«Un despertar glorioso»: detrás de las noticias (el debate)

Tiempo de lectura: 4 minutos

En general, cuando uno comienza a leer las gacetillas de prensa, y ve quien produce, quien dirige, quién actúa, cuáles fueron sus trabajos anteriores, se da una idea de por dónde el film transitará. No digo que es infalible. No, para nada. Pero da una orientación que a veces, se cumple. La guionista de «The devil wears Prada» (Aline Brosh McKenna) nos trae una película, peligrosamente parecida a la anterior. Recordemos, (en «El diablo viste a la moda»), una chica de pueblo (en ese caso Anne Hathaway), llega a la gran Manzana (NY) y aterriza en la oficina de una importante figura del mundo de las pasarelas. Ahí, pasará las de Caín para adaptarse al medio; su lucha personal por decodificar cómo funciona ese mundo será el punto basal de la historia, más allá de que es una comedia romántica con todas sus letras. Es más, ahora que lo pienso, habría que presentar un nuevo género: «Comedia romántica workaholic»! Protagonista que se transforma en adicta al trabajo, dejano su vida de lado para entregarse a la profesión, un amor que se va acercando y problemas en el lugar donde ella intenta desarrollarse profesionalmente. Esa sería la idea. Volviendo a «The devil…» es TREMENDAMENTE parecida a «Morning glory» (o al revés?), pero con otro medio , dejamos la moda y nos metemos con el periodismo.

Antes de seguir, ustedes se preguntarán…»Son tan iguales?». Y… si y no. La estructura del film es bastante parecida, pero (y aquí está el nudo de la cuestión), «Un despertar glorioso» aborda y reflexiona  con crudeza sobre la televisión matutina como entretenimiento o información y en algún punto, intenta sentar las bases de un debate indirecto sobre qué prefiere el público a esa hora del día. Y no es cualquier debate. En «The devil…», el mundo de la alta costura nos parece lejano, exótico, glamoroso. De última, lo que pasa allí, a nosotros, los mortales, no nos afecta. En «Morning glory», vemos como funciona la producción de un programa matutino y cuáles son las estrategias para levantar el rating, y… debo decir que se parece peligrosamente a la televisión que tenemos en nuestro país (glup!)… O sea, si nos afecta. Entonces, lo que comienza entre sonrisas y guiños, llega un momento en que se pone serio: al menos, los que tenemos cierta mirada crítica, no podemos acompañar lo que se dice, porque nos afecta. Ya verán porqué cuando se adentren en el film. 

En pocas palabras, se juegan en la cinta dos posiciones encontradas sobre la labor periodistica en televisión; por un lado, están los que promueven el entreteniminto furioso y delirante, con algún toque de actualidad frívola, y por el otro, los que buscan informar con solemnidad. Debate muy interesante y jugoso que está tapado por la estructura de comedia romántica workaholic que tenemos sosteniendo la acción…

Becky Fuller (Rachel McAdams) acaba de ser despedida de su trabajo en una productora televisiva. Ella estaba encargada de conseguir material para un programa matutino de primer hora, por lo que su vida estaba afectada por este hecho. Becky está abocada a su profesión (podríamos decir que es una enferma del trabajo). Tiene su Blackberry encendido todo el tiempo y no puede desconectarse de su actividad: está alerta todo el tiempo. A poco de quedarse desocupada, consigue una entrevista con un pope de un canal rival para ocupar la posición de productora en otra cadena de televisión. Jerry Barnes (Jeff Golblum) será el encargado de hacerlo un ofrecimiento irresistible: oficiar de productora en «Daybreak», su programa matutino caído en desgracia. Allí llegará Becky a tratar de remontar un envío que está en franco descenso. Su conductora es Colleen Peck (Diane Keaton), y en cuanto la nueva líder del grupo entiende el juego, despedirá al co conductor de la misma, y traerá a un periodista de renombre para «Daybreak», nada menos que a Mike Pommeroy (Harrison Ford).

Pommeroy es un hueso duro de roer. Tiene prestigio, muchos premios ganados y hace periodismo serio… No quiere dejar su sello personal caer en un ciclo de incierto resultado. Aquí se expresa la controversia: periodismo en serio= bajo rating; periodismo de entretenimiento y del ridículo= rating en alza, dolorosa comparación que a quienes estamos en el medio nos parece, simplista, pero… real. Es así.

En el medio de todo, Becky se enamorará (pero eso no es muy importante, les advierto) y tratará de sacar su relación y el programa adelante. Como saldrá todo, tendrán que averiguarlo en los 107 minutos de proyeccción. Que son disfrutables, entretenidos y amables. Rachel McAdams se luce en su papel y se roba la película, los baldes de pochoclo y los vasos largos de gasesosa: sabe a que juega y lo hace a la perfección. No podemos despegar los ojos de la pantalla, magnetismo puro que le dicen. Harrison Ford está mortal en su rol y es muy agradable saber que el tipo está intacto: cada aparición suya es un festival, sólido por donde se lo mire… y haciendo comedia con seriedad!!! Sólo podría haberlo reemplazado con éxito, Santo Biasatti. Nadie más. El sudafricano Roger Michell hace un trabajo sólido en la dirección. Tuvo buen cast y consiguió buenos resultados.

En definitiva, si eligen «Un despertar glorioso» como comedia romántica pura, quizás se queden cortos… Porque el romance (que hay) está muy subordinado al debate. Pero la cinta, es divertida, no hilarante, pero aceptable. Y trae un buen regreso de Harrison Ford, lo cual ya de por sí solo paga el precio de la entrada. Para pasar un rato agradable, da. Sin dudas.

 

Aún no hay votos.
Please wait...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Follow by Email