#BAFICI #7: destacadas en Panorama (con sello local)

Tiempo de lectura: 4 minutos

Seguimos adelante con BAFICI y en esta oportunidad vamos a analizar la llegada al fest de tres trabajos muy esperados por el púbico especializado: “Cínicos” de Raúl Perrone, legendario ícono del underground cinéfilo local, “La vida sin brillos” de Nicolás Teté y “Corralón”, de Eduardo Pinto. Tres ejemplos de lo que puede el cine argentino puesto en valor. La sección es “Panorama”.

Arrancamos con lo nuevo de Perrone. Sabían que sólo filma los viernes? En esta oportunidad, y continuando con el blanco y negro de sus trabajos anteriores, elige ese encuadre para contarnos una historia de marginados, viviendo en una sociedad cerrada y pestilente. Un recorte de un subhumado chocante, hostil y poco amistoso para el público. Allí, Perrone se siente a sus anchas.

Empuja la trama con textos de grandes autores y apoya su mensaje en un lenguaje corporal escénico y frontal, donde la suciedad y el dolor se dan la cara contra el lente. Los protagonistas se lastiman, se amontonan y viven su drama en un universo que se percibe desagradable y oscuro. Lograda desde la idea, pero extensa para cualquier espectador que no sea fan del cineasta, Perrone sigue haciendo un cine distinto. Es arte puro. Te puede gustar o podés escapar de él. Lo que si no hace es pasar desapercibido.

“Cínicos” es una apuesta feroz a todo a nada para mostrar lo que pocos ven en la pobreza material y espiritual. Un film agresivo  que te incomoda al verlo. Logrado y áspero, otro opus ciento por ciento Perrone. Con todo lo bueno que se le reconoce y con todas las reservas que algunos críticos tienen con su trabajo.

Seguimos con “La vida sin brillos” de Nicolás Teté y Guillermo Félix, este es un documental imperdible sobre mujeres que marcaron a fuego la vida de los televidentes de los 80 y principios de los 90. Iconos de la bella argentina, estas actrices, modelos, cantantes, vedettes y comediantes (una primera línea tremenda, desde Noemí Alan hasta Pata Villanueva, pasando por Beatriz Salomón, Sandra Smith y Silvia Peyrou, por ejemplo), se anima a subirse al escenario otra vez, y poner en juego su talento al servicio de una obra de teatro que las homenajea: “Extinguidas”.

SI bien no hay nada demasiado novedoso en el encuadre formal de trabajo de los cineastas, lo cierto es que el material que traen es muy rico. Todos (me incluyo, y paso los 40 años, creí mirando a estas mujeres, figuras populares que convocaban desde las revistas, la tele y el teatro a miles de espectadores de todas las edades) sentimos curiosidad por saber que fue de ellas hoy, ahora que no tienen exposición mediática..

Eran otros tiempo aquelloss, y hay mucha curiosidad por abordar esa actualidad. En esta época de fugacidad y redes sociales, estas soberbias mujeres le muestran a la cámara cómo se organizaron para sobrevivir a su propia fama. Ya no son tapas de revistas, todo esoi cesó hace tiempo pero ellas se reconvirtieron y cambiaron sus perfiles laborales para seguir desarrollado sus pasiones.

El film recorre las vidas de todas, por un ratito, y es un placer saber qué fue de ellas. Hay anécdotas personales fuertes (Alan y Albinoni) y otras más filosóficas (Peyrou y Adriana Aguirre), pero en todos los casos, hay buen ojo en Teté y Félix para detectar lo jugoso de cada personaje y ponerle carnadura a esas diosas de los 80.

Se logra a lo largo de “La vida sin brillos”, una visión interesante sobre el paso del tiempo en mujeres que han marcado una época.  Es claro cómo aflora el valor de la resilencia y la energía de estas mujeres que gozaron el favor del público, en otra etapa de su vida. Sin dudas, un documental para recomendar.

Y cerramos este tramo con “Corralón”. También como Perrone, Eduardo Pinto elige rodar en blanco y negro una de las películas más crudas del cine nacional de los últimos tiempos. Esta es la historia de un hombre al límite de sus posibilidades. De un laburante del Conurbano bonaerense, jugado en su propia circunstancia y puesto a enfrentar una coyuntura adversa, potenciada por un incidente que precipitará una reacción sorprendente.

Pinto hace gala de un gran poder de síntesis para expresar en pocos trazos, el poder de la violencia contenida. Expresa con gran calidad, la potencia de lo contenido a punto de estallar y cuando eso toma forma, sabe conducir con gran capacidad a sus personajes en descenso a ese cruel avero.

Juan (Luciano Cáceres) e Ismael (Pablo Pinto) reparten en Moreno productos de un corralón. Un dia en particular llegan a la casa de una familia con cierto poder adquisitivo y descargan su material sobre el jardín de la familia. Hay un incidente con los dueños de la casa (Joaquín Berthold y Brenda Gandini) y de ahí en más, alguna alarma interna sonará en Juan, que lo llevará por un camino que dejará sin aliento al espectador.

Destacados secundarios (Carlos Portaluppi y Nai Awada, fantásticos), se complementan con Cáceres y Pintos para mostrar sus mejores armas. “Corralón” habla de la opresión, de la frágil línea que separa la locura de la sanidad y el dolor de no ser parte de los beneficios que la sociedad les tiene reservados a los que mejor ganan en este lugar.

No hay paz social sin igualdad y desde lo lejano del relato, sabemos que algo de eso hay aquí en juego. De lo mejor del festival, y con pronto estreno, no la dejen pasar.

 

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