“Respira: transgénesis”: Eso que envenena

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La nueva película de Gabriel Grieco, Respira: Transgénesis, sorprende por su cruce de géneros y estilos; y un sólido elenco que eleva a una historia ¿simple? y concreta, con más profundidad de la aparente.

¿Es el cine de género solo un envase de entretenimiento? Sobran los ejemplos para negar esa afirmación. Detrás de una estructura que respeta todos los elementos típicos de un género, y se propone el disfrute de contar una historia; puede haber algo más. Un buen realizador sabrá expresar sus inquietudes sociales sin necesidad de ser declamatorio ni recurrir a los postulados semi documentales.

En esta primavera que está(¿ba?) viviendo el cine de género argentino, de la mano de un puñado de talentosos creadores independientes; pareciera que hay una idea que logró instalarse correctamente.

Así como en EE.UU. suelen utilizar a los lejanos pueblos del sur del país como representación iconográfica del terror más ligado al conservadurismo y el  olvido del progreso. En Argentina, los pueblos del interior del país, especialmente lo relacionado a la Buenos Aires más alejada del Conurbano, o la extensa llanura pampeana, se instalaron de algún modo como escenarios que esconden secretos mortales y manejan sus propios códigos.

Apartados de la banal estigmatización que esto podría dar a entender, películas recientes como Infierno grande, Los olvidados, La sabiduría, o Naturaleza muerta; recurrieron a estos tópicos hablando de pueblos olvidados por la historia, tierras de nadie, sin leyes, con pobladores que expresan el peor de los conservadurismos morales, o la peor cara de las diferencias de clase. Repetimos, no se trata de estigmatizar ni la zona, ni a sus “humildes” pobladores; por el contrario, toda la carga del mal suele estar sobre “los patrones de estancia”, o las instituciones que manejan su propio modo de hacer las cosas sobre los sometidos.

Respira: Transgénesis es un clarísimo ejemplo de esto. Una propuesta que no se anda con demasiados rodeos, y ubica el epicentro de su conflicto en uno de estos pueblos en donde los desprotegidos corren con desventaja… o deberán valerse por sí mismo.

Gabriel Grieco tiene la capacidad para clarificar sus mensajes detrás de historias que pueden representar al terror, al western, o al thriller puro. Naturaleza muerta fue presentada como el primer slasher vegano, y vaya si lo era; un asesino que castigaba a todo aquel que consumía y se regodeaba con alimentos de origen animal. Hipersomnia tenía algo de giallo, un juego de cajas chinas, y un desafío sobrenatural respecto a las psiquis conectadas sensorialmente, pero (no muy) en el fondo, se trataba de una alegoría en contra de la trata de blanca.

Su tercer film, Respira: Transgénesis, que fue prestrenado en la última edición del Buenos Aires Rojo Sangre, y finalmente se estrena comercialmente; repite un esquema similar; elevando aún más esta estrategia. Por un lado su argumento no esconde ni disimula un claro alegato crítico del uso de agrotóxicos y el machismo imperante en la sociedad más retrasada culturalmente. Por el otro, maneja una interesante ambigüedad respecto a plantear el problema y saber si la aplicada es la solución correcta. Algo similar a lo que sucedía con Naturaleza muerta, con la que comparte varios puntos en común.

Leonardo (Lautaro Delgado Tymruk) es un piloto comercial que fue despedido de la empresa luego de mantener un conflicto en el que defendió un reclamo a la misma. Actualmente se encuentra en un bloqueo del cual no parece poder ¿ni querer? salir, perdió su rumbo. Leticia (Sofía Castiglione) es su esposa, y debe ser quien toma las riendas de la familia para sacarla adelante.

La relación entre ambos se encuentra en un punto enardecido, con reclamos constantes. El carácter de Leticia puede parecer irritante, para nada amable, pero también debe actuar así para poder imponerse y hacer que su marido reaccione. Será ella quien mediante un contacto le consiga un trabajo a Leonardo como piloto de un avión fumigador; algo que él acepta a regañadientes.

Junto a su hijo Manuel (Joaquín Rapalini, grata revelación), se dirigen a El remanso, un pueblo olvidado del interior bonaerense en el que deberán pasar la temporada de trabajo. Pero el recibimiento será de todo menos agradable.

La tensión se palpa en el aire del lugar. Los dueños de las plantaciones, inteligentemente, brillan por su ausencia, y lo que brota es el enfrentamiento entre los mismos pobladores pertenecientes a una clase social baja o trabajadora: La diferencia está entre quienes se rebelan, y quienes entraron al juego de la explotación.

Emilio (Daniel Valenzuela) es el encargado de esas tierras y el que debe recibir y dar las instrucciones a Leonardo. Un hombre desagradable, machista patriarcal, vulgar, vendido a los intereses ajenos. Junto a otro colaborador, Carlos (Walter Jakob) ,son las caras visibles de un entramado de contaminación sin miramientos que también incluye la complicidad corrupta de la policía de la zona.

En la vereda de en frente, se encuentran los pobladores que quieren frenar esta actividad y desnudar un secreto relacionado y aún peor.

Leonardo y su familia se verán en el medio de un conflicto que los involucra; y en la primera noche que pasen en esa casa alejada en medio del campo, todo se irá a desmadre, La aparición de personas enfundadas en trajes fumigadores que acechan a Emilio y Carlos, y luego a Leticia y Manuel. Leonardo que intenta llegar al hogar en medio de una lluvia torrencial y enfrentándose al horror oculto en el pueblo.

A diferencia de Naturaleza Muerta, Respira: Transgénesis se aleja del terror directo. Dentro de su mecánica coexisten el thriller, el western, el cine de redadas, algo de comedia negra, y sí, pinceladas de terror. Grieco es un experto en crear climas, y lo vuelve a confirmar en esta mixtura genérica que siempre mantiene la tensión como cohesión.

Desde el principio sabemos que algo huele mal, y que, como una olla a presión, la ebullición irá creciendo hasta explotar. Hay aires del cine de John Carpenter, John Boorman, Tobe Hooper, y también algo de la aventura del sello Amblin. Pero también podemos hablar ya de un estilo propio del director.

Pese a tener una duración corta, Grieco se las ingenia para trazar personajes bien delineados, y dejar en claro los conflictos. Sobre los ejes en los que se mueve, la contaminación agropecuaria y el machismo, se atreve a una ambigüedad que interpela al espectador.

Tener a Laura Delgado Tymruk y Sofía Castiglione como cabeza de cualquier elenco ya suma varios puntos. Ambos han demostrado ser los mejores de su generación, y acá se potencian en una química que a veces es anti química, pero también se siente real como vínculo marital resquebrajado y persistente.

Daniel Valenzuela es una contrafigura ideal. Su composición desagradable es extrema a la par de creíble. Otro gran trabajo suyo.

El resto del elenco en el que encontramos a Leticia Bredice, Nicolás Pauls, Gerardo Romano, Paula Brasca, y Chucho Fernández; demuestra también solidez, y una mano correcta del director para guiarlos.

Respira: Trangénesis es un film independiente, sin necesidad de un despliegue enorme, pero con un gran talento delante y detrás de cámara para otorgarle dinamismo y ritmo permanente a una historia que tiene mucho para decir. Es una propuesta que hay que celebrar.

Rating: 4.3/5. De 4 voto.
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