BAFICI: Diario de notas (I), «Los salvajes» y «Caíto, la película» en el centro de la escena

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Comienzan a sucederse los días, y el festival avanza sin pausa. Sus espectadores transitan los espacios con entusiasmo, y sin desbordes. El BAFICI está a pleno, con una concurrencia levemente mayor a la de ediciones pasadas, se sigue desarrollando en Buenos Aires en varias sedes, el evento cinéfilo por excelencia de la ciudad de Buenos Aires.

Ya les hablamos de la apertura del fest, con el estreno de «El último Elvis», el miércoles pasado. En general, la función de apertura es sólo para invitados especiales y nunca se programa una sala con la misma para el público asistente. Por primera vez desde que yo recuerde, la organización atendió la inquietud popular ante la producción e incluyó en la grilla como extra una proyección anoche, de madrugada, para quienes querían verla antes de su llegada comercial. Bien por la idea, no somos partidarios de que una cinta que abre el festival no tenga repetición para la audiencia común que la espera con ansias y no está dentro de la lista de elegidos.

No es la intención de este post de ir desgranando todas las película que hemos visto, sino algunas que nos han llamado la atención y que forman parte de los títulos más comentados del BAFICI. El primer título fuerte nacional, muy esperado, fue el de Alejandro Fadel con «Los salvajes», que la prensa vio ayer en gran número. Mucha expectativa y clima para ver una de las películas independientes más promisorias del año. Fadel viene trabajando con Pablo Trapero hace tiempo y ha formado dupla con Santiago Mitre anteriormente, por lo que todo apuntaba a ver un film de alto perfil, y eso fue exactamente lo que vimos.

«Los salvajes» es una especie de road movie, aunque el camino, no esté marcado por una ruta, precisamente. La historia arranca con una fuga de adolescentes de un instituto de menores, en busca de un espacio, que promete libertad. Todos han pasado por experiencias que los han marcado y que fácilmente podríamos encuadrar como marginales puros. Este grupo escapa y la trama presenta, a lo largo de poco más de dos horas, sus derrotero intentando sobrevivir y encontrar aquello que buscan.

La película, producida por Unión de los Ríos (segundo impacto detrás de «El estudiante»), sorprende por su alta calidad técnica. Del guión, no esperábamos menos (Fadel vive de hacerlo para cineastas importantes). Sí «Los salvajes» ofrece una increíble construcción antropológica de cierta clase social y la caracteriza como pocas veces se recuerde en el cine nacional. La fotografía es maravillosa y los simbolismos en el juego de los diálogos nos parecieron excelentes. En el debe, quizás Fadel se toma demasiado tiempo para ir desgranando las personalidades y destina también mucho tiempo para la contemplación de escenarios lo que hace que el film sea demasiado extenso para el espectador corriente y se sienta en el cuerpo, por mucho que uno lo disfrute.

Aquí un clip corto en el que Fadel habla de su trabajo.

Otro de los platos fuertes de este festival, era la llegada de «Caíto, la película», traída por Matanza Cine (Trapero es fundamental en este tiempo para el cine argentino), de la cual ya sabemos tendrá estreno comercial en unos meses en nuestro país. Dirigida por el conocido actor Guillermo Pfening, esta es una especie de documental que intenta crear una pequeña ficción (es una excusa) para mostrar la personalidad de Caíto, el hermano de Pfening, quien sufre distrofia muscular de Becker, enfermedad genética que afecta los tejidos musculares.

Pfening tiene un gran acierto en su propuesta, sabemos que el objetivo que persigue es esperanzador (mostrar que la lucha contra la enfermedad es posible y que rodeado de afecto, toda existencia cobra sentido), pero no apela a golpes bajos al acceder al mundo de su hermano. Todo lo duro que es asimilar la historia de lo que le sucede a Luis (Caíto) con su lucha, está compensado con una amable y tierna mirada que conmueve al espectador. No hay drama aquí, sino celebración de vida. Pfening se muestra cual es, cámara en mano va contando como nace la historia de que su hermano sea protagonista de una película y diseña un guión especialmente adaptado a sus posibilidades reales de movimiento. Para ello, recurre a actores muy conocidos por su trabajo en televisión (Romina Ricci, Bárbara Lombardo, Lucas Ferraro) y hasta a un director para recrear el rol de su padre (nada menos que Juan Bautista Stagnaro). «Caíto» entonces, cumple su sueño (o al menos uno de ellos), y somos testigos del amor de su hermano (enorme) para llevar adelante un proyecto único. No hay muchas película como esta (al menos en nuestra filmografía) que aborden una elaboración tan luminosa partiendo de una realidad tan dura como es sufrir esta enfermedad.

 

El cine nacional es el eje central de este BAFICI (por eso arrancamos por él)  en el próximo post, nos dedicaremos a analizar algunos de los impactos extranjeros de los que la crítica habla en estas horas.

Seguimos en el festival, acompañen nuestro recorrido en twitter: @espectadorweb

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