un todoterreno especialista en películas almibaradas como Un amor dos destinos, Casanova, Siempre a tu lado, o la reciente Un amor imposible.

 

El otro factor es el escritor Nicholas Spark, autor de moda para adaptaciones hollywoodenses de novelas románticas, de su pluma salieron la exitosa Diario de una pasión, y también Cuando te encuentre, Mensaje de amor, Noches de tormenta, Un amor para recordar y La última canción entre otras, casi al ritmo de una adaptación por año convirtiéndose en una suerte de marca registrada. Hallström y Spark ya habían unido fuerzas en Querido John, otro drama romántico al estilo de Safe Haven, por lo cual hablamos de un producto probado.

Katie Feldman (Julianne Hough) llega a un pequeño pueblo costero llamado Southport, buscando pasar desapercibida para huir de un pasado tormentoso y rehacer su vida. Consigue trabajo de camarera en una cafetería y alquila una cabaña algo distante del centro del pueblo.

Pronto conoce a  Alex (Josh Duhamel), dueño del supermercado, y sus dos pequeños hijos. Lentamente Katie aprende a sonreír nuevamente y a disfrutar las peripecias de la vida tranquila y sin sobresaltos… pero la fiesta se ve interrumpida por la aparición de una sombra del pasado. Lo que comienza como una historia de amor y reconstrucción de vida, pasará a tener otros tintes, previsibles, pero intensos (aunque a la medida de la propuesta)

La película se filmó en Wilmington y Southport, Carolina del Norte y algunas partes en Louisiana. Hay un interesante trabajo de locaciones, y una fotografía respetable, que le da mucha atmósfera a la película y hace sentir al espectador, cómodo y predispuesto.

La primera hora es entretenida, luego la película decae poco a poco hasta el final: sensiblero, predecible y melodramático. Pero como en todo relato, lo importante es el viaje, no el punto de llegada.

Es decir, nos podemos dejar llevar por la trama de misterio y romance empatizando con la protagonista y encariñándonos indefectiblemente con Josh Duhamel, que es pura ternura. Hay muy buena química entre él y Julianne Hough, por lo que la pareja resulta creíble y agradable.

Un film que posiblemente cosechará mayores adeptos entre el público femenino, entretiene sin demasiadas pretensiones. En conclusión, nos ofrece lo que estamos acostumbrados a ver en películas románticas de este tipo. Un buen envase, una pareja con química y una historia esquemática. Nada más (y nada menos) que eso.

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