inmo_1_ew

BAFICI 18 (VII): Las Ganadoras

Tiempo de lectura: 5 minutos

inmo_1_ew

Ya se nos fue otra edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine independiente. El sábado último, antes de la finalización de esta decimoctava edición al día siguiente, se anunciaron los ganadores en las diferentes secciones en competencia. Como ya hicimos un balance de los pro y contra de esta edición, y habiendo sumado las reseñas de dieciocho títulos de los presentados en la muestra; como finalización me queda hablar algo de las ganadoras que no llegué a reseñar oportunamente.

Para las reseñas de la ganadora a Mejor película en la Competencia Oficial Argentina (Primero Enero) y Mejor largometraje en Vanguardia y Género (Bone Tomahawk), los invito a leer, anteriores artículos del sitio, BAFICI 18 (III): Competencia Argentina y BAFICI 18 (II): El Género se hace presente, respectivamente.

inmo_2_ew

• Inmortal: Ganadora Mejor Película en Competencia Oficial Latinoamericana.

El colombino director, Homer Etminani entrega esta suerte de ensayo que pierde el registro diferenciador del documental con la ficción. Etminani habla de la muerte, y de la tragedia. Habla de los cuerpos símbolo del tendal que deja el conflicto armado en el país y que la marea arrastra hacia la costa. Quizás la ficción le permite un cierto marco para enfocar la realidad, la cual termina por asentarse en los últimos minutos.

Etminani desecha el diálogo pero no es cine mudo, se pierde en el sonido natural, en el ambiente que habla por sí solo. Hay un hombre, Cosme, que opera como un “sacerdote” aborigen, que toma aquellos cuerpos costeros y los adorna en forma de ritual; y una mujer que busca a su pareja y probablemente solo hayan encontrado partes de su cuerpo. Hay más pinceladas de historia, aquí y allá, estas son las principales, con una ilación mínima, que no l necesita.

Inmortales es poesía en imágenes, expresa más que un guión o una historia, Pero hay que aclarar, que no estamos hablando de un trabajo para un público amplio. Su director se juega por lo experimental, y quizás encuentre en festivales como este su lugar de privilegio. Un juego al no ritmo, al espacio profundo que no extraña se haya alzado con un premio de ceremonia.

standby_1_ew

• Stand By for Tape Back-Up: Gran Premio en Competencia Vanguardia y Género.

El inglés Ross Sutherland nos introduce en un viaje experimental por su infancia. Con una libre sincronía, Sutherland relata lo que para él significó la perdida material de sus recuerdos a través de sucesivas mudanzas. Lo único que quedó es un viejo VHS, con fragmentos varios de todo un poco, de la cultura pop que remonta a los ’60, los ’70, y principalmente los ’80. Las imágenes van y vienen, se repiten, se muestran de otro modo, como si fuesen una masa a moldear. El relato, que se corta con otros sonidos y música intermitentemente, nos introduce en el marco.

El director nos habla de su vida, de la relación con su abuelo, quien parece ser quien lo introdujo en estas pasiones; y de repaso, hace una visita por parte de la cultura moderna; pero de un modo ¿único? Las imágenes son hipnóticas, hay algo de eso que se considera “lisérgico”, y también mucho que nos hace recordar a aquellos separadores publicitarios que se utilizaban en el primitivo MTV. A este ¿documental? Se lo ama, se lo odia, o nos parece intrascendente… o un poco de las tres cosas. El trabajo de montaje parece libre, pero es armónico, hay un ritmo o cadencia de imagen y sonido.

Por momentos, muchos, se deja al espectador afuera y se concentra en algo demasiado personal, casi como un video personal(isimo). En otros tramos, la escasa duración que apenas traspasa el largometraje (se exhibió en el festival junto a dos cortos igual de experimentales, Solitary Acts y Something Between Us) se hace fatigosa, perturbadora en un sentido físico (puede provocar algún dolor de cabeza), o realmente molesta. En una sección como vanguardia y Género, el Mejor largometraje lo ganó el Género Puro con Bone Tomahawk, y el Gran Premio, sin dudas fue para la Vanguardia.

santis_1_ew

• La larga noche de Francisco Sanctis: Ganadora Mejor Película en Competencia Oficial Internacional.

Lo primero que quiero decir antes de hablar de la película en sí, es que es un lujo enorme que una película argentina, ópera prima ficcional, no solo se alce con el mayor premio en una competencia internacional, sino que haya arrasado con otros galardones como Mejor Actor para Diego Velázquez, y los no oficiales pero importantísimos SIGNIS, FEISAL (Federación de Escuelas de imagen y Sonido de América Latina). La película de Andrea Testa y Francisco Márquez, que en la noche del estreno tuvo alguna controversia formidable y que formará parte de la muestra del 69 Festival De Cannes, se mete de lleno en un tópico muy revisado por nuestra cinematografía, los duros años de la última dictadura cívico militar; y vuelve a demostrar que no está acabado, que aún hay mucho que revisar, y que siempre se podrá encontrar una nueva perspectiva desde donde analizarlo.

Basada en la novela homónima de Humberto Constantini, nos habla del personaje del título, este Francis Sanctis, a fines de la década del ’70, casado y con dos hijos, frustrado y a la espera de un ascenso. El hombre es el ejemplo vivo del “no te metas”, vive ajeno a lo que sucede en la coyuntura del país. Una noche, recibe la llamada de una amiga que desea verlo urgentemente; le pasa unos datos precisos y le encarga una misión, él es el único capaz de salvar a la pareja que en esa noche será “secuestrada” por la Fuerzas.

Testa y Márquez (que el año pasado estrenó una joyita de documental como después de Sarmiento), hablan sin hablar. El punto de vista es el de Sanctis, quien no se decide entre cumplir su misión o no, entre abrir los ojos o no; y así, todo está fuera de cuadro, es más implícito que explícito. Hay algo que indudablemente nos hará recordar a La Historia Oficial, en ese cambio paulatino de perspectiva; pero los directores eligen un tono más ligado al cine de género, con fuertes dosis de suspenso y algo de experimentación.

El juego de cámaras, la fotografía, la paleta de colores, la ambientación que no solo se reduce al vestuario y escenario sino que barca también el sonido, y la interpretación excepcional de Velazquez que no deja de sorprender en todo lo que hace; completan el cuadro para lo que fue sino la mejor, una de las mejores propuestas de este BAFICI que acaba de cerrar sus puertas. Los galardones, son una confirmación más, y la satisfacción de que arribará a un buen estreno comercial en salas.

No votes yet.
Please wait...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Follow by Email
Facebook
Twitter