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«Working Girl» (Secretaria Ejecutiva): De cuando las mujeres tomaron Manhatthan

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Hace poco estaba en una clase de Pitching (discurso de venta) y se mencionó a esta película como un hito porque hay una clásica escena en la que ella tiene el tiempo de un viaje en ascensor para vender su idea y lograr su ascenso.

Si el espíritu de esta sección es la de destacar películas que son parte de nuestro imaginario fílmico colectivo, eso solo ya contaría como una razón, pero la verdad es que sigue resistiendo el paso del tiempo y todos la compramos como si fuera la primera vez que la vemos.

La película se centra en la historia de Tess, una chica que no tuvo las mejores oportunidades, pero que está dispuesta a hacer lo mejor que pueda con ellas, lo que implica no resignarse a estar en el fondo de la cadena alimenticia.

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Su agenda está plagada de cursos, de especializaciones, muchas veces hasta le resulta complejo poder hablar con sus afectos más cercanos y es que esta chica no permite que nadie se sienta a su altura o que la termine de comprender.

Cuando un cambio en el trabajo permite que ella trabaje para una mujer de casi su misma edad, se ilusiona con que sea su oportunidad pero aprenderá que si todo vale en la guerra y en el amor, el trabajo se parece un poco a la guerra. Una presentación ochentosa de Nueva York, del ambiente de negocios, de cómo se crean saltos los que tienen ganas de saltar y, claro, el precio que hay que pagar por ello.

Tess pasará de creer que puede tener todo a perderlo todo, de tener una base de su vida estructurada a sentirse sapo de otro pozo. Nada de esto le resultará fácil y el galán que ayuda a revolver todo esto tampoco. Cuando veo esta película entiendo que Harrison Ford haya sido el amor imposible de mi mamá por años y el encanto que todos dicen que Melanie Griffith tiene.

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Si sumamos que el elenco se completa con Sigourney Weaver, Joan Cusack, Alec Baldwin y Kevin Spacey en esos looks de jopos, hombreras y zapatillas extravagantes, ya parece una cita de sábado obligada. Cuando veo esta película no puedo menos que reírme de la moda de los ochentas, pero hago carne con la ambición y el deseo de escalar laboralmente sin arruinarme la manicura.

Cuando estoy cara a cara con este film (y después de bajarme el CD de Grandes Éxitos de Carly Simon) pienso que es, sin dudas, un referente de su género y de su época en la Gran Manzana. Y cada vez que la vuelo a ver me pasa lo mismo que con cualquier clásico: no la juzgo y la disfruto enormemente.

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