«Sanctum 3D»: cuando el aburrimiento se asemeja a un abismo sin fin

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«Sanctum 3D» tiene una particularidad que la hace singular: hereda el uso de la tercera dimensión que James Cameron perfeccionó en «Avatar». El produce esta cinta y aplica todo lo que su equipo técnico sabe y domina y se nota. Hay un cuidado muy particular en el trabajo de las imágenes, los paisajes y las paletas de colores. La atmósfera en la que se desenvuelve la historia está bien lograda (es una cueva inmensa) y los anteojitos nos venden una película que, de no tener esta particularidad, no la alquilaríamos ni en cien años. Encima Cameron trae a la dirección a Alister Grierson (que venía de hacer algo distinto en «Kokoda», bélica, hace algunos años), quien sólo parece haber seguido firmes directivas y su aporte es muy pobre a la hora de llevar la película adelante. 

Producciones de equipos que hacen tareas riesgosas en ambientes inexplorados o riesgosos («Vertical limit», «Descent», «The Core», etc) y enfrentados a vencer a la naturaleza hay unos cuantos a lo largo de la historia. No son recordadas como grandes películas, pero han tenido su público y en general, dependiendo de varios factores, se dejan ver. Bueno, algo salió mal cuando escribieron el guión (y no culpemos solo a los novatos Andrew Wight – famoso buzo e investigador marino puesto a escribir un libro cinematográfico, o al menos, a dar ideas- y John Gavin). Como los dos (Wight y Gavin – quien también actúa!-) tienen claro de que escribían (toda la parafernalia de condiciones en las que se debe llevar a cabo la expedición), seguramente James Cameron debe haber apostado a que el relato que generarían fuera muy real y técnicamente impecable. O sea, tuvo dos especialistas (Gavin también es buzo y especialista en el tema) y les confió que escribieran un guión muy parecido a lo que sería una situación como esta si fuera cierta. Y no era una mala idea, a priori. Pero esto es cine. Y el cine es entretenimiento. Lo que lograron con Sanctum es que nos sintiéramos en un capítulo del National Geographic sobre el tema. Y encime en un capítulo aburrido, denso, pausado y insípido (no cualquier capítulo!).

Porque eso es Sanctum, una película técnicamente impecable. Gran uso de las 3D, profesionales que dominan el tema escribiendo el guión, las mejores condiciones… Todo estaba dado para hacer un gran film. Claro, salvo que la dirección que le imprimieron al guión terminó dando por tierra con eso. Sanctum termina siendo un producto profundamente soporífero como hace tiempo no veo.

A ver, la historia es la de un team especializado en exploración de cuevas que llega a una enorme, donde están realizando una investigación. Allí un grupo de investigadores liderados por un veterano buzo, Frank (Richard Roxburgh), están emocionados ante la idea de ser los primeros en explorar tan inhóspita e inaccesible zona. Ellos están junto a su equipo en las profundidades de un pasaje desconocido que Frank quiere visitar. Finalmente llegará allí, a ese enorme «santuario», en las profundidades de una especie de volcán. Carl (Ioan Gruffudd) es quien financia la tarea, y a poco de iniciada la cinta llegará al lugar junto a su novia, Victoria (Alice Parkinson) y el hijo de Frank, Josh (Rhys Wakefield) para participar del trabajo. Como el lugar donde están es bastante aislado hay varios puestos intermedios para llegar hasta las profundidades del volcán. Una tormenta tropical entonces entra en acción y corta las comunicaciones con el equipo de vanguardia, dejando aislados y a su propia suerte, a seis hombres dentro de la cueva. Cuando un desprendimiento de rocas sella la entrada, no les quedará otra alternativa que internarse más en ese territorio inexplorado, sumergido en gran parte, para buscar una salida antes de que el agua avance y su fin sea la muerte. De ahí en más, sólo quedará ponerse el traje de buzo y sumergirse en la trama evitando quedar dormido.

Los peligros que enfrentan son previsibles, la composición actoral es pobre y el ritmo de narración es lento. Miré el reloj ya a los 40 minutos, lo cual en un film de estas características es algo grave (los primeros 20 preparan la acción, y hacia los 30 empieza a desplegarse la acción). No hay mucho más para agregar, creo que sin la característica 3D, Sanctum no debería haberse estrenado.

Mientras esperamos Titanic y The Abyss en 3D, (Sí, es un rumor MUY fuerte), Cameron produce para recuperar la inversión en todos los recursos técnicos en los que invirtió tantas horas. De esa factoría, nació «Sanctum 3D», lo cual nos deja preocupado ante la perspectiva de que puedan seguir produciendose más cintas similares en esta dirección. Luz de alarma para el genio de la industria. No ir, bajo ningún concepto.

 

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