BAFICI apertura: «El último Elvis»

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El miércoles por la noche, abrió oficialmente el prestigioso BAFICI, Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires con la ópera prima de Armando Bó, «El último Elvis». En la fiesta de presentación, se dio cita una gran cantidad de invitados especiales del ámbito de la industria y el arte, repitiendo el lugar de encuentro ya tradicional para este momento: el coqueto y pequeño Teatro 25 de Mayo de Villa Urquiza.

Los programadores del BAFICI eligieron muy bien la película para el puntapié inicial. Si bien en otras oportunidades, la apertura tenía un sentido más «político» (aunque eso no fue así el año pasado), lo cierto es que «El último Elvis» es un film que transmite fielmente el espíritu del cine independiente y de autor.

Recordemos que la cinta compitió en «Sundance» hace poco y viene generando mucha atención por parte de la prensa especializada, dado que combina, en cierta manera, una manera de narrar simple y austera, pero con gran calidad técnica y sobrias actuaciones. El film de Bo habla de la libertad, el precio de las elecciones, la paternidad y el arte, de una manera que impacta y desestructura al espectador.  Quizás no haya mucho diálogo en el transcurso de la historia, pero seguro que es el justo y necesario para complementar un poderoso lenguaje visual que pinta claramente un derrotero lleno de matices, que alternan belleza y oscuridad en partes iguales.

La historia nos presenta a un imitador del «rey», Carlos Gutiérrez (John Mc Inerny), quien se gana la vida haciendo shows pequeños caracterizado como Elvis. Está separado de su esposa, Alejandra (Griselda Siciliani) y tiene una hija, Lisa Marie (!!!) a la que conoce poco y nada. Su alienación es poderosa y a pesar de que entendemos las razones que alimentan su pasión, lo cierto es que su adaptación a la realidad cotidiana no es la mejor, sin dudas. Un evento fortuito lo pondrá de cara a abordar su paternidad (real, no la ficticia que se juega en su mente) a la vez que intenta elaborar un nuevo camino para su historia.

«El último Elvis» está atravesada por la música (que tiene un rol fundamental en la construcción de escenas, cada canción habla por el protagonista) y de más está decir que Mc Inerny es un intérprete sólido y convincente a la hora de imitar al genio de Memphis. Siciliani y Margarita López (ex mujer e hija en la ficción) están correctas, cálidas y vulnerables y rodean con solvencia al intérprete principal…

Bo utiliza un interesante lenguaje visual (su experiencia en comerciales lo apuntala) y nunca le faltan recursos a la hora de resolver el peso de cada escena. Es cierto que el actor que lleva el peso de la historia se luce más como cantante, pero eso no le quita brillo a la película. El relato es profundo y ciertamente gráfico (más de lo que superficialmente se ve) y fluye naturalmente, aunque es cierto que los primeros minutos son un poco áridos para el espectador corriente.

Asimismo, sentimos que la película quizás tenga algunos minutos más de los necesarios, aunque entendemos perfectamente la intencionalidad del director a la hora del cierre y su sentido. Seguramente con una duración menor, su mensaje sería distinto.

En definitiva, una pelicula más que interesante para abrir el BAFICI de este año. Pronto tendrá estreno comercial y estaremos ampliando este primer acercamiento a la misma, pensado para calmar la ansiedad ante tantas preguntas de nuestros lectores.

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