«The three musketeers»: La liga de mosqueteros extraordinarios

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A ver. Seamos sensatos. No vamos a esperar que si los productores convocan a Paul W.S.Anderson a recrear el clásico de Alexander Dumas, vamos a ver algo alejado a filosofía a la hora de hacer cine. El director de la famosa saga (inspirada en los videojuegos de Capcom) “Resident Evil”, no iba a plantear un film muy ajeno a lo que mejor lo distingue en la industria: cine de acción y aventuras, muy bien coreografiado, tecnológico y dinámico, en el que el guión siempre parece subordinado a la imagen. Ahora, desde ese marco, me parece honesta su apuesta, pruristas del género entonces, de movida les decimos: abstenerse. Si quieren ver una adaptación seria de esta obra, vayan a buscar en los videoclubes. Aquí, Anderson traerá una propuesta ligera, de ritmo trepidante, dirigida al público joven. Lejos de formas que lo emparenten con las mejores versiones históricas de este título, él prefiere tomar como libre referencia a los personajes y crear un poderoso mundo de fantasía para contar una historia que se apoya en el despliegue visual, a la hora de mostrar su mejor rostro.

 

 

Yo creo que haciendo esta salvedad, “The three musketeers” es un producto interesante. Básicamente es entretenido. Eso, no se le puede negar. El universo recreado por el guión del hábil Andrew Davis (de la saga “Bridget Jones”) y Alex Litvak (con menos experiencia, pero condiciones) nos transporta a aquellos lejanos días en que las relaciones entre Francia e Inglaterra, no eran de las mejores. Más bien, todo lo contrario.

Ya deben conocer la historia (hay que decir que la trama respeta la intriga política de la obra original), un grupo de tres mosqueteros al servicio del rey, alejados de su trabajo por cuestiones políticas. La llegada de un joven llamado D’Artagnan (en este caso, Logan Lerman, ideal para este tipo de roles), hijo de un campesino otrora guerrero que quiere encontrar su destino en París, los conovoca a una serie de situaciones que profundizan su enfrentamiento con el Cardenal Richelieu (Christopher Waltz, villano por naturaleza), consejero real, por un lado y también con el británico Buckingham (Orlando Bloom), quien representa las aspiraciones piratas para anexar territorio galo a sus dominios. Además, habrá una mujer, Milady de Winter (Milla Jovovich) quien tejerá una intriga política que podría desatar una guerra si no es detenida a tiempo.

Los tres mosqueteros, Athos (Matthew Macfyden), Porthos (Ray Stevenson) y Aramis (Luke Evans), son un grupo de elite de nuestros días. Dominan el manejo de armas y tienen la fortaleza de ser un equipo aceitado para difíciles misiones. Cuando integran a D’Artagnan a sus filas, todo se hace más fácil. Y para el espectador, más divertido.

No estoy muy convencido que importe mucho la dirección del relato (quiero ser sincero, ya sabemos que tipo de película vinimos a ver), sino como se desarrollan las escenas de acción y cómo se recrea este novedoso escenario donde ellos juegan su historia.

Ese es uno de los temas controversiales de esta versión. “Los tres mosqueteros” presentan maquinarias de avanzada y diseños futuristas que no se condicen con la época en que se desarrolla la trama. Eso, a alguna gente puede molestarle. Si quieren tener una imagen mental de cómo lo abordan, piensen en “La liga de hombres extraordinarios”, y se darán cuenta de lo que quiero decir. Hay mucha tecnología desplegada que hace que parezca que el film se desnaturaliza todo el tiempo.

Pero no. Es una adaptación. Y la hace Paul W.S.Anderson. Nunca se olviden de eso. No es que está fuera de registro, es intencional y en esta construcción prima la intención de entretener y enriquecer la historia con elementos fantásticos. No está mal. Si bien a veces parece desprolijo, el tono del film lo permite.

Abundan las coreografías tipo Matrix (aunque no tan exageradas, hay mucho florete), hay un incesante bombardeo de combates de todo tipo (naval-aéreo incluso!), alguna misión submarina (!),…hace falta decir algo más???

Es intensa, no tiene profundidad, cero quimica el cast pero… insisto, divierte. Y acerca a las nuevas generaciones a un mundo (el de la obra de Dumas) al que seguramente si no estuviera presentado en este formato, jamás accederían. Para mí aprueba, nada del otro mundo (incluso el 3D hasta me parece innecesario), pero si sólo quieren entretenerse un rato, es una alternativa válida, atendiendo a las observaciones antes mencionadas.

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