#36MDQFilmFest: un poco de amor francés

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Lo nuevo y esperado de tres directoras francesas se presentaron en esta edición del Festival de Cine de Mar del Plata que implicó el regreso a las salas.

Dentro de la Competencia Internacional se encuentra lo nuevo de la reconocida Celine Sciamma. La película que le siguió a esa obra hermosa que es Retrato de una mujer en llamas es una propuesta más chiquita en forma pero igual de emocionante y sólida. En Petite Maman se cuenta la historia de una niña a quien, tras morir su abuela, su madre la deja sola con su padre por un tiempo indeterminado, simplemente porque necesitaba irse. Mientras vacían la casa de la difunta, la nena se encontrará con recuerdos más contundentes de lo que esperaba de su madre. Apostando por el minimalismo, pocos actores, pocas locaciones, breve duración, Sciamma consigue plasmar una historia pequeña y tornarla mágica y conmovedora. Ayuda y mucho la interpretación de las dos niñas que se conocen entre juegos y se mueven con toda la naturalidad que la película desprende. Más allá de ser una película de historia simple y pequeña, Sciamma empieza a moverse por un terreno que es nuevo en su filmografía y tiene que ver con una especie de realismo mágico. Tierna y de esas que una siente que le hacen bien al alma, una película sobre el encuentro entre generaciones de mujeres. La buena noticia es que en diciembre llega a salas comerciales.

En la sección Panorama: Autoras y Autores se pudo ver lo último de Mia Hansen-Løve. En este caso, con su primer largometraje en inglés. La Isla de Bergman sucede en Suecia en la isla donde vivió y trabajó el icónico Ingmar Bergman. La protagonista es Vicky Krieps, una mujer directora y guionista casada con un hombre, Tim Roth, de mismo oficio pero por lo visto con una carrera solidificada ya que en parte el viaje tiene que ver con charlas y proyecciones que él presenta. Mientras tanto, con el espíritu de Bergman y sus películas en todas partes, desde la parafernalia turística que se arma alrededor de su figura hasta el hecho de que se hospeden y duerman en la misma cama de la película que aparentemente ocasionó millones de divorcios (Escenas de un matrimonio, por supuesto), ella intenta encontrar su propia película y, cuando ésta aparece, su propio final. Encontrar y encontrarse a través de su escritura es algo que no le resulta sencillo porque no se conecta con ella con tanta facilidad como lo hace su marido, y mucho menos en ese escenario que la agobia por todo lo que encarna. Lo nuevo de Hansen-Løve nos trae una vez más su mirada sensible y precisa para narrar, acá jugando mucho con el mundo del cine y, sobre todo, con lo que significa el legado de un director como lo fue Bergman. Le añade una perspectiva actual y feminista de una manera natural e inteligente, sin bajadas de líneas, con más preguntas que respuestas. ¿Qué pasa cuando un artista que hace cosas que nos gusta se revela como una persona horrible? ¿Por qué necesitamos ver películas hermosas si éstas nos afectan y nos hacen mal? Esas preguntas se hace la protagonista que una vez que encuentra su película necesita narrarla y allí aparece la historia dentro de la historia, una película que incluso parecería una especie de continuación de Un amour de jeunesse, esta vez protagonizada por Mia Wasikowska como un álter ego un poco más joven de la protagonista directora. Ambas son películas con su sello personal y la sensibilidad propia de una realizadora que encontró su voz y se aferró a ella aun temiendo, como su protagonista, sentir que se repite. A la larga, las obsesiones son siempre las mismas, el tema está en encontrar diferentes maneras de abordarlas y la filmografía de Hansen-Løve apuesta a hacerlo desde la sutileza.

Por último, dentro de la Hora Cero se encuentra la esperada segunda película de Julia Ducornau tras Raw: Titane. Con esta última se convirtió en la segunda directora en la historia en ganar la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Y lo hizo con una película arrasadora, incómoda, bestial pero que más allá de las escenas fuertes y de la premisa a simple vista absurda -una mujer que se queda embarazada de un auto tras tener sexo con él- trata sobre temas tan universales como lo es la falta de cariño y el amor que una necesita para sobrevivir y éste puede aparecer de maneras inesperadas. Sin contar mucho de la trama llena de sorpresas, la protagonista es una mujer rota, hija de un padre con quien mantiene una relación conflictiva y que se dedica a dar bailes eróticos. Pero esa personalidad o esa imposibilidad de relacionarse afectivamente que siempre la hace explotar es aún más avasallante de lo que uno podría suponer a simple vista y pronto se verá en problemas graves; la forma que encuentra, al menos momentánea porque en su cuerpo hay una bomba a punto de estallar, es convertirse en alguien más. Así, Titane empieza muy arriba, con sexo y violencia y, si bien se mantiene siempre en un nivel interesante, en algún momento se deschava como esa historia de personajes solos que quizás sólo quieren alguien a quien cuidar y que eso sea recíproco. Ducornau se revela como una realizadora valiente y que no teme ir hasta al fondo para contar historias universales, así como ya en Raw más allá del tema del canibalismo estaba el crecimiento. Es cierto que a veces parece haber un poco de regodeo y morbo al llevar ciertas escenas hasta fuera de los límites de lo soportable, por lo que no es apta para impresionables. Sin dudas, una experiencia por la que uno no pasa sin salir indemne.

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