“The Call of the wild” (El llamado salvaje): Qué vida de perros

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El primer film (semi) live action dirigido por Chris Sanders, El llamado Salvaje; adapta una de las novelas más clásicas de la literatura estadounidense, y lo hace a puro clasicismo y amor por la aventura; aprovechando a su favor tanto las ventajas de los adelantos digitales, como la presencia en segundo plano de un sólido elenco.

Chris Sanders tiene un lugar de privilegio en el mundo de la animación. Con tan sólo tres películas como director (Lilo & Stitch, Los Croods, y Cómo entrenar a tu dragón) podríamos decir que fue el realizador que hizo avanzar a Disney de su fórmula noventosa cuando esta ya no le funcionaba; e hizo avanzar a Dreamworks cuando el humor pop alla Shrek nos había cansado.

Era hora que dé el salto hacia “las películas con actores”, y podemos decir que lo hizo (a medias) de un modo que hay que celebrarlo; aunque “irónicamente” recurriendo a las fórmula clásicas que no deben abandonarse.

Jack London es probablemente el autor estadounidense más reconocido de la literatura clásica cuando se habla del género aventuras. Sus cuentos y novelas que abrazaban la naturaleza con críticas a la esencia del hombre y su apartamiento del instinto animal son mundialmente famosas, y probablemente The call of the wild sea su novela más conocida y prestigiosa.

Siete veces fue adaptada al cine (siendo la de 1972 con Charlton Heston la más famosa), y otras tanto en formato de serie. Sin embargo, hasta ahora, la mayoría de esas adaptaciones habían hecho más eje en los personajes humanos que en la esencia animal predominante en la letra de London.

Por eso, para esta nueva versión que localmente llamaron El llamado salvaje, lo mejor será recurrir como antecedentes a otras dos, o tres, películas; la versión de Colmillo blanco (otra novela de Jack London) que hizo Disney en 1991, su secuela libre de 1994, y el film animado Balto inspirado en una historia real. En esas, como debe ser, el protagonismo recae sobre la raza canina, aquí también.

Buck, una cruza de San Bernardo y Ovejero, es criado de cachorro como perro doméstico, pero por varias complicaciones de adaptación terminará siendo arrancado y enviado a Canadá en donde será entrenado como perro de trineo que entrega el correo.

Allí, nuevas aventuras harán que se relacione con John Thornton (Harrison Ford), un montañés huraño con el que creará un vínculo especial.

Todo con el trasfondo de la fiebre del oro de la última década del Siglo XIX y el Yukon canadiense como ambiente natural.

Dos mitades bien diferentes, un inicio con más presencia humana y clima de “película de perros”, y otra mitad más aventurera, paisajística, con el predominio de Buck y los lobos disputándose el reinado del Yukon.

Un dato fundamental, y del que se ha comentado mucho, es que Buck, así como los otros animales que aparecen en la película, son una creación en CGI; lo cual generó dudas y criticas antes de su estreno.

El llamado salvaje comenzó su producción en 2017, y estaba lista para ser estrenada a inicios de 2019/fines de 2018 (la venta de Fox a Disney hizo que se posponga, al igual que tantas otras películas). Lo cierto es que fue cuando la polémica por los videos – que resultaron luego ser falsos – de maltrato animal en La razón de estar contigo estaba vigente; por lo cual quisieron evitar un nuevo fuego.

Sin embargo, más allá de los comentarios adversos al CGI previos, El llamado salvaje termina usándolo a su favor. En tomas amplias generales, la similitud realista es palpable, y tanto en los movimientos como en la gestualidad, se aprovecha para hacer de Buck, y los atemorizantes lobos, personajes muy expresivos. Varias de las escenas, que ya están planteadas en la novela (que adapta con bastante fidelidad más allá de algunos tramos obviados en el inicio), no hubiesen podido ser logradas, y menos aceptadas, con animales reales; y en estas criaturas CGI se ven y sienten sensacionales, sin recaer en lo cruento.

La expresividad de Buck se agradece, nos transmite todo con una mirada y su andar; y el ensamble que logra con los actores, en especial Ford, es increíble.

Como dijimos, los humanos esta vez están cláramente en segundo plano. En el elenco podemos encontrar también a Karen Gillian, Omar Sy, o Bradley Withford. Todos cumplen labores aceptables, pero lejísimos de un protagónico.

Harrison Ford sí posee algo más de tiempo en pantalla, igualmente no deja de ser un secundario detrás de Buck. El actor de Indiana Jones hace gala de su porte y rudeza, y se compenetra con Buck como dos seres que se necesitan mutuamente para hacerse compañía en un mundo hostil que ha olvidado la nobleza del ser animal. Probablemente sea una de sus mejores interpretaciones de los últimos años.

El llamado salvaje responde a la aventura clásica, mantiene el vértigo y la solidez de la aventura de antaño, pero con un espíritu visual actual, lo cual hace que pueda ser disfrutada por un público de todas las edades.

Sanders entendió a la perfección lo que hay que hacer, logra un ritmo sostenido, transmite los mensajes, y se refugia en un tono cálido que lo beneficia entre tanta nieve.

Con todos los temores que había antes de su estreno, El llamado salvaje logra ser una gratísima sorpresa.

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